jueves, 10 de febrero de 2011

Querida confesión religiosa: ¿qué componentes sanguíneos no me debe permitir mi conciencia?


Nuestro Ministerio del Reino, enero de 2011


Nuestro Ministerio del Reino, noviembre de 2006, páginas 5 y 6

https://picasaweb.google.com/johnhenry.kurtz/DocumentaciNSobreLaCuestiNDeLaSangreYLosTestigosDeJehov#

http://www.watchtower.org/s/hb/index.htm

Estimados camaradas y apóstatas impenitentes de la Watchtower:

Un hermano de Salamanca, nos escribe la siguiente carta a los apóstatas irreductibles en busca de la verdad documentada sin trampa ni cartón: sin eufemismos watchtowerianos, medias verdades y mentiras descaradas.
Él nos pide que no revelemos su identidad, ya que no desea que su familia sufra con las represalias que la confesión religiosa pueda tomar contra él y su entorno.  Además, me ha pedido que cambie el estilo de escritura para que no le puedan reconocer las amistades, pero, conservando la integridad del texto.  ¡Va por ustedes!
Apreciado JHK:
LLevo un tiempo leyendo varios sitios apóstatas y, entre estos está tu blog.  Me gusta por que lo sueles aportar la documentación correspondiente para que el lector pueda verificar la certeza de tus aseveraciones.  Antes de nada decirte que actualmente estoy estudiando en la Universidad de Salamanca.  Allí, yo no me identifico como testigo de Jehová para evitarme problemas y prejuicios.  Pero, en mi congregación de origen, los ancianos que hay son muy limitados (académicamente hablando) y, ni yo los entiendo en su explicaciones ni ellos entienden correctamente mis preguntas  --especialmente sobre los componentes sanguíneos aceptables e inaceptables y la razón bíblica--.  No he querido insistir mucho más, porque me dijeron que debemos aceptar todo lo que viene del Esclavo Fiel y Discreto..., sin cuestionarlo.  De momento, no deseo levantar sospechas sobre mis convicciones personales en este asunto: no quisiera disgustar a mi familia o que ellos pudieran estar mal vistos por mi causa.
¿Tienes tú información clara, precisa y detallada sobre la posición que debemos mantener los testigos de Jehová al respecto?   Te lo agradecería mucho.  No quiero pedirla en mi congregación porque ya me miran con sospecha,¡además con eso de que estoy estudiando en la universidad...!  Además, no confío que la información que pudieran suministrarme fuese tan extensa y precisa como la tuya, ya sabes: ellos omiten cierta información como las cartas a los ancianos y demás documentación que clasifican de confidencial.
Espero tu respuesta y te envío un abrazo por tu labor desinteresada a favor de todos nosotros. 
                                               Miguel 
Querido Miguel, te he contestado personalmente  --como tú sabes-- y ahora te invito a que leas el comentario oportuno que, sin duda, te ayudará a una mejor compresión de la cuestión que hay envuelta.

Tenemos arriba una parte del boletín interno de la confesión religiosa de los testigos de Jehová en España: Nuestro Ministerio del Reino, noviembre de 2011, página 2.  Anual y puntualmente  --cada mes de enero--,  la entidad religiosa no recuerda y adoctrina sobre la necesidad de renovar nuestro compromiso con la postura oficial de la confesión religiosa sobre las transfusiones de sangre y sus derivados, así como las diferentes técnicas médicas posibles.  Por eso, hoy toca diseccionar y traducir al román paladino las directivas  --no siempre diáfanas--  de la confesión religiosa en esta circular interna.  ¡Va por ustedes!

El tema del artículo se las trae: ¿Sabemos cuáles son nuestras opciones?  Se supone que debo cumplimentar la tarjeta de Instrucciones Previas que nos suministra la confesión religiosa del notorio arraigo y olé con los componentes sanguíneos aceptables e inaceptables   --según la Biblia del Cuerpo Gobernante--.  Se supone que tenemos hacer un Testamento Vital, ¿cómo lo vamos a rellenar si ni nuestra mente ni nuestra conciencia saben lo que nos debe o no debe permitir?  Tal vez, el tema debería decir lo siguiente para que el testigo de Jehová lo pudiese entender a la primera: ¿Sabemos cuáles son la directrices de la confesión religiosa dirigidas a todos los testigos de Jehová en España, correspondientes a este año en curso sobre lo que podemos y lo que no podemos aceptar como tratamiento médico sin que tomen represalias contra nosotros?  La pregunta temática es ligeramente más larga, pero, sin duda, mucho más explícita y aclaratoria.

En el primer párrafo, los tunantes, hacen la siguiente pregunta inocente: ¿Sabemos bien cuáles son las opciones que existen para recibir atención médica sin sangre?  Primero de todo: un alto porcentaje de los testigos de Jehová son personas ancianas que han tenido una educación académica muy limitada  --algunos ni eso--, ¿cómo van a saber estas personas que su conciencia entrenada por la Biblia les permite, por ejemplo, aceptar: albúmina, inmunoglobulinas, factores de coagulación, hemoglobina, hemina, interferones..., si ni siquiera saben que estas palabras están en el diccionario o si quiera existen estos componentes?  Por la mismas razones bíblicas que podemos aceptar los componentes sanguíneos antes mencionados, ¿cómo puede decir la confesión religiosa que los siguientes son inaceptables para cristianos?  ¿Cuáles son inaceptables?: Sangre completa, plasma, glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas.  ¿Cómo puede una persona leyendo la Biblia llegar a estas conclusiones?  Sencillamente, esto es imposible.  Aquí hay una mano negra detrás y que mece la cuna: es la confesión religiosa quien determina  --en lugar de las conciencias de los individuos--  qué componentes sí y cuáles no se pueden aceptar como tratamiento médico.  Lo que pasa es que, ellos pretenden presentar todo este despropósito como una consecuencia de nuestra conciencia que nos prohíbe aceptar unos componentes sanguíneos que ni siquiera sabemos que existen.  Propongo una cosa: el próximo testigo de Jehová que te visite, pregúntale: ¿qué componentes sanguíneos puede aceptar y cuáles no?  Y, la respuesta, la contrastas con la lista oficial impresa por la confesión religiosa.  Me atrevo a asegurar que, más de un 95% no lo sabría sin antes consultar las publicaciones que edita la entidad religiosa.  No tienen ni idea.  Ellos escriben en el Testamento Vital lo que les dictan: oralmente o en las publicaciones de la confesión religiosa.

¿Y cómo puede, el pardillo integral ibérico, llegar a saber las opciones?  Para ello veamos primero el vídeo La negativa a la sangre.  La medicina acepta el reto.   (Se lo puede descargar uno en la red, por ejemplo: http://www.descargasteocraticas.com/dt/prcene09/  o, también en: http://www.general-search.net/fileinfo/gs9e2d919h17i0 )  O sea, primero ver el vídeo editado y distribuido por la confesión religiosa, ¡no vaya a ser que se nos ocurra preguntar a un hematólogo!  Y..., ¿luego?  Luego, habiendo orado, repasemos nuestra compresión del asunto valiéndonos del cuestionario que sigue.  Orar.  Lo de orar es una tapadera, algo que despista al que lee este boletín para consumo interno.  ¿Orar para qué..., si todo está escrito, detallado y pormenorizado por la confesión religiosa?  Esto es humo envuelto en nada.  Lo interesante es cuando dice que repasemos nuestra comprensión del asunto..., valiéndonos del cuestionario que nos proporciona la entidad religiosa.  ¿Qué dice ese cuestionario?

La primera en la frente: 1) ¿Cuál es la razón principal por la que los testigos de Jehová rechazan las transfusiones de sangre?  ¿Qué pasa?  ¿Es que ya no se acuerdan?  ¿Una decisión tan trascendental y vital..., no tienes clara la base fundamental sobre la que se basa tu decisión que la confesión religiosa te remite a su vídeo para que te empapes?  ¡Mal empezamos!

2) ¿Qué clase de atención médica desean los testigos de Jehová?  Hay unos siete millones de testigos de Jehová repartidos por el mundo, ¿todos piensan igual sobre esto..., sin ninguna variación?  ¿No huele esto?  Imagino que los testigos de Jehová, y las personas de otras confesiones religiosas, y los ateos, y el personal médico..., querrán la mejor atención médica posible?  Pero, ¿quién determina para los testigos de Jehová lo que es la mejor atención médica?  Pues el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová.  Por supuesto, esto no tiene porqué coincidir con la lex artis ad hoc.  De los médicos, sólo citamos lo que nos interesa, muchas veces, información sesgada y parcial.

3) ¿Qué derecho primordial tiene el paciente?  Si me lo pregunta a mí y sin ver el vídeo de la confesión religiosa, yo diría que de vivir.  Ese es el primer derecho del paciente.  Segundo  --y si las circunstancias lo permiten--  considerar los pro y los contras de los tratamientos médicos que nos proponga el facultativo de turno.  Por supuesto, ¡no preguntaría a los pastores religiosos de la comunidad local, asuntos de tratamientos médicos que afectan a mi persona!  Y, le recordaría a la entidad religiosa aquello de: Zapatero a tus zapatos.


4) ¿Porqué es un acto responsable y razonable escoger alternativas a las transfusiones?  ¿Hablamos en plata, o seguimos jugando con un lenguaje exquisitamente ambiguo?  ¿Siempre tiene el paciente la oportunidad de escoger una alternativa a la transfusión sanguínea?  ¿Porqué no le preguntamos a nuestro médico de cabecera, o mejor aún, a un cirujano?  ¿En una urgencia también?  ¿A qué jugamos?  Estamos hablando de algo serio..., ¡de la vida de la gente que confía ciegamente en nosotros, gente que nos ve como los representantes de Dios en la tierra!

5) Cuándo uno pierde mucha sangre, ¿qué dos prioridades urgentes tienen los médicos?  ¡Je, je!  Sois increíbles.  ¿Y si formulamos la pregunta de la siguiente manera?  Cuando uno pierde mucha sangre, como lo es en una emergencia, ¿podemos echar mano de otra cosa que no sea una transfusión de sangre?  Sinceramente, ¿vosotros creéis que las abuelas que apenas saben leer y escribir..., pueden contestar este tipo de preguntas?  Yo os voy a contestar, ¡a ver si os vale mi respuesta!  Si un servidor ha perdido mucha sangre  --como puede ocurrir en un accidente--, no me pregunto qué dos prioridades urgentes tienen los médicos ni ninguna chorrada de las que escribís vosotros, simplemente espero y oro que el médico que me atienda no haga ningún experimento conmigo en ese momento y se atenga al protocolo médico oficial para esas situaciones de emergencia.  No es por nada, pero, confío más en el colegio médico de turno que en el indocumentado Cuerpo Gobernante.

6) ¿Cuáles son las cuatro principios de las estrategias alternativas a las transfusiones?  Bien.  Seguro que los médicos, siempre que puedan evitarán las transfusiones de sangre  --siempre que esto no suponga un riesgo para la vida del paciente--.  Nadie quiere someterse a una intervención quirúrgica por gusto, tampoco nadie quiere una transfusión sanguínea si uno puede evitarla: ambas cosas tienen sus posibles riesgos y complicaciones.  Por ejemplo, por la anestesia, seguro que mueren equis personas cada año, ¿pero cuántas vidas salva?  ¿Cuántas intervenciones quirúrgicas se pueden realizar gracias a la anestesia?  Además, si lo que queremos resaltar son los posibles efectos adversos de las transfusiones de sangre, ¿porqué también es objetable para la confesión religiosa las transfusiones autólogas?  Por ejemplo, con anticipación a una intervención quirúrgica, yo me saco y almaceno mi propia sangre..., ¡por si fuese necesario!  ¡Así no tendría ningún problema!  Mientras que si yo acepto cualquiera de los componentes sanguíneos de los que permite la entidad religiosa  --como es un derivado de sangre de un donante anónimo--  también pudiera estar contaminado de un sinfín de enfermedades.  Luego, estaría expuesto al riesgo igual que el que se transfunde la sangre completa.  En todo este asunto, lo que hay es mucha información médica parcial y sesgada.

7) ¿Cómo pueden los médicos a) minimizar la pérdida de sangre, b) conservar glóbulos rojos, c) estimular la producción de sangre, d) recuperar la sangre perdida?  Informarse puede estar bien.  Pero creo que la praxis médica hay que dejarla en manos del personal facultativo, ¿no?  O, ¿tengo que enseñarle  --yo, un neófito en la materia y porque he visionado vuestro vídeo--   al cirujano de turno las técnicas de cómo debe operarme?  Esto es absurdo y sería ridículo si no fuese porque con todo este asunto muere gente inocente.


8) Expliquemos los procedimientos conocidos como a) hemodilución y b) recuperación de sangre.  Si vosotros estuviéseis enseñando medicina en la facultades, ¿qué clase de enseñanza daríais a los alumnos?  ¿Enseñaríais sólo lo que os conviene teológicamente en un momento determinado?  ¿Tú te crees que yo necesito saber todo esto y qué valor puede tener?  Confío en el médico que me tenga que operar, confío en su pericia y su experiencia, ¿no voy a confiar en vosotros, eh?  Me gustaría decíos aquello de antes: zapatero a tus zapatos, pero es que en vista de que vuestro currículum académico está más blanco que la leche, ¡no se me ocurre ningún sitio donde mandaros!  Jugáis a ser la Voz de Dios en la tierra, cuando no tenéis ni puñetera idea de casi nada..., ¡y en profundidad..., de nada!  La nota que os doy en un cero patatero.

9) ¿De qué deberíamos informarnos cuando se nos ofrezca una alternativa a las transfusiones?  ¿Sabéis que os digo?  Como todo esto una persona normal no puede tenerlo en la cabeza, lo mejor de todo es que vosotros  --desde la sede nacional de los testigos de Jehová en España--  dieseis un poco la cara y nos dejaseis un teléfono de consulta para casos de emergencia donde llamar para consultar:
--¡Hola!  ¿Aquí Betel?
-- Sí, hermano en la fe y cotizante sin fin.
--Hermano, tengo un problema con lo de los componentes sanguíneos y estoy hecho un lío: el cirujano que me opera sugiere una transfusión de crioprecipiotados.  Como en las directrices que nos enviáis anualmente no menciona este componente, ¿puede mi conciencia aceptar esta transfusión, sí o no?
--Hermano en la fe.  Aquí en la sede nacional tenemos un médico de medicina general y no estoy muy seguro de que siquiera conozca esa palabra.  Y de los demás ni te cuento.  
--¿Y no me puedes poner con un miembro del Comité de Sucursal?  Ellos deben saberlo, ¿no?
--¡Jua, jua, jua!  ¡Pero qué pardillo eres!  La mayoría no tiene ni oficio ni beneficio, salvo uno que antes estaba vendiendo huevos en un mercado.  Mira, no te puedes operar ni tampoco morir, tenemos que escribir al Cuerpo Gobernante.  Ellos allí en Brooklyn, buscarán el palabro en el diccionario y cuando consigan enterarse, tendrán que reunirse un miércoles, y, entonces, para aprobar ese tipo de transfusión, deben estar de acuerdo dos terceras partes de los miembros del Governing Body Bank.  Después nos enviarán la respuesta aquí, a la sede nacional en España, y nosotros avisaremos a los ancianos de tu congregación, a su vez, ellos te darán la respuesta a ti..., ¡si todavía estás vivo para contarlo! 
--Pero, entonces, mientras tanto, ¿pueden pasar un par de meses? 
--Fijo, si no más.  En confianza.  Lo tienes chungo, macho.
--Pero es que en el DVD que distribuye la Sociedad dice que...
--¡Ja, ja, ja!  ¡Pero hombre, cómo te crees eso!  Yo de ti  --ahora que nadie me escucha--, le diría al cirujano que tire 'pa lante' la operación.  Tú ni mu a los ancianos. Tampoco lo menciones a ningún hermano.  ¡Ojos que no ven, corazón que no siente!
--Pero, ¿y cómo sé yo lo que debe permitirme mi conciencia..., si el Cuerpo Gobernante no me lo dice antes?  Yo pensé que en Betel, a parte de llevárselo crudo, también estarían para brindar ayuda en casos de emergencia.
--Hermano, no seas un 'pringao'.  Betel está para lo que está: para pillar los donativos en metálico y a cambio ofrecer opacidad financiera a espuertas.  Tú, no seas tonto y toma nota del consejo que te ha dado confidencialmente.
10) ¿Pueden realizarse operaciones quirúrgicas extensas y complicadas sin transfusiones de sangre? La pregunta podría formularse mejor así: ¿Siempre pueden realizarse operaciones quirúrgicas extensas y complicadas sin transfusiones de sangre, o más bien, son una rara excepción con la que no podemos contar la mayoría de nosotros?  Una cosas son las hipótesis de trabajo: en unas condiciones ideales, con  todos y los últimos avances tecnológicos, con los mejores profesionales, con mucho tiempo de anticipación para preparar esa intervención, etc., etc., etc.  Pero, ¿sería esto viable y accesible para el testigo de Jehová medio?  ¿Está esto disponible en todos los países y al alcance de todo el mundo..., cuando cada hora mueren 18 niños de sarampión en el mundo?  ¿Que qué se necesita para salvar a éstos niños?  Pues no  se precisa alta tecnología ni profesionales muy calificados, sólo: aislar al paciente, buena nutrición, ingesta adecuada de líquidos?  La información hay que darla completa y no crear un concepto erróneo de las cosas con una verdad a medias,  a quien nos escucha y cree que somos los únicos representantes de Dios.

11) ¿Qué paso positivo está dando la comunidad médica?  Para vosotros lo positivo lo es cuando concuerda con vuestros puntos de vista u objetivos.  No se puede generalizar, tampoco con la comunidad médica: ni en todos los países hay las mismas oportunidades sanitarias ni están económicamente al alcance de todos.  Pero, vosotros, por la manera que tenéis de escribir o relatar las cosas, se diría que todo el mundo tiene al alcance de su mano toda esta tecnología avanzada y a los mejores profesionales del mundo en las mejores condiciones posibles.  Eso es una utopía.

Vuestro descaro no tiene límites conocidos.  Me explico.  Por ejemplo, con lo siguiente: Basándose en los dictados de su conciencia educada por la Biblia, cada cristiano debe decidir si acepta o no algunos tratamientos que se presentan en el vídeo.  Es cierto, en el restringido margen de maniobra que nos deja la confesión religiosa..., tenemos capacidad de decisión respecto algunos tratamientos, pero no sobre: transfusiones sanguíneas, glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas.  En estos últimos supuestos, ni hay Biblia ni hay conciencia, están las directivas claras y precisas de la confesión religiosa.  ¡Que nadie se lleve a engaño!  Lo que pasa es que la entidad religiosa quiere presentar la postura conjunta de los siete millones de testigos de Jehová como una personal y de conciencia.  Pero la realidad, es que está ella detrás con su poderosa maquinaria jerárquica para coaccionar con la desasociación forzosa a quien ose transfundirse sangre por convicción.  La desasociación, supone: que tu familia reniega de ti  --restringiendo al mínimo imprescindible el trato contigo--  y que tus amistades te retiren el saludo..., ¡ya no te podrán saludar, y mucho menos hablar!  Por lo tanto, la coerción existe por parte de la confesión religiosa.

Para finalizar, ¿cómo puede estar seguro de lo que puedo y no puedo aceptar como tratamiento médico aceptable por la confesión  religiosa?  Muy sencillo.  Remitiéndote a sus publicaciones.  No las tienes que buscar tú, ellos te lo dan todo comido y te apuntas las referencias a las publicaciones pertinentes:
* La Atalaya, 15 de junio de 2004 (Pregunta de los lectores)
La Atalaya, 15 de octubre de 2000
Nuestro Ministerio del Reino, noviembre de 2006 
Una vez consultadas estas publicaciones, entonces podemos apuntar en la tarjeta de Instrucciones Previas y en nuestro Testamento Vital (Voluntades Anticipadas) las consignas dictadas por la confesión religiosa, de modo que todos escribiremos lo mismo.  ¡Así decide y actúa la conciencia personal de los testigos de Jehová!