sábado, 14 de mayo de 2011

¿Se respetan los derechos humanos en España?

Drake (betelítico ajalvireño)



El B.O.E.: La Atalaya, 15 de julio de 2011, páginas 30-32

http://www.jw.org/index.html?option=QrYQCsVrGZNT

https://picasaweb.google.com/formerwitness/CENTRODEDOCUMENTACIONPERMANENTESOBRELAEXPULSIONENLOSTESTIGOSDEJEHOVA#

http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2010/09/una-vuelta-de-tuerca-mas-para-con-los.html

http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2010/08/directrices-sobre-como-hacer-el-vacio.html

http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2008/11/cmo-notificar-la-sucursal-los-asuntos.html

Estimados camarada víctimas de la mano de hierro watchtoweriana:

Nuestro hermano en la fe y compañero de fatigas, Drake, todo un hombre de Organización, apreciado y respetado pero, a la misma vez: maestro del camuflaje teocrático. Desde su madriguera en el páramo ajalvireño, nos hace llegar las últimas buenas nuevas de cosas buenas procedentes de nuestra "madre"...., ¡la Sociedad! ¡Cuánto darían por su cabeza! Pero, lo que son las cosas..., ¡el gachón pasa desapercibido entre tanto teócrata de pacotilla!  Él, políglota entre los políglotas ajalvireños, hombre curtido en muchas batallas watchtowerianas, consultado por muchos debido a su amplio conocimiento en las profecías fallutas y verdades caducas del Governing Body Bank.  Tiene vista de lince, ¡no se le escapa ni un detalle!  Gracias, Drake, por cumplir con la premisa bíblica de ser hijo de la luz.

Éstos párrafos que diseccionaremos hoy  --entresacados de un artículo--, rezuman una intolerancia religiosa digna de los talibanes, lejos de los valores que deseamos inculcar en nuestras sociedades occidentales democráticas: tolerancia, libertad y respeto por las ideas ajenas.  Como se ha citado convenientemente, el B.O.E., de la confesión religiosa de los testigos de Jehová  (La Atalaya, 15 de julio de 2011, páginas 30-32), en lugar de moderarse en la presión o coerción que ejerce sobre sus miembros que desean abandonarla..., ¡los miembros del Cuerpo Gobernante se obstinan en dar una vuelta de tuerca más con el fin de disuadir a los disidentes!  El artículo en concreto, se titula: "¿Ha entrado usted en el descanso de Dios?".  Nosotros haremos una reseña a sobre aquellos párrafos bajo el subtema: Cuando un ser querido deja a Jehová.

El subtema en sí se las trae.  Básicamente viene a significar que, cuando una persona dejar de distribuir las publicaciones de la Sociedad Watchtower sin olvidarse de pedir un donativo económico por ellas y, decide por último abandonar esta confesión religiosa..., ¡está abandonando a Dios, está abandonando y dejando tirado en la cuneta al mismo Jehová!  ¿Puede haber pecado más grave..., en una comunidad con fuertes convicciones religiosas?

Ahora bien, los párrafos 12 y 13, parten del supuesto de que un familiar nuestro ha decidido abandonar la confesión religiosa de los testigos de Jehová.  Por lo tanto, ¿cuáles son las directrices que da la entidad religiosa da a los familiares fieles que desean permanecer dentro de la confesión?  ¿Cómo deberán comportase los familiares que desean ser leales a la confesión religiosa, para con el familiar que desea abandonar voluntariamente esta religión?  Éstas, y otras preguntas, son las que vamos a documentar hoy.
Como sabemos, Jehová solo acepta a quienes se mantienen puros física, moral y espiritualmente.  Traducido al román paladino: Dios sólo se relaciona con quienes permanecen en la confesión religiosa y obedecen al Cuerpo Gobernante.  La pregunta que me hago, es la siguiente, ¿qué tendrá que ver lo mencionado, con el que una persona desee abandonar voluntariamente esta confesión religiosa?  ¿Se presupone que todo aquél que abandona voluntariamente esta religión..., no es puro en los sentidos: físico, moral y espiritual?  ¿Nos lo podía explicar esto, uno de los portavoces de la confesión religiosa en España, o en su defecto, Ojo Bereano?
Ahora bien, este principio puede plantearnos pruebas de lealtad especialmente duras.  Se sobreentiende que a los miembros de la unidad familiar que desean permanecer dentro de la confesión religiosa.  Menciona explícitamente pruebas de lealtad especialmente duras.  ¿En qué consisten estas pruebas?  ¿Por qué advierten que serás especialmente duras?  ¿Por qué tiene que ocurrir esto cuando una persona  --en un país como España, donde tenemos garantizados unos derechos como ciudadanos--  decide voluntariamente dejar a los testigos de Jehová?  ¿Nos pueden poner un ejemplo?
Por poner un ejemplo, imaginemos que un matrimonio ejemplar ve cómo su hijo abandona la verdad.  Abandonar la "verdad", en el argot de la confesión religiosa, significa: abandonar la confesión religiosa.  Decir que ya no quieres que te consideren más un testigo de Jehová.  Así de simple..., ¡sin más!  Según ellos, fuiste libre para entrar y, ahora, también tú quieres ser libre para salir..., ¡sin represalias de ningún tipo!  Para que entrases, te bombardearon con amor.  Ahora, para salir, te bombardearán obligando a familiares y amigos a que te hagan el vacío..., ¡so pena de sufrir ellos el mismo trato vejatorio!  Pero, vamos a profundizar más en este escabroso tema:
El joven desprecia la relación espiritual que lo une a Jehová y a sus padres, opta por "disfrutar temporalmente de pecado" y acaba siendo expulsado.  Dicho así, cualquier lector ajeno a este mundo, parece que indique que toda persona que desea abandonar esta religión, debe de ser un delincuente en potencia.  A una persona, se le puede expulsar (o  desasociar) por diferentes motivos de ésta religión.  Por ejemplo: por fumar, por comer morcilla, por aceptar voluntariamente una transfusión de sangre, por pertenecer a un partido político, por servir en el ejército..., ¡o por que simplemente quiere dejar de ser testigo de Jehová!  Expulsado o desasociado es lo mismo: te aplicarán la misma pena y los mismos castigos.  En la religión de los testigos de Jehová, las relaciones familiares y las relaciones sociales, van inseparablemente unidas a ser miembro de la confesión religiosa..., ¡todo junto y en el mismo pack!  Tres productos en uno.  Si se te ocurre prescindir de la religión: perderás todo lo demás.
En el párrafo 13, añaden los teólogos de pacotilla: Sus padres quedan destrozados.  Por supuesto,  ellos conocen perfectamente las instrucciones bíblicas para estos casos: "Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que llamándose hermano [...] Comprenden que la palabra "cualquiera" también incluye a los familiares que no vivan en la misma casa que ellos.  Pero experimentan emociones encontradas, pues quieren mucho a su hijo.  Por eso, tal vez razonen: "Si limitamos al máximo la relación con él, ¿cómo vamos a ayudarlo a volver a Jehová?  ¿No sería mejor ser un poco más flexibles?".  Ahora, fijémonos en la foto, ¿qué vemos?  Observamos a un hijo que se va de casa, con dolor, y a unos padres que --lejos de despedirse de un hijo como seres humanos normales--  se quedan lejos del hijo, sentados en la escalera..., ¡sin despedirse!  Por supuesto que los padres también sufren, ¡como no podía ser de otra manera!  ¿Pero quién está orientando y dirigiendo a ésos padres para que se comporten de esa manera tan cruel e inhumana?  Parece que al hijo mayor de edad, los padres le han dicho que tiene que marcharse de casa por abandonar la confesión religiosa, por dejar la "verdad".  Si no, no se entiende lo que se que quiere comunicar con la foto y el texto que rodea esta foto.
Entonces, como de costumbre y para despistar al enemigo, remiten al lector a otra de sus obras (la podéis ver escaneada cliqueando en el primer enlace de arriba, aquí sólo copio el texto íntegro), el libro: Manténganse en el amor de Dios, páginas 207-209:
Cómo tratar a un expulsado
Pocas cosas duelen tanto como ver que un familiar o un amigo íntimo tiene que ser expulsado de la congregación por no arrepentirse de sus pecados. No obstante, la manera en que respondamos en este caso a las indicaciones de la Biblia revelará cuánto amamos a Dios y hasta qué grado somos leales a sus disposiciones. Por eso, analicemos varias cuestiones que pudieran surgir.
¿Cuál debe ser la relación con un expulsado? “Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal hombre.” (1 Corintios 5:11.) Además, la Biblia nos exhorta: “[Si alguien] no permanece en la enseñanza del Cristo [...], nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo. Porque el que le dice un saludo es partícipe en sus obras inicuas” (2 Juan 9-11). La Atalaya del 15 de noviembre de 1981, página 19, señala: “Decir un sencillo ‘¡Hola!’ a alguien puede ser el primer paso que lleve a una conversación y tal vez hasta a una amistad. ¿Quisiéramos dar ese primer paso respecto a una persona expulsada?”. Así, cuando un miembro de la congregación es expulsado, cortamos toda relación social y espiritual con él.
¿Es realmente necesario ser tan estrictos en el trato? Sí, y por varias razones. La primera es la lealtad a Dios y a su Palabra. Amamos tanto a Jehová que queremos obedecerle siempre, incluso cuando nos resulta muy difícil. Además, estamos seguros de que él es justo y amoroso, y de que todas sus leyes son para nuestro bien (Isaías 48:17; 1 Juan 5:3). La segunda razón es que el pecador que no se ha arrepentido es una mala influencia. Por eso, al excluirlo de nuestra compañía nos protegemos moral y espiritualmente, y preservamos la pureza y el buen nombre de la congregación (1 Corintios 5:6, 7). La tercera razón es que la expulsión puede beneficiar al propio pecador. ¿De qué manera? Si nos mantenemos fieles a los principios bíblicos y apoyamos la decisión del comité judicial tal vez logremos motivar al pecador, quien hasta el momento no ha aprovechado la ayuda de los ancianos. En efecto, es posible que nuestra postura le ablande el corazón y lo lleve a cambiar de actitud. Cuando vea que ha perdido la apreciada relación que tenía con sus seres queridos, quizás “[recobre] el juicio”, comprenda la gravedad de su pecado y dé los pasos necesarios para volver a Jehová (Lucas 15:17).
¿Y si el expulsado es un familiar? La lealtad a Jehová pudiera verse sometida a prueba cuando hay de por medio lazos de sangre. En esas circunstancias, ¿cómo hay que tratar al expulsado? Aunque no es posible abarcar todas las situaciones, nos centraremos en dos casos básicos.
A veces el expulsado vive con su familia inmediata. Dado que la expulsión no rompe los lazos de sangre, los familiares no tienen objeción a que siga relacionándose con ellos e interviniendo en las actividades cotidianas del hogar. Sin embargo, por lealtad a Jehová, no pueden confraternizar espiritualmente con el pecador, ya que este ha decidido romper el vínculo cristiano que los unía. Quizás le dejen estar en el estudio de familia, pero sin participar. Ahora bien, si es un menor, los padres pueden darle lecciones bíblicas, pues siguen siendo responsables de su enseñanza y disciplina (Proverbios 6:20-22; 29:17).
Ahora bien, ¿y si el expulsado no vive con su familia inmediata? En ese caso, los cristianos fieles reducen al máximo el trato, limitándolo a cuando es indispensable atender asuntos de familia. No buscan excusas para juntarse. Por lealtad a Jehová y a su organización, respetan la disciplina bíblica. Quieren lo mejor para su pariente, y con su postura firme quizás lo ayuden a beneficiarse de la corrección recibida (Hebreos 12:11).
[Notas]
Los principios bíblicos sobre la expulsión son también aplicables a quienes se desasocian, es decir, a quienes deciden renunciar a su condición de miembros de la congregación.
Para más información sobre los menores expulsados que viven con su familia, véase La Atalaya del 1 de octubre de 2001, págs. 16, 17, y del 15 de noviembre de 1988, pág. 20.
Para más información sobre los principios bíblicos aplicables a la relación con parientes expulsados, véase La Atalaya del 15 de abril de 1988, págs. 26-31, y del 15 de noviembre de 1981, págs. 20-25.
La confesión religiosa intenta consolar la conciencia atormentada de los padres por actuar de esta manera tan anormal e inhumana, al decirles:
Compartimos el dolor de tales padres. [...]  Fue el propio hijo quien, cuando estuvo en sus manos la decisión de corregirse, prefirió seguir en el mal camino, aún sabiendo que esto afectaría gravemente la relación con ellos y con la congregación.  Son unos liantes de mucho cuidado.  Aquí siempre se da por sentado que todo aquél que abandona la religión es por ser un delincuente.  Nos remitimos a lo dicho anteriormente: por comer morcilla, por fumar, por pertenecer a un partido político o..., por el simple hecho de querer dejar esta religión, sin haber cometido ni pecado ni delito alguno.  Por lo menos, los mandamases de la confesión religiosa, reconocen que la persona que abandona la religión (voluntariamente u obligada) afectaría gravemente las relaciones familiares y sociales.  Por que da la casualidad que, a los testigos de Jehová se les anima a que sólo tengan amigos de la misma confesión religiosa..., el resto son conocidos: como los compañeros de trabajo, o de colegio, o vecinos..., este distanciamiento soci  al también se tienen que mantener con familiares que no son testigos de Jehová.  Normalmente, con el transcurso de los años, los únicos amigos que tienes son los de la misma confesión religiosa.
Entonces, el Cuerpo Gobernante, matiza un poco más sobre hasta dónde deber llegar la tortura psicológica con el "rebelde":
Es cierto que en contadas ocasiones, será preciso reunirse con el hijo para atender algún asunto familiar importante.  Pero, ¿utilizarán esta excepción como excusa para relacionarse sin que haya necesidad?  Al decidir lo que van a hacer, no deben pasar por alto lo que piensa Jehová.  La tortura psicológica es un arma muy efectiva: reunirse excepcionalmente para tratar asuntos familiares importantes..., ¡nada de confraternizar como familia!  ¿Se puede causar más daño que haciendo esto?  ¿El apartar y separar a las familias..., es lo que quiere Dios?  ¿No tienen estas directrices tintes demoníacos?  ¿Instar a los padres, para que no den ni agua a su único hijo..., es eso amor cristiano?  ¿Es eso lo que enseñó Cristo, quien animó hasta amar a nuestros enemigos?  ¿Puedo amar a mi enemigo y odiar, con mis hechos, a mi propio hijo?  ¿A qué estimula esta confesión religiosa a sus miembros?  ¿A la tolerancia y el respeto mutuo..., o deriva a posiciones integristas en sentido religioso?
Luego, para estos padres atormentados por seguir las directrices de la entidad religiosa, los dirigentes les consuelan con lo que le sucedió a Aarón, cuando sus hijos murieron por el castigo de Dios:
¡Qué doloroso debió ser para su padre saber que nunca más volvería a verlos, hablarles ni estar con ellos!  ¿Qué pretende comunicar a los padres que están viviendo este calvario, la confesión religiosa?  ¿Asumir que sus hijos han "muerto" para ellos, al abandonar esta religión?  Eso es de juzgado de guardia.
Para nuestro alivio  --y dejando ver sus verdaderas intenciones--, el Cuerpo Gobernante nos consuela con las siguientes palabras:
En la actualidad, Dios no ejecuta de inmediato a quienes violan sus leyes.  En su gran amor, les concede la oportunidad de demostrar arrepentimiento.  Claro, si un hijo es expulsado, es porque no ha aprovechado esta oportunidad.  Por tanto, ¿qué sucedería si sus padres siguieran relacionándose con él innecesariamente?  ¿No consideraría Jehová que lo están poniendo a prueba?  Sencillamente..., vomitivo.  ¡Tenemos que darles gracias que no nos eliminan físicamente ipso facto!  ¡Encima quieren quedar como personas bondadosas..., manda huevos!
Para finalizar, acaban así:
Tal como hemos visto en este artículo, no podemos dejarnos llevar por nuestro corazón.  Aunque nos cueste obedecer algún principio bíblico,  debemos hacerlo con la absoluta seguridad de que la mejor manera de afrontar los problemas es la que Jehová nos enseña.  En otras palabras: debemos dejar a un lado nuestro instinto natural de amar a nuestros hijos (o cualquier otro familiar, cónyuge o abuelos) y obedecer ciegamente las directrices de la confesión religiosa sobre hacerle el vacío a quienes deseen abandonar esta religión.
Es una pena que el Gobierno de España, haya concedido el estatus del notorio arraigo a una religión que utiliza semejante tortura psicológica con sus miembros.  Por este motivo, os invitamos a mandar esta documentación a cuantas instancias gubernativas se os ocurran.  Nosotros, por nuestra parte, os adjuntamos algunas direcciones donde podríamos mandarla.

No nos podemos quedar de brazos cruzados, mientras se vulneran nuestros derechos humanos.  Le ley nos ampara y tenemos que dar amplia publicidad a estos métodos inhumanos que emplea la confesión religiosa de los testigos de Jehová.

¡Por ti, por nosotros, por todos!  ¡Haz que tu quejido se escuche alto y claro!  ¡No permitas más que te torturen en el nombre de una religión!  ¡Lucha por tu familia!  ¡Denuncia estas directrices!

Nuestro camarada Tejota, como de costumbre, nos deleita con un poema pertinente de su puño y letra:
INJUSTO OSTRACISMO


¡Cómo sufren los Testigos
que, por causa religiosa,
de manera ignominiosa
pierden familia y amigos!
De entre todos los castigos,
¿no es éste el más inhumano
y el que a Dios inculpa en vano?
Puesto que Dios es amor,
¿cómo es que amargo rencor
se demuestra así al hermano?


14 de mayo de 2011 22:03

Direcciones donde enviar la documentación para alertar a las autoridades:

DEFENSOR DEL PUEBLO DE ESPAÑA
Paseo Eduardo Dato, 31
28010 MADRID

Teléfono: 91 432 79 00
http://www.defensordelpueblo.es/
registro@defensordelpueblo.es

 AGENCIA ESPAÑOLA DE PROTECCIÓN DE DATOS
C/. Jorge Juan, 628001 MADRID
Teléfono: 901 100 099Fax: 91 445 56 99http://www.agpd.es/ciudadano@agpd.es

 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
C/. Floridablanca, s/n28071 MADRID
Teléfono: 91 390 60 00Fax: 91 429 87 07http://www.congreso.es/información@congreso.es

 SECRETARÍA GENERAL DEL SENADO
Plaza de la Marina Española, 828071 MADRID
Telefóno: 91 538 14 00Fax: 91 538 10 07http://www.senado.es/sgral@senado.es

 TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Domenico Scarlatti, 628003 MADRID
Teléfono: 91 550 80 00Fax: 91 544 92 68www. tribunalconstitucional.esbuzon@tribunalconstitucional.es