jueves, 8 de mayo de 2008

¿Quién se queda la comisión por la compra de los productos de limpieza para los Salones del Reino de toda España?



Estimados camaradas que, en otros tiempos, nos la daba con queso la Watch Tower:

Nuestro kamarada Ka 40, Monty Mole... se retrata otra vez y, a riesgo de su persona, se moja y nos manda esta comprometedora carta, dirigida a todos los cuerpos de ancianos en suelo español.

¡Vaya, vaya! ¡Aquí no se deja ningún descuento o comisión al azar! ¡Queremos el dinero... y lo queremos todo: las comisiones bancarias y hasta las del papel higiénico y la lejía! ¿Se podría definir esto como... "amor al dinero"?

Tenemos algunas preguntas para vosotros, como: ¿por qué esta carta no se leyó en las congregaciones a todos los publicadores y, posteriormente, se colgó en el tablón de anuncios? ¿Por qué ese permanente secretismo en materia económica? ¿Por qué los publicadores --que somos los que ponemos el parné-- nunca se nos informa de los temas económicos? ¿Por qué, los ancianos de congregación, no preguntaron a los publicadores si: querían o les gustaban el olor y el precio de esos productos de limpieza... ya que son ellos los que pagan? ¿Os gusta el dinero, no? ¿Os gustan las comisiones por compra, no? Entonces, ¿por qué no os ponéis a trabajar todos vosotros --pandilla de vividores indocumentados-- como el resto de los publicadores españoles? ¿Alguien del Departamento de Compras o el que da el visto bueno a esta operación... pilla algo de dinero o algún regalo de esta empresa de venta de productos de limpieza? ¡Queréis dinero pero sin trabajar... muy bonito! ¡Debéis de estar todo el día maquinando... "¿de dónde más podemos sacarles dinero a los publicadores: les hemos pillado el piso a las abuelas, los seguros de vida, el posible dinero que dejen las abuelas en las cartillas del banco, las comisiones bancarias por el dinero que tenga en la cuenta la congregación... de dónde podemos pillar más...? ¡Ah, ya se! ¡Las comisión por la compra de papel higíenico de todas las congregaciones de España!

Dentro de poco, mandaréis una carta a todos los cuerpos de ancianos para que nos digan dónde comprar: la ropa, los zapatos, electrodomésticos o preservativos, todos los publicadores de España... para que vosotros pilléis la comisión, ¿no?

Pero, ya veis. Os tenemos controlados. Os tenemos vigilados. No hay chanchullo que hagáis que no descubramos. Informamos al pueblo ibérico de todos vuestros tejemanejes. ¿Quién dijo que el verdadero conocimiento sería abundante en el tiempo del fin?

¡CON LA VERDAD! ¡POR LA VERDAD! ¡CON VOSOTROS! ¡POR TODOS NOSOTROS! ¡CONTRA EL PADRE DE LA MENTIRA Y SUS ACÓLITOS!