domingo, 4 de abril de 2010

¿Qué hacemos con quien no desea colaborar con el mobbing?

Piluca (cautelosa como serpiente, e inocente como paloma)


The Watchtower, 1 de octubre de 1955, página 607

Estimados camaradas que habéis sufrido el acoso moral por parte de los que ya sabemos:

Piluca, una colaboradora del sur de España, ha tenido la gentileza de enviarnos este breve artículo escrito por los defensores de los derechos humanos sin parangón..., ¡más o menos! Gracias a Piluca y a su biblioteca familiar, hoy podemos documentarnos a base de bien. ¿Qué sería de la Honorable Resistencia Apóstata sin los apóstatas irredentos? ¿Cómo podríamos documentarnos si dependiésemos de TH y adláteres? ¿Es anticristiano leer lo que ha escrito la Voz de Dios en la Tierra? ¿Se puede exigir tolerancia y libertad en Rusia, mientras se hace el vacío a los disidentes en España y el resto del mundo? ¿Se puede ser cristiano y hacer el mobbing al mismo tiempo? ¿Se puede justificar bíblicamente el hacer el mobbing a familiares y amigos? ¿Qué tiene que decir al respecto la confesión religiosa con el notorio arraigo y olé?

¿Pero cuál es la directriz de la confesión religiosa para quien no desea colaborar en el mobbing al disidente? ¡Va por ustedes!:

¿Qué pasa si un publicador rehúsa el dejar de relacionarse con una persona expulsada? No me estoy refiriendo a un miembro de la misma familia carnal y que por lo tanto debe convivir en la misma vivienda, sino a una persona que insiste en que él puede continuar relacionándose con el que ha sido apartado, tal vez esgrimiendo el argumento de que éste ha sido expulsado injustamente.-- A.P., Cuba

El apóstol Pablo dice: "Cesen de mezclarse con cualquiera que, llamándose hermano, sea un fornicador, o codicioso, o idólatra, o injuriador, borracho, o extorsionador, ni siquiera comiendo con tal hombre". (1 de Corintios 5:11) Si un publicador rehúsa hacer esto e ignora la prohibición de asociarse con un expulsado, ése publicador está rebelándose contra la congregación de Jehová, y la "rebelión es como el pecado de la brujería, y la tozudez es como la idolatría y terafín". Al ponerse de parte del culpable y disentir de la congregación en esta cuestión, el publicador está causando división. Pablo dice: "Vigilen a quien crea divisiones entre ustedes y es causa de tropiezo contrario a las enseñanzas que ustedes han aprendido, evitándolos". Romanos 16:17

Se le debe advertir seriamente, indicándosele que por el hecho de asociarse con el expulsado él está haciéndose partícipe de su pecado y que, por el mismo motivo, él mismo está separándose de la congregación al relacionarse con el malhechor. Si después de haber sido advertido lo suficiente persiste en relacionarse con la personas expulsada en lugar de colocarse al lado de la organización de Jehová, él también debe de ser expulsado. Al simpatizar abiertamente con un expulsado, le dificulta a éste el que pueda percatarse de la gravedad de su pecado de modo que pueda arrepentirse y ser readmitido en la congregación. El derrotero de rebelión perjudica a las dos personas envueltas.

Fin de la traducción. Le agradecemos al Topo Ajalvireño la amabilidad de traducirnos estos artículos vitales a los hermanos de lengua española..., ¡sin duda, está acumulando tesoros en los cielos!

Con la confesión de notorio arraigo y olé, no puede haber medias tintas: o estás con ellos o contra ellos. O le haces el mobbing al expulsado..., ¡o te expulsan también a ti! Esa es toda la tolerancia que puedes esperar de ellos. Así está dictado por las directrices del Cuerpo Gobernante. ¿Derechos humanos para quien desea abandonar libremente esta religión? ¿Derechos..., qué? Aquí lo que hay es una teocracia. Aquí lo que hay es teología..., ¡y con la teología y la verdad no se negocia..., a no ser que haya dinero de por medio! Cuando te proclamas la Voz de Dios para la humanidad, ¡pocas personas te pueden decir que estás equivocado de medio a medio! Históricamente, a los poseedores de la verdad les ha dado por eliminar físicamente a sus detractores o disidentes. Hoy, afortunadamente, en las democracias, los gobiernos y las leyes nos amparan..., ¡ay si pudieran echarnos el guante!