miércoles, 17 de septiembre de 2008

La traumática niñez de los testigos de Jehová


http://www.lisamagdalena.co.uk/

http://extras.timesonline.co.uk/busy/

Estimados camaradas que habéis sufrido en vuestra niñez por causa de las "buenas nuevas":

Lisa Magdalena, es una mujer que actualmente trabaja como consejera, tiene su propia página web. Vive en Gran Bretaña, y me gustaría compartir con todos parte de su biografía..., su niñez, por tener algo en común con la de los niños testigos de Jehová. Nos permite ver cómo sufren y soportan los niños su crianza en la "regulación mental" de la Watch Tower.

El traductor nos envía este estracto de su biografía:

HONRANDO EL PASADO, EL PRESENTE Y EL FUTURO

"Nací en él seno de una familia religiosísima. Mi padre falleció cuando yo tenía dos años de edad, rechanzando la transfusión de sangre. Vino a considerársele un "santo" en mi religión, pero yo me quedé sin padre. Emocionalmente, mi madre murió aquel día. Mi abuelo era un anciano (pastor religioso) muy autoritario en la congregación local. Crecí en un mundo de maltrato, cerrado y frío. No había ningun espacio para la propia libertad de expresión o de pensamiento. Tuve una infancia dura, de temor y de dogmatismo.

Años de dolor, abusos, enfermedad, violencia y deseperación. Esa fue mi realidad. Después de una infancia marcada por el trauma y el horror, me escapé de casa con 16 años y, totalmente sola, comencé una nueva vida.

Inmersa en un mundo totalmente opuesto a la educación religiosa estricta en la que me educaron, a los veinti pocos años decidí sentar la cabeza casándome y teniendo dos niñas.

Mi vida todavía dió otro giro y me convertí en la persona que traía el dinero a casa. Para poder sacar a mi familia adelante, tuve que sacarme un título universitario licenciándome Mercadotécnia y Política Social.

Cuando parecía que todo me iba bien, con el nacimiento de mi segunda hija, se me diagnosticó cáncer en 1998, a partir de ese momento empezó la curación.

Tras dos años de extenuante quimioterapia, incluyendo un transplante de células madre, literalmente volví a nacer".

Ahora, añadimos parte del artículo de Timesonline, sobre Lisa Magdalena:

LO MEJOR Y LO PEOR DE MI VIDA: LISA MAGADENA, EX-TESTIGO DE JEHOVÁ

Lisa Magdalena, de 38 años, es una ex-testigo de Jehová cuyo padre hizo historia en la medicina legal, al transfundírsele sangre sin su consentimiento. Ahora, ella trabaja como consejera y nos recuerda cómo pudo liberarse de la secta.

"Yo tenía dos años de edad cuando mi padre murió, en 1971. Se le había caído la muela del juicio y no paraba de sangrar, tuvo que ingresársele de urgencia en el hospital en Margate. Más tarde, se le diagnosticó que tenía una enfermedad en la sangre. Nosotros formábamos parte de una familia de testigos de Jehová con mucha influencia. Mi abuelo era el "superintendente presidente" de la congregación local..., básicamente quien partía el bacalao allí. Y, para los testigos de Jehová, el aceptar una transfusión de sangre estaba prohibido. Uno podía ser 'expulsado' por ello, separado totalmente de tu familia y comunidad. Hubo una gran discusión, y el hospital ganó la batalla de transfundirle sangre sin su consentimiento --él había escrito en un trozo de papel: "No acepto sangre"--. Para cuando pudieron ponerle la transfusión, era demasiado tarde y murió.

Toda mi infancia la pasé indignada de que él escogiese su religión, en lugar de sobrevivir por causa de mi hermana mayor Michelle y yo. Se le consideró un mártir --"Lisa, tu padre a muerto por la fe"-- pero nadie podía imaginarse lo horroroso que eso puede ser para una niña.

Con la edad de seis años comencé a predicar de casa en casa, la gente me decía antes de darme el portazo: "¡Nunca escucharé a los testigos de Jehová, porque un hombre rehusó ponerse sangre..., dejando a dos criaturitas solas en el mundo!".

Los testigos de Jehová, no creen ni en el cielo ni en el infierno. Ellos creen que los auténticos "testigos" vivirán para siempre en un paraíso aquí en la tierra, como el pueblo escogido de Dios. Pero antes ha de venir el Armagedón. De niña, se me emseñó que el mundo se acabaría para el año 1975. Mi madre se puso a almacenar conservas y guisantes preparándose para el Armagedón. Algunos testigos de Jehová solicitaron grandes sumas de dinero a los bancos, pues pensaban que no los tendrían que devolver; muchos no fueron a la universidad o no tuvieron hijos por esta causa. La mayoría de los testigos oraban por el Armagedón, pero yo oraba por lo contrario. Llegó y pasó el 1975, entonces dijeron, "¡Bien! ¡Pero puede llegar en cualquier momento!".

Como adolescente tenía todas estas preguntas sobre mi fe, pensando que Satanás que había poseido. No se nos permitía comer sangre, de modo que pregunté porqué no éramos vegetarianos, porque cuando uno pone un filete de carne en el plato..., desprende sangre líquida. Para mí era un gran problema. También había sufríamos maltratos en nuestro hogar. Un testigo de Jehová me maltrató a mí y al resto de la familia desde que tuve 4 años hasta los 14. Los ancianos lo expulsaron, pero eso significaba que no se le podía hacer nada más. Con el tiempo, comprendí que ya no podía seguir siendo testigo de Jehová. Pero no existe una manera honorable de salir de esta religión: se te decía que si te ibas, significaba tu muerte eterna. Era inaceptable el sencillamente decir: "Mamá, no deseo seguir siendo testigo de Jehová". La única salida era irme de casa.

Habría un abuso adicional más. Los Testigos creen que, cuando llegue el paraíso, habrá una resurrección de los testigos de Jehová que hayan sido buenos. Así, mi padre resucitaría en cuerpo y alma. Me decía, que si dejaba a los Testigos, mi madre y mi hermana tendrían que explicarle a él el porqué no estaba yo allí: "Lisa no te amó a ti ni a Jehová lo suficiente". ¿Cuánto daño me causaba esto?

Con 16 años dejé mi hogar.

Sentía el frío en la cara, mientras corría y corría, el corazón se me salía de pecho. No conocía a nadie a quien pudiera acudir: se me había enseñado a no hacer amistad con aquellas personas que no eran Testigos..., ¡eran seguidores de Satanás! Por tres semanas estuve vagando por las calles, cuando me dirigía hacia Londres encontré a mi ángel de la guarda. Era un hombre cuya esposa era Testigo, pero él no lo era. Conducía su vehículo por la A299 cuando me vió y me reconoció. Él sabía del maltrato que yo había sufrido. Me dijo que todo lo que yo necesitaba era tener un lugar donde vivir, que encontraría trabajo y que podría vivir mi propia vida. Fue la primera vez en toda mi vida en la cual me sentí protegida.

Nos juntó a mi y a mi abuelo y le dió una buena bronca a él, diciéndole que yo no quería volver a esa religión. Por muy poco tiempo, estuve viviendo en casa de mi abuelo, dejándome la habitació de la abuela y, armándome de todo el valor y el corage que pude, me marché a Marks & Spencer’s en Margate, a buscarme un puesto de trabajo. Cual sería mi sorpresa cuando me aceptaron..., empezando a trabajar en el departamento de alimentación, también pude encontrar un apartamento. Empecé a ir a fiestas, lo que nunca se me había permitido. Estando frente a la caja registradora en M&S me encontré a mi misma escuchando una "melodía del Reino" y, haciendo ascos expeté: "¡Púaj!", y cambié la música por la canción de Madona, Like a Virgin. Por primera vez celebré las Navidades, con 17 años, me sentía como una criatura de un año. Santa Claus nunca me visitó mientras fui una niña, ¡pero ahora era muy generoso conmigo! No creo en Jehová como en un Dios justiciero, predispuesto a castigar a la gente. Creo que mi Dios me ama muchísimo y quiere que crezca y que sea feliz. Soy más feliz que nunca antes. He escrito un libro relatando mi vida, titulado: Tell the Truth.

Me ha tomado mis años el respetar la postura de mi padre de no aceptar sangre, pero lo he hecho. Respeto a las personas que escogen ser testigos de Jehová --si ellos son felices..., ¡pues adelante!--. Pero, hay otros muchos que se sienten atrapados. No es mi misión liberar a todas éstas personas, pero, como consejera, ayudaré a quien quiera escapar de ese tipo de control y manipulación.

Interview: Tony Barrell.

Photographs: Dylan Thomas

Hasta este punto la traducción. Un interesante relato en el que los niños y jóvenes testigos de Jehová, se pueden ver reflejados --no todos, por supuesto--. Sin duda, un relato biográfico interesante sobre una confesión religiosa, que suprime la disidencia con mano de hierro y que vulnera los derechos humanos de las personas que desean abandonar esa religión. Cuando caes en la manos de ellos..., sólo te queda salir corriendo y con todas las consecuencias..., perdiendo a tu familia y amigos de toda la vida. Con la Watch Tower, no hay medianías: "O todo o nada". Vienen a decirte: "Sin mí no tendrás ni familia ni amigos..., nunca más, ¿estás dispuesto a sufrir esa pérdida? ¿Podrás soportar esta tortura?". Ellos saben que, la inmensa mayoría de las personas no podrían soportar esa traumática pérdida..., ¡y esa es su arma que utilizan contra nosotros!

¿Vamos a dejar que se rian de nosotros? ¿Vas a vivir con el miedo en le cuerpo toda tu vida? ¿Vas a dejar tu felicidad en las manos de una multinacional pseudoreligiosa? ¿Vas a permitir que condicionen tu vida..., hasta el fin de ella? ¿No dirás nada? ¿Serás su cómplice con tu silencio? ¿Permitirás que se lo hagan también a otros?

¡DALES KAÑA! ¡NO LES TENGAS MIEDO! ¡DENÚNCIALES ANTE LA FISCALÍA GENERAL DEL ESTADO Y EL DEFENSOR DEL PUEBLO! ¡AHORA O NUNCA!

ACCIÓN PARA HOY:

Escribir nuestra experiencia personal en los testigos de Jehová y mandarla a las dos direcciones siguientes:

Fiscalía General del Estado
Calle Fortuny, 4
28071 Madrid
Web: www.fiscal.es
Nota: en el caso de la Fiscalía, añadir esta referencia en nuestro escrito: N/Ref.:CC/EG-my-485/08

http://www.defensordelpueblo.es/index.asp

P.D.:
Para que le echéis un vistazo.
http://blogs.publico.es/ciudadanos/121/ministros-de-economia-y-testigos-de-jehova/#comment-1352