sábado, 5 de febrero de 2011

Familia Betel en España, marzo de 1985

El Topo Ajalvireño

Familia Betel en Ajalvir (Madrid) ESPAÑA, marzo 1985
Estimados camaradas y compañeros de visicitudes watchtowerianas diversas:

Hoy, día de sábado, nuestro entrañable Topo Ajalvireño, desde su madriguera en el páramo, ha tenido el detalle en enviarnos esta magnífica foto histórica.  Según nos relata, la ocasión de esta foto de familia, se debió a la visita del Superintendente de Zona  --un enviado plenipontenciario del Cuerpo Gobernante--  a la sucursal en Madrid, en marzo de 1985.  El enviado era Richard Kelsey, coordinador de la también sucursal en Alemania.

Esta es la historia de un sueño roto, de una esperanza frustrada, de un engaño manifiesto.  Sangre, sudor y lágrimas: ese fue nuestro lema al construir la hermosa Casa de Dios (significado de la palabra hebrea Betel) en España.  Nuestra única catedral.  Motivo de orgullo de esta raza española.  Destino de nuestro dinero, joyas y herencias.  El lema: TODO POR DIOS, lo llevábamos escrito en nuestros corazones.  Pero, nos equivocamos y nos timaron, el lema justo y preciso debió haber sido: TODO POR LA WATCHTOWER.

Todos, los dimos todo, lo dejamos todo por esta causa..., gratis  --o por la cara, como se dice ahora--.  Si os fijáis, si miráis cara a cara, podréis ver rostros de felicidad, de ingenuidad: la cara típica del pardillo integral ibérico y allende los mares.  Hemos sido llevados al huerto.  Nos prometieron vida eterna en juventud sin fin en el Nuevo Orden de Watchtowerlandia: todos debajo de nuestra vid y de nuestra higuera..., ¡y ahora nos hemos caído de ella!

Nuestro orfebre de la palabra, el camarada Tejota, nos alegra este post con uno de sus poemas:

MEDITACIÓN DE UN TESTIGO


Ese Betel levantado
con el ingenio y candor
de cuantos han derramado
sangre, lágrimas, sudor
en su inmensa construcción,
ese Betel que tuviera
del cielo la bendición,
que fue de España lumbrera
y supremo baluarte
de quien hizo por creencia
su camino y estandarte
con desatino y sin ciencia,
ese Betel que hoy se cierra
sin dar una explicación
y que su pasado entierra
sin una argumentación
que bien merece el creyente
que empleó tiempo, dinero,
todo esfuerzo diligente
y gran fe y ánimo entero
en casa tan prominente,
ese Betel tan ufano,
¿era verdaderamente
de Dios obra… o del humano?

5 de febrero de 2011 16:55