miércoles, 13 de enero de 2010

Si decides abandonar a los testigos de Jehová..., ¡te harán el vacío!

Clara Campoamor (la mujer del cacique)


La Atalaya, 1 de julio de 1984, página 31, P.V.P.: 20 pesetas el ejemplar

Estimados contertulios víctimas de las tropelías diversas:

Los derechos humanos y la dignidad de las personas en la confesión religiosa de los testigos de Jehová en nuestra España democrática. ¡Ese es el tema que nos ocupa hoy! Imagino que esto escocerá --y mucho-- a los agentes Watch y adláteres..., ¡a ver con qué argumentos teológico talibanescos nos sorprenden para justificar esta violación de los derechos humanos más elementales...!

El Topo Ajalvireño siente la necesidad de permanecer aletargado por unos días..., para poder despistar a los sabuesos que le siguen frenéticamente el rastro. Pero, la Resistencia, afortunadamente tiene otros muchos colaboradores desinteresados. Hace unos días, Clara Campoamor, una emérita compañera hizo una incursión apóstata en la biblioteca familiar mientras su esposo estaba reunido con unos ancianos de la congregación que visitaba esa semana y, ha tenido la deferencia de enviarnos este artículo apropiado y teocrático..., ¡para divulgarlo a los cuatro vientos! ¡Cómo nos regocijamos con el alimento del Esclavo Fiel y Discreto! ¡Je, je, je!

Pero, divulguemos la buena nueva traduciéndola al román paladino. ¿Qué es lo que está pidiendo de sus feligreses la élite de los testigos de Jehová? ¡Pues a eso vamos! Y que no se olviden todos los agentes Watch que: hasta el rabo, todo es toro.

La pregunta del artículo tiene su traducción aunque esté escrita en español watchtoweriano: "Una vez que alguien llega a ser testigo de Jehová, ¿se le considera siempre como tal?". En otras palabras, imaginemos por un momento que alguien voluntariamente desea abandonar esta confesión religiosa del notorio arraigo y olé en España, ¿qué dice su confesión religiosa sobre cuál debería ser el trato con ésta persona por parte de los miembros de la misma religión (incluidos familiares de primer grado)? ¿Puede abandonar la confesión religiosa libremente..., sin represalias sociales y familiares? A la persona que desea abandonar libremente esta religión, ¿se le castiga de alguna manera? ¿De qué maneras se le castiga? ¿Coaccionan y amenazan también con la expulsión a quien no obedezca las directrices de la Organización y salude con un "¡hola!" al desertor en cuestión?

Esto es llamarle al pan, pan y al vino, vino. La demagogia se la dejamos a los que han doblado su rodilla ante Baal y sirven a la Organización olvidándose de los derechos humanos de las personas.

"De vez en cuando un Testigo (de Jehová) decide por iniciativa propia abandonar el camino de la verdad". ¡Huy, huy, huy, qué peligro tienen cuando mezclan el lenguaje teocrático con la voluntad soberana de abando nar una confesión religiosa...! ¡Abandona el camino de la verdad...!

¿Pero cuál debe ser la reacción de los miembros de la confesión religiosa hacia ésta persona? "Los ancianos harán un breve anuncio (en el Salón del Reino) de la desasociación de tal persona para que la congregación sepa que ella 'salió de entre nosotros'". ¡Bueno, un anuncio público mencionando el nombre y apellidos de la persona ante la comunidad religiosa! ¿Pero, con qué fin hacen este anuncio? ¿Cuál debe ser el comportamiento de los miembros de la confesión religiosa hacia él..., según lo estipula la dirección de la organización religiosa?

La respuesta es escueta, pero dura y contundente: "Los que componen la congregación entonces se adherirán al mandato inspirado de; 'no recibir a tal persona en casa ni decirle un saludo, para que no se hagan partícipes en sus obras inicuas". O sea, para que todos lo puedan entender, se ha de hacer el vacío a todo aquél que desee abandonar libremente esta confesión religiosa..., ¡por imperativo legal teocrático! ¡Esto también afecta a la familia directa del afectado!

¿Está esta confesión religiosa respetando los derechos humanos de éstas personas en España?

¿Quién mandará esta copia a los siguientes organismos aquí en España?

* Defensor del Pueblo - registro@defensordelpueblo.es

* José Mª. Contreras Mazarío. Director General de Relaciones con las Confesiones, email:registro.religiosas@mjusticia.es