domingo, 14 de febrero de 2010

El desperdicio de una adolescencia vivida en un mundo fundamentalista religioso



http://www.boston.com/ae/books/articles/2010/02/14/fundamentalist_teenage_wasteland/




Estimados camaradas víctimas del ninguneo de los pedigüeños:

Varios medios de comunicación en lengua inglesa, entre ellos The Boston Globe, han hecho una crítica literaria sobre un nuevo libro que ha salido al mercado, titulado: Confessions of a Teenage Jesus Jerk. Un buen libro para todo aquél que desee adentrarse en las interioridades de un adolescente que le ha tocado vivir dentro de una confesión religiosa fundamentalista..., ¡veremos las vicisitudes que padece éste joven!

Recogemos algunos de los comentarios que nos hace el periodista de The Boston Globe:

Escrito por: Steve Almond
14 de febrero de 2010

Si tú eres de los estudiantes que piensas que estás pasando un calvario en el instituto donde asistes, repara en las vicisitudes adicionales que tiene que pasar Gabe Dagsland, el héroe de la novela escrita por el debutante Tony DuShane, titulada: Confessions of a Teenage Jesus Jerk. Como testigo de Jehová, no le está permitido celebrar las distintas ocasiones festivas. Él tampoco puede participar en las actividades extraescolares. Los más ligeros escarceos en el mundo del sexo, las drogas o el rock and roll --la esencia del estilo de la vida del adolescente actual-- pertenecen a un mundo prohibido.

¡Oh! ¿Pero qué pasa cuando llegas a casa con unas notas académicas buena o malas?: "Mi madre me decía que el Armagedón llegaría antes de que terminara mis estudios en el instituto, y por lo tanto no era necesario que dedicara más tiempo del imprescindible a estas actividades mundanas".

"Además, nosotros podremos escoger las casas que queramos, después que Dios mate a todos aquellos que no son testigos de Jehová en el Armagedón", Gable explica. "Por ejemplo, si estamos predicando en una zona donde vive gente rica en grandes mansiones, en nuestro interior estamos contentos. Nosotros nos trasladaremos a vivir a estas casas, si éstas personas rechazan nuestros intentos por salvarles para que puedan vivir en un paraíso".

La situación de Gable es particularmente nefasta, porque su padre es anciano de congregación, y su madre entre un ser pasivo y deprimido, él trata de ponerse las pilas para agradar a Jehová, utilizando su identidad religiosa como un escudo protector que le mantendrá apartado de posibles amigos en el instituto.

Por supuesto, todos los jóvenes llevan una doble vida, según Goble, la mayoría de ellos no pasan de lo que él denomina como una mediocre llamada a las puertas. "Yo llamaba a las puertas (cuando predicaba) lo suficientemente suave como para que nadie en el interior de la vivienda puediese escucharlo, pero lo suficientemente fuerte como para que nadie pudiese sospechar que no quería hablar a la gente del mensaje de la Biblia, especialmente cuando predicaba en zonas donde vivían amigos del colegio.

Goble está desesperado por escapar de esta situación y al mismo tiempo aterrorizado por la condenación que le espera. El mejor momento de este peligroso conflicto interno, llega cuando liga con una testigo de Jehová en una boda.

"Entonces ella recostó su cabeza sobre mi hombro por el resto del tiempo que duró el baile de la boda, pude visionar una película de mi vida con una esposa ansiosa por la comida basura y viviendo en le garaje que tenían sus padres en Vacaville, mientras yo trabajaba 50 horas a la semana como limpiador de moquetas por las casas o cualquier otro empleo que pudiera reportarme algunos beneficios económicos".

Como un buen narrador, Gable es muy reflexivo, el sabe el tipo de vida tranquilizadoramente exasperante que le espera si no consigue romper el vínculo que le une a la confesión religiosa. Entonces, él, en medio de mucha angustia, encuentra algún consuelo en la literatura Beat, en el punk rock y en su prima sexualmente rebelde.

Gable no puede controlar sus impulsos sexuales mientras mira de reojo el fundamentalismo religioso de su padre: "Me pregunto cómo se sentirá mi padre decidiendo el futuro de todas ésas personas, haciendo esas llamadas telefónicas confidenciales, sonsacando todos esos detalles de la vida íntima de los pecadores... leyéndoles textos bíblicos en los que se muestra a Satanás detrás de cada acción que han realizado, de cada pizca de placer que han obtenido en ese horrendo momento cuando se encontraron la persona equivocada en el momento equivocado".

Luego tenemos el momento cuando los ancianos de la congregación interrogan a Gable --de una manera escalofriante-- sobre sus transgresiones. Él es interrogado sobre la acción más nimia, sobre cualquier impulso que haya tenido, sobre cualquier parte de su cuerpo, un interrogatorio moral que termina en un fisgoneo sádico de naturaleza sexual.

DuShane pone el dedo en la llaga cuando menciona el temor y la paranoia que padecen los jóvenes en su congregación. Es como tener a la policía secreta detrás tuyo en el baile de la escuela.

Pero lo que hace a esta novela Confessions especialmente relevante hoy, es la recientemente popularizada escatología de los testigos de Jehová. Ellos creen que están en los últimos días...

Las encuestas indican que muchos de nuestros conciudadanos creen que la humanidad se encara a un fin. Parece que hay una industria del Armagedón dedicada enteramente a explotar económicamente ese miedo de la gente.

Fin de la traducción de este artículo del The Boston Globe

Adicionalmente, tenemos un extracto que ponen del libro en Amazon.com, donde se dice: "Gabe, es un testigo de Jehová adolescente que cree que será destruido por Dios en el Armagedón porque se masturba. Gabe, también tiene una madre que duerme 16 horas al día, y un padre que decide el destino de los pecadores (como el del matrimonio que confesó que accidentalmente habían tenido sexo anal). Tenemos al hermano Miller, un anciano de congregación con las ínfulas de Napoleón, quien acompaña a Gabe en su predicación de casa en casa, quien lo anima a que llame a las puertas con convicción, y la hermana Feeney, quien sueña con el día en que pueda ocupar la mansión de estilo español cuando sus actuales dueños mueran en el fin del mundo.

Es duro pasarte el día en la escuela esquivando las preguntas sobre tu extraña religión y que para ti los fines de semana signifiquen predicar de casa en casa".