martes, 22 de enero de 2008

Dependencia económica y disidencia I



















Queridos camaradas que estáis hasta la coronilla... de la Watch Tower, S.A.:


El 23 de marzo de 2007, empecé a escribir una serie de relatos sobre la vida en Betel, en la entonces página web: http://www.escritosparalaconcordia.org/, de un compañero disidente. Algunos de vosotros me habéis pedido que los cuelgue de nuevo y, ya que no se pueden consultar en ningún sitio... pues vamos a proveer el "alimento a su debido tiempo"... que es nuestra comisión en éstos últimos días cuando según la profecía: "habría muchos vividores... amadores de los placeres y del dinero"... ¿y qué lugar mejor que Betel para ilustrar la condición de las personas en estos dilatados últimos días watchtowerianos? Así, voy a reproducir el primer artículo de cinco que iré dándoos paulatinamente:


"Si uno trabaja en cualquier 'hogar' Betel --¡qué palabras tan entrañables, tan llenas de ternura que nos evocan aquellos momentos de felicidad y cariño que todos vivímos allí... en aquél páramo ajalvireño!-- independientemente del país, puede uno clasificar a sus residentes y encasillarlos en diferentes familias o espécies. Pasamos a retratar la primera de las espécies por orden de antiguedad:


Tenemos al novato petulante, recién llegado, cree que todo lo sabe en vista de su 'extensa' experiencia en la vida que ha adquirido en... el precursorado. Lo sabe todo --así por lo menos se lo han hecho creer los ancianos de su congregación de origen al 'usarlo' plenamente en todas las actividades de congregación. Un joven acostumbrado a dar consejo a personas mayores que él en edad y experiencia en la vida (en todos los sentidos), está convencido de que és un triunfador que ha llegado a la Casa Betel para "comerse el mundo". Llega, como diría el verdadero JHK "El Defenestrado": "al Centro de la Adoración Pura en España"... ¡ahí es nada! Éste JHK, fue traicionado como Viriato, por sus generales y, esta vez, Roma, "sí pagó a los traidores"; a unos ascendiéndoles de puesto dentro del Comité de Sucursal y, a los otros, incluyéndoles en dicho ente. ¡Pero, mientras hay personas leales a él... siempre estará presente en el Betel de Ajalvir!


Bueno, que me alejo del tema --la pasión me domina. Hablabámos del joven petulante... triumfador por naturaleza, a éste, le suena bien aquello de "Centro de la Adoración Pura" y, se imagina no sé qué cosas maravillosas; que estará un montón de horas al día estudiando: las Sagradas Escrituras, hebreo y griego (¡lástima! ¡Si hubiera alguien que supiese y quisiera enseñarlo... pero todos han sido víctimas de la política educativa de la Watch Tower!), publicaciones antiguas de la SWT para familiarizarse con la historia de la Organización, historia antigua, geografía de Palestina en los tiempos de Cristo, etc.


Pero, no, nada de eso... de estudiar --"el estudio genera dudas"... es la máxima de los máximos responsables--. tendrá menos tiempo para estudiar. Ahora, los lunes tendrá el Estudio de La Atalaya, 'en familia' (una reunión más a la semana: "éramos pocos y parió la abuela".) En principio deberá trabajar todos los sábados al mes --menos uno--. Las 'guardias' de Betel, que son una serie de servicios de obligado cumplimiento (escepto para Jaime B. en sus días... hasta que trajo a su novia "del mundo" a comer a Betel y presentarla a la familia y le tuvieron que animar a que dejara la Casa... pues podían aceptar los rumores... pero no la evidencia en la misma mesa del comedor) que se prestan después de la jornada laboral. Puede que le asignen a una congregación en la capital, en Madrid, debiénsdose de tragar todas las caravanas habidas y por haber para poder llegar a su congregación de destino... por supuesto tarde. Además, como es un puntal espiritual, multitud de asignaciones en las diferentes reuniones de congregación, cada semana. Tiene uno tan poco tiempo para pensar estando en Betel que la siguiente experiencia lo ilustra bien: "estando un día conversando lo suficientemente relajados por una copa de vino, un miembro del Comité de Sucursal me preguntó: ¿Será verdad que en el Vaticano (léase Betel) es donde menos se lee la Biblia?". No puedo revelar su nombre, hipotecaría su futuro y, pienso que, dentro de lo que hay... es un elemento que mira por los menos favorecidos.


éste joven, al año o así, ya se ha desengañado y ha visto que el "Centro de la Adoración Pura", no es otra cosa que una inmensa máquina de explotar a gente. La política de la Sociedad es que, si una persona falta al trabajo más de 12 días al año... deja de ser interesante económicamente hablando y se le 'invita' --curioso eufemismo para no decir que te dan la patada en el culo y te mandan a LPC-- a salir de Betel. Así, el muchacho cansado de estar sacando revistas de las rotativas un día sí y otro también... empieza a sentir nostalgia de lo bien considerado que estaba en su congregación de origen y, como los israelitas en el desierto, empieza a acordarse de los "ajos y puerros" de su congregación natal. Poco a poco le va minando y finalmente decide marcharse a casa. Le cuesta decidirse, pues no sabe cómo explicar a su familia ( que está tan orgullosa de tener un hijo en Betel) y a los ancianos que le alabaron y recomendaron, que deja este inmenso "privilegio". Finalmente, encuentra una salida honrosa: decide echarse novia y, como sabe que no ne permitirán quedarse en Betel... pues lo tendrá solucionado. Otra excusa que funciona muy bien es: "tengo que dejar el servicio de Betel para poder antender a mis padres... que están enfermos", y, a determinada edad, ¿no es normal que tengamos un pariente de edad y con algún achaque? De este modo, el novato petulante... el que fue aspirante a triumfador, no miente enteramente y encuentra una salida digna socialmente.


Este tipo de persona suele durar como un año en Betel y no llega a ser "dependiente económicamente" del ente. Le es relativamente fácil reincorporarse al mercado laboral y... ¡por fin!... deja lo que una vez fue un sueño y se convirtió en pesadilla.


Mi respeto sincero a, todas aquellas personas que --engañadas-- han dado los mejores años de su vida a una transnacional... pensando que lo hacían por Dios.
¡Saludos desde la clandestinidad!
JHK