lunes, 28 de abril de 2008

La resaca del día siguiente... ¡Adiós Estudio del Libro!



Queridos camaradas que sufrís la resaca del día siguiente:

Muchos son los análisis que se hacen de las causas y consecuencias de la eliminación del Estudio del Libro de congregación... tal y como lo conocíamos, me meto en medio yo también.

No obstante, me gustaría compartir con vosotros la crónica que nos ha enviado nuestro komando Ka "El Cid Campeador", infiltrado en una de las congregaciones de rancio abolengo de Madrid capital. Él, nos contará las sensaciones que tuvo ayer al observar a los hermanos y sus reacciones a la lectura de la carta del Governing Body of Jehovah's Witnesses. Por eso, ¡aquí está... va por ustedes!

"Por la manaña, hice mis acostumbrados ejercicios zen, con el fin de alcanzar la tranquilidad interior necesaria que me permitiese poder valorar y disfrutar de reunión tan esperada... a nivel mundial.

El jolgorio había empezado unos días antes, con la publicación de la "carta secreta" por un compañero nuestro Mr. Watchman --en el foro cubano-estadounidense: http://www.extj.com-- ... todo un maestro en el arte del disfraz. El poder leer la carta in situ, y anticiparme al objetivo del Cuerpo Gobernante... me produjo una satisfacción interior difícil de disimular y creó en mi una ansiada expectación por la confirmación de "la carta secreta del fin del mundo". Por este motivo, la mañana del domingo era especial.

La reunión llegó y, un servidor, estaba en esa ocasión, apostado estratégicamente con el fin de poder observar todas las reacciones de los hermanos cotizantes, a la lectura de la carta del impresentable y siempre escurridizo Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová. El discurso del hermano de turno, fue monótono y aburrido... siguiendo la línea que exige el cacique CG... más de lo habitual. El tiempo parecía haberse detenido... transcurría lentamente, pero, se terminó, los aplausos así lo indicaban. Lo que no logré averiguar fue, si los aplausos se debieron a que al auditorio le gustó mucho el discurso o, el origen fue algo así como: "¡Menos mal que has acabado bribón... qué mal trago hemos pasado contigo... a ver si te invitan otra vez para cuando estemos cerca del final de la generación del 1914!".

Llegó el Estudio de La Atalaya, más de lo mismo. El mamón que la conduce que, acostumbra a pasarse siempre del tiempo, esa mañana iba acelerado... párrafo tras párrafo... todo iba confirmando que se leería la tan ansiada carta. El que leía los párrafos, de vez en cuando, miraba de soslayo al conductor buscando su mirada y como queriendo decirle: "¿No vas muy deprisa... nos va a sobrar tiempo?". Él otro, con ese aire de autosuficiencia que tiene el cateto al que la han dado un cargillo, parecía querer decirle: "¡Tú tranquilo, pardillo! ¡Si supiéras, como yo, lo que viene detrás... te vas a quedar de pasta de moniato! ¡Je, je, je!".

¡Por fin terminó! Ahora, el cateto metido a catedrático de fin de semana... hizo una pausa larga... muy larga... y pregunta al auditorio: "Hemos acabado antes. ¿Para qué? ¿Para irnos a casa antes...? ¡No, pardillos ibéricos! El propósito de este superavit de tiempo, ¡inusual, por cierto!, es porque tenemos que leeros una carta que, nosotros, los mismos ancianos no hemos podido leer hasta poco antes de empezar esta misma reunión. El incomparable profeta, el iluminado, el Esclavo Fiel y Discreto... nos ha escrito una carta...

En ese momento, el silencio se podía cortar con un cuchillo, todo el mundo estupefacto --alguno reconoció a posteriori que pensaba que se anunciaría le fecha del fin del mundo-- una mosca que estaba incordiando, se paró también, como si quisiese enterar de la lectura de la carta.

El anciano, una vez creada la expectación deseada, con la voz tomada y una solemnidad impropia de él, comenzó a leer la carta... no le pudo imprimir mayor importancia ni seriedad a la carta de éstos indocumentados: empezó a leer y la acabó... allí todo el auditorio estaba pendiente, esperando que de un momento a otro apareciese la luz Shekináh sobre el lector... y en un acto de trasfiguración... se elevara hasta el cielo. ¡Pero nada de esto ocurrió! ¡Las caras eran un poema!

Había un anciano que, hacía unas semanas nos había intentado convencer, en la Reunión de Servicio, de los muchos beneficios que tenía esta reunión... y su importancia. Le quedó cara de póquer... inexpresiva, si le pinchan con una aguja... ni se inmuta en ese instante. Por otro lado, el siervo ministerial entregado a la causa sin limitaciones... su cara expresaba incredulidad, ¡esto no podía ser verdad... seguro que lo estoy soñando... el Cuerpo Gobernante no puede hacernos esto!

Luego, había unas caras que intentaban contener la alegría, para no desentonar, pero estaban por dentro de explotaban de felicidad. ¡Jua, jua, jua! Aquello terminó con una cántico y oración. Entonces empezó el tumulto, se decían cosas como estas:

--"Yo creo que aquí el Esclavo, se ha equivocado. Necesito estar cerca de los hermanos, necesito su calor y compañía".

--"¡No me lo puedo creer! ¡Es el mejor anuncio que me ha podido dar el Esclavo en mis 27 años en la verdad!".

--"¡Yo no voy a poder comer... del disgusto... ja, ja, ja".

--"Las presiones de la vida son muchas. Le gente no podíamos venir por eso. No tenemos tiempo ni para atender a nuestras familias".

Le pregunta una a otra: "Oye, tú, ¿a ti qué te parece que quiten la reunión de los martes?". Le contesta la otra: "¡Si pudieran quitar la del jueves también... mejor! Ja, ja, ja".

--"No voy a poder dormir de la pena que me ha dado. Je, je, je". Dijo una moza sincera.

--"Yo no entiendo qué tiene que ver lo del precio de la gasolina y el Estudio del Libro"... dijo un hermano que parece un ingénuo.

--"¿No nececesitábamos los Estudios del Libro... para cuando llegara el Har-Magedón?"... preguntó un siervo ministerial... con un poco de mala leche.

--Una hermana mayor a otra: "Mujer, me dieron la semana pasada con aquello de la generación... que dicen que ahora son los ungidos. Y, hoy, este anuncio. ¡El fin no lo voy a ver yo!".

--Un anciano a otro... "Tú, ¿qué crees? ¿No es muy fuerte este cambio... para que los hermanos puedan asimilarlo?". El otro le contesta: "No sé. Yo, todavía no acabo de creérmelo. No sé si el Esclavo ha pensado bien esto".

--El anciano que dió la consideración en la Reunión de Servicio, sobre el Estudio del Libro, me dijo: "¡Macho. No me lo puedo creer. Me siento un imbécil. Hace dos semanas yo dando la murga con lo del Estudio del Libro, la importancia de asistir los martes y, ahora, va el Cuerpo Gobernante y dice que todo a tomar por c... viento!".

Yo opino que hay dos respuestas principales: la clase dirigente de la congregación y hombres más próximos... disgustados de puertas para afuera... por que los deja como unos imbéciles con menos coeficiente intelectual que un ladrillo. Los jóvenes y padres de familia agobiados --que son los más--, pletóricos de alegría porque les quitan una carga insoportable de llevar.

Ayer, fue uno de los mejores días de la vida que me veo obligado a llevar en este conglomerado seudo religioso-financiero-inmobiliario. ¡Los días que vienen nos traerán más tardes de gloria!".

Gracias, Cid Campeador, tu aportación ha sido valiosa y pienso que, tus comentarios expresan lo que ha sido la tónica de este día memorable que debemos de marcar en el calendario.

¿Qué más puedo decir? Creo que ha sido la respuesta a las oraciones de la mayoría de los hermanos... y si la oración es tan efectiva... ¡que se prepare la reunión de los jueves... la Escuela del Ministerio Teocrático y la Reunión de Servicio! ¡El que avisa no es traidor!

¡POR LA VERDAD, CON LA VERDAD! !CON VOSOTROS, POR NOSOTROS!