miércoles, 30 de abril de 2008

La eternidad de un fin


















Estimados camaradas defraudados por la Watch Tower:

La eterna juventud en un cuerpo estilizado... una parcela en el Nuevo Orden... sin: artrosis, obesidad, alopecia, diabetes, arteroesclerosis, etc. Y, todo esto, según la Watch Tower, está a las puertas. Estamos en los últimos días de los "últimos días". Satanás está enfadadísimo... tanto... que han tenido que quitar la reunión del Estudio del Libro. "No hay mal que por bien no venga".

Sí, nuestras abuelas, sentirán no tener el Estudio del Libro en un hogar particular... allí, las pobres, se desfogaban con comentarios del libro Apocalipsis: ininteligible, incomprensible, indescifrable, farragoso. La unica ocasión espléndida que tenían ellas para entrar al trapo, en una competencia entre todas a ver quién comenta más veces... síntoma de una salud robusta en sentido espiritual y que, por lo tanto, nos acerca al objetivo final de la vida con eterna juventud.

Pero, la genética es inicua y cruel, y no acompaña la definición del "fin" que da la Sociedad Watch Tower, tampoco, apoya al Esclavo Fiel y Discreto en el tema de la duración de una "generación"...

Las abuelas, que son las que echan el parné en las cajas de contribuciones -- ¡desengañémonos!--, ven que no pueden durar tanto como la "generación" de la Watch Tower... ¡que parece no tener fin!. Ellas, observan con más inquietud, que el resto de los componentes de la congregación, cómo sus compañeras de viaje, una a una, tristemente van recibiendo la visita de la Parca y, se preguntan, ¿vendrá antes el Nuevo Orden de la Watch Tower, o la Parca, a visitarme? Y, se sienten en su interior, aunque no lo expresen... apuñaladas por los cambios doctrinales watchtowerianos.

Sí, Watch Tower, las verdaderas cotizantes, las que están dispuestas a echar dinero en vuestras cajas... lamentablemente se os están muriendo. A la misma vez que desaparecen ellas... desaparece la fuente de vuestros ingresos, tal vez sea esto lo único cómico de esta historia trágica de un desengaño permanente.

Ellas lo han dado todo por vosotros, por vuestra doctrina, pero, el fin no llegó en 1975, cuando muchas de ellas lo esperaban. Aun así, tenían la esperanza de que por mucho que tardase el fin... llegaría antes del año 2000. Pero, no, nuestro Federico Franz, era un hacha con la cronología... pero no acertó ni una. Estamos en el 2008 y, ahora, nos venís con la cantinela de que una generación puede durar tanto como vosotros queráis... lo último: "lo de la generación se refería a los ungidos" y, ¡como van aumentando de año en año... pues la cosa va para largo!

No hay derecho que timéis a nuestra abuelas, las habéis engañado, las habéis hundido, ellas... ¡que por ver vuestro fin... estaban dispuestas hasta dejaros el piso por herencia! Esto es una tragedia, ahora, les quitáis el Estudio del Libro, e intuyen que, por muchas explicaciones que déis, el resultado final es: "el fin se alarga un poco más". No logran entender o comprender la relación de la proximidad del fin con: quitar la reunión en las casas, el enfado de Satanás y el aumento del precio de la gasolina. No, no las habéis engañado... las habéis defraudado por enésima vez. ¡Sois unos canallas!

Yo recomendaría que hicieran como las abuelas de la foto de arriba... levantarse el jersey y enseñar la ropa interior y, mandarles la foto al Cuerpo Gobernante, al Superintendente de Circuito y Distrito y... a los ancianos de la congregación... ¡por colaboracionistas! Aunque, lo suyo, si no fuera por lo obsceno, sería mandar la foto pero... enseñando aquella parte del cuerpo donde la espalda pierde su casto nombre.

¡CON LAS ABUELAS! ¡POR NUESTRAS ABUELAS!