domingo, 16 de febrero de 2014

Los testigos de Jehová, la psicología y la psiquiatría

  
Awake! (¡Despertad!), 22 de septiembre de 1948, páginas 16
 Estimadas víctimas de la pseudoteología watchtoweriana:

     Una asignatura pendiente, por fin ha sido atendida: el mundo de los trastornos mentales y las directivas del Cuerpo Gobernante en esta materia de salud.  Como el rey Midas, pero al revés: ¡lo que tocan lo echan a perder!  ¡Tienen el cenizo!  ¡Mala sombra!  Parece que les hayan echado una maldición gitana...  ¡Cosa mala esta de caer en sus manos teocráticas...!  ¡Que te pillen confesado!

     La siguiente información, aparecerá en la próxima edición del Diccionario Etimológico Watchtoweriano-Español, que actualmente estoy ampliando. ¡Va por ustedes!

Psicología, psiquiatría:  Los dirigentes de la entidad religiosa siempre han visto a estos terapeutas como competidores ilegítimos que usurpan la posición de los ancianos (pastores religiosos) en las congregaciones: se podría definir como de intrusismo profesional.  El miembro de la comunidad religiosa, tiene el mejor consejo y los mejores consejeros del mundo: la Biblia  --según la entiende e interpreta el Cuerpo Gobernante--  y los ancianos que son nombrados y seleccionados entre los mejores por el espíritu santo de Dios.  Se despotrica de lo lindo de esta profesión y de los profesionales, empleando adjetivos despectivos.  Permanentemente, desde sus publicaciones, han desalentado al creyente a que recurra a este tipo de terapias.  Se considera un “fracaso” el que un miembro de la confesión religiosa tenga que recurrir a los servicios de estos terapeutas, ya que constataría la ineficiencia del cuerpo de ancianos de la congregación y las limitaciones del consejo de la Biblia, dicen textualmente: “Pero, como norma, el que un cristiano recurra a un psiquiatra mundano, supone admitir una derrota, como recurrir a "Egipto en busca de ayuda".--Isaías 31:1”.

Estas publicaciones religiosas, no son simplemente divulgativas, son el medio que utiliza la Voz de Dios en la Tierra para comunicarse con los mortales: el Altísimo nos habla mediante estas publicaciones.  Por lo tanto, el creyente sincero las tiene muy en cuenta en su vida y aplica sus consejos y directrices.  La irresponsabilidad de los líderes religiosos, sin duda ha tenido que provocar perjuicios en personas que padecían trastornos mentales, al evitar que busquen ayuda en este tipo de terapeutas.  Por ejemplo, los ancianos de congregación, han tenido que confundirse al diagnosticar a pacientes que padecían esquizofrenia  --sufren alucinaciones, donde se escuchan voces y se ven cosas--  con personas endemoniadas.  Sin olvidarnos artículos donde se idealiza a pacientes que descontinuan abruptamente la medicación psiquiátrica..., ¡una irresponsabilidad!

Tenemos que esperar hasta mediados de la década de 1980, para que los mandamases reculen un poco y admitan la utilidad de este tipo de tratamientos mentales, eso sí, con alguna condición: que el psiquiatra o psicólogo respete  --no critique--  nuestra confesión religiosa, ni que utilice la técnicas de penetración freudianas o psicoanálisis.

He hecho una recopilación de citas de casi todas las publicaciones indexadas que aparecen en los Índices de las Publicaciones de la Watchtower, desde el año 1930 hasta el 2012.  No he podido acceder a unos pocos artículos de los años cincuenta.  El principal problema al que te enfrentas, es que la confesión religiosa no tiene digitalizadas sus publicaciones, ni permite desde su página web remitirte a publicaciones más allá del año 2000.  ¡Amén de que reescribe lo que le interesa corregir, falseando la historia!  Las citas, donde el nombre de la publicación aparece en inglés, quiere decir que ha sido traducida al español.  He seleccionado algunas citas, pero ha quedado mucho que se pudiera haber citado.  Lo interesante sería que el lector pudiera acceder a los artículos íntegramente..., ¡pues todavía se espantaría más!  He intentado siempre no sacar ninguna cita de su contexto.  Sin pretensiones, creo que hago un resumen histórico bastante exacto sobre la posición oficial de los testigos de Jehová en materia de psiquiatría y psicología.  ¡Va por ustedes!

La psiquiatría suplantaría a Dios y a Cristo como los salvadores de mundo.  The Humanist, marzo de 1948, opinó: "Sin la gran ayuda por parte de psicólogos y psiquiatras es poco probable que la humanidad pueda sobrevivir a los terroríficos cambios que están teniendo lugar". [...]    Este sacrílego empuje por parte de la secta freudiana y sus retoños algunas veces es duplicado por la cantidad de personas mentalmente desequilibradas. Awake!, 22 de septiembre de 1948, páginas 17 y 20.

¿Cómo se puede prevenir la neurosis y los trastornos mentales?  El número de libros y películas que ha catapultado la psiquiatría a los noticieros no han aportado el ansiado deseo de paz mental o el equilibrio entre la mente y el cuerpo.  No importan los incontables experimentos con medicamentos hipnóticos como el paraldehído, electrochoques, medicamentos milagrosos, barbitúricos o bromuros, terapia de grupo, baños de vapor y el resto de los incontables métodos para producir relajación y alivio de la tensión.  Algunos tienen efectos adversos.  El Dr. Jules H. Masserman, del departamento de clínica psiquiátrica de la Universidad de Chicago, dijo que el resultado de los experimentos fueron: "muy dispares con la mayoría de los medicamentos, el electrochoque produjo daño permanente en la eficiencia del comportamiento y en la capacidad de aprender".  Él añade que "existe una creciente opinión entre los psiquiatras", que aunque pudieran haber ciertos beneficios con algunos trastornos mentales agudos, tratamientos drásticos de este tipo causan daño irreparable cerebral y pudiera ocasionar una "potencial tragedia". […]  Para protegerse de los trastornos mentales y de la neurosis y para disfrutar de paz mental diríjase a la Palabra de Dios.  Es la única esperanza que usted tiene. Awake!, 8 de marzo de 1952, página 19.

Es estos días cuando la psicología humana manifiesta que es incapaz de idear alguna salvación para los hombres, y cuando las filosofías de los hombres están siendo expuestas como vanidad, es tiempo para que los budistas y todos los demás se dirijan a Jehová Dios para conseguir la verdadera iluminación y poder escapar completamente de los males de este mundo a su justo nuevo mundo de paz. Pregunta párrafo 16: Si los budistas y los psicólogos quieren verdadera iluminación y un escape del mal, ¿qué cosa ya es tiempo que hagan? ¿Qué  ha hecho la religión para la humanidad? (Publicado en español en 1953), página 222.

Sin duda los psicólogos saben un poco sobre el comportamiento humano y el de los animales, pero también, sin duda, les falta mucho que aprender y ellos creen saber más de lo que realmente saben. Awake!, 22 de octubre de 1954, página 24.

Sin embargo, Freud, el padre del psicoanálisis, no solo no pensaba que el tener una formación académica en medicina era un prerrequisito necesario para ser un buen psicoanalista sino que era de la opinión de que tal formación podía ser un obstáculo para que uno pudiera llegar a ser un bueno. Awake!, 8 de septiembre de 1956, página 19.

La felicidad se consigue cuando nos enfrentamos con éxito a los problemas de la vida, con nuestros logros, dando, ganando victorias; no por medio de evadirnos, escapándonos de la realidad, metiéndonos en nuestro cascarón por medio del alcohol, ansiolíticos, píldoras de la felicidad o por aislarnos como un ermitaño.  Como ayuda para controlar nuestra mente y emociones sabiamente mientras nos enfrentamos a los desafíos diarios el Creador nos ha suministrado su Palabra, la Biblia. Awake!, 22 de abril de 1958, página 11.

             ¿Debería un cristiano visitar a un psiquiatra?
 
[...]  Graves trastornos mentales o emocionales puede que lo hagan necesario.  Si así fuera, sin embargo, el psiquiatra debería ser uno que respeta la importancia y el poder de la religión en la vida de uno.  Pero, como norma, el que un cristiano recurra a un psiquiatra mundano, supone admitir una derrota, como recurrir a "Egipto en busca de ayuda".--Isaías 31:1

¿Por qué? Principalmente porque muy pocos psiquiatras tienen fe en Dios y en su Palabra. [...]

Con frecuencia, cuando un testigo de Jehová visita a un psiquiatra, el psiquiatra trata de persuadirle que la fuente de sus problemas es la religión que profesa, pasando completamente por alto que los testigos cristianos de Jehová son las personas mejor aconsejadas, las más felices y el grupo de personas más contento que hay sobre la faz de la Tierra.  Se llevan entre sí, mejor que cualquier otro grupo de personas o religión, tribu o grupo social.  Ellos son los que menos necesitan los servicios de los psiquiatras.  Además, más y más psiquiatras recurren a la hipnosis que es una forma demoníaca de sabiduría mundana.--Santiago 3:15

Muchos psiquiatras no admiten conceptos como el pecado u obligaciones morales. [...]  Al tratar de identificar la causa de los trastornos mentales un psiquiatra formulará preguntas con el fin de sonsacar qué es lo que está afectando al paciente.  Entre las preguntas que recientemente formuladas a un testigo de Jehová por uno de ellos (psiquiatra) estaban: "¿Por qué se hizo usted testigo de Jehová?  ¿Cómo fue su niñez?  ¿Tiene mucho en común con aquellas personas con las que vive?  ¿Tiene aficiones? ¿Ha llegado usted a envolverse emocionalmente con alguien del sexo opuesto?  ¿Está usted preocupado por su empleo?".

Ciertamente, respecto a tales asuntos, el cristiano puede hacer su propio autoanálisis. (2 Corintios 13:5) [...]  Frecuentemente, cuando un cristiano llega a padecer trastornos mentales o estar angustiado por problemas emocionales, es porque no ha estado comunicándose con sus compañeros de la Sociedad del Nuevo Mundo.  Él puede haber estado muy atareado pensando egocéntricamente sobre sus problemas, preocupado y dando vueltas en un círculo vicioso.  Incluso, puede que sus oraciones fueran meramente rutinarias y que fracasara en desarrollar tal intimidad con Jehová que él pudiese con frecuencia orar a Dios y de disfrutar en persistir en ello.--Filipenses 4:6,7. [...]

Sí, lo que se necesita en tales ocasiones no es un psiquiatra mundano quien puede ignorar completamente el cambio que la verdad y el Espíritu Santo de Dios pueden obrar en la vida de uno, desconociendo su poder transformador ayudando a que uno se vista de la nueva personalidad cristiana.  Más bien, lo que se necesita es recurrir a un cristiano maduro en quien uno confíe y quien esté vitalmente interesado en nuestro bienestar y que no se privará de administrarnos la necesaria disciplina o consejo que pueda sanarnos.--Proverbios 27:6. Awake!
, 8 de marzo de 1960, páginas 27 y 28.

                     Cisternas rajadas

Una descripción apropiada de este proceder insensato se halla en las palabras de Dios dirigidas a su pueblo hace mucho.  “Me ha dejado aun a mí, la fuente da agua viva, para labrarse cisternas, cisternas rajadas, que no pueden retener el agua.”  (Jeremías 2:13)  Por sincero que sea, el consejo que burbujea de las fuentes mundanas de sabiduría dista mucho de la sabiduría dadora de vida que se halla en la Palabra de Dios. […]

 
El psicoanálisis no cuadra en esta categoría tampoco.  Honorarios elevados y muchas consultas se asocian con este ramo de la medicina que trata de la ciencia y práctica de tratar desórdenes mentales, emocionales y de conducta.  Nadie sabe con certeza exactamente cuan científico es en realidad el psicoanálisis.  Aun en el mejor de los casos deja mucho que desear.  Su meta de ayudar a la gente a lograr una capacidad normal para vivir no es mala, pero algunos de sus métodos así lo son.  Mientras que algunos psicoanalistas quizás tomen en serio la religión en su vida personal, la profesión generalmente pasa por alto la relación vital del hombre para con Dios.  Según Freud, una de la autoridades principales de la psiquiatría, la religión es una gran ilusión de la cual el hombre se deshará algún día.  La psiquiatría recalca: “Conócete a ti mismo”, como si un iluminado amor de sí mismo fuese suficiente para vivir con éxito.  Más que pasar por alto a Dios, los analistas a menudo contradicen a Dios por medio de aconsejar a los que tienen remordimiento que la fornicación, el adulterio y la sodomía no son malos de por sí.  Con razón se ha hecho la acusación de que tal consejo tiende a “exterminar la conciencia”.


En el psicoanálisis existe también el gran peligro de que el analista imponga sus propios valores en uno, confundiendo sus ideales personales con verdades impersonales.  Los pacientes a menudo desarrollan una admiración exagerada por los analistas.  Así como advirtió Abrahán Kaplan, profesor de filosofía y miembro de la Academia de Psicoanálisis: “El peligro aquí es que el analista tal vez acepte el papel de autoridad moral omnisciente que el paciente le asigna.”  Pero el analista no es una autoridad omnisapiente respecto a la moral, así como Kaplan prontamente admite: “El psicoanálisis no puede decirnos lo que es virtuoso o lo que no lo es.  No puede establecer premisas para deducir los principios de la moralidad.”  Obviamente, el psicoanálisis no es la solución para algunas preguntas muy básicas.  Si a la gente le ayuda a seguir andando otra vez, no la señala en dirección a Dios.  El poder viajar no basta; es preciso saber adónde se va.  Si el psicoanálisis no puede decirnos lo que es moral o inmoral a la vista de Dios, quien juzga nuestras acciones, entonces difícilmente constituye una guía segura. La Atalaya
, 15 de julio de 1963, páginas 422 y 423.

¿Sería necesario que psiquiatra cambiara de profesión antes de ser elegible para el bautismo y ser reconocido como testigo de Jehová?

No, no parece que esto sea necesario. El hecho de que las publicaciones de la Watch Tower han desalentado a los cristianos dedicados en cuanto a consultar psiquiatras mundanos salvo en casos extremados no significa que un psiquiatra no puede ayudar y no ayuda a los que lo consultan.  El que un psiquiatra continuara o no practicando su profesión después de la dedicación sería enteramente una decisión que él tendría que hacer.  Es posible que pudiera ser un psiquiatra mucho mejor en virtud de que ahora entiende y aprecia los principios bíblicos, y especialmente a causa de su fe en Jehová Dios y su dedicación para hacer la voluntad de Dios.  Vea “El aspecto bíblico de la medicina psicosomática”, en La Atalaya del 1 de enero de 1955, páginas 8-12.


Sin embargo, un psiquiatra cristiano dedicado necesitaría ser muy cuidadoso para no influir debidamente en otros cristianos para que vinieran a verlo buscando sabiduría mundana en vez de dirigirse a sus superintendentes  buscando sabiduría celestial.  De hecho, tendría que hacer un esfuerzo especial, por decirlo así, para no dar la idea de que su psiquiatría es una sabiduría superior a la que se encuentra en la Biblia.  La Biblia contiene mucho mejor consejo para rehacer nuestra personalidad que la psiquiatría o el psicoanálisis.  Y solo su sabiduría conduce a la vida eterna.-- 1Corintios 13:1-13; Gálatas 5:19-23; Colosenses 3:1-25.  La Atalaya
, 15 de julio de 1963, páginas 511 y 512.

El hombre moderno para tratar de escaparse de la responsabilidad de enfrentarse a los puntos en cuestión morales, y no pocos psicólogos tratan de persuadirlo en cuanto a que las cuestiones morales no son importantes, pero cada vez más les está siendo remachado el hecho de que para el propio bienestar del hombre éste tiene que hacer las paces con su naturaleza moral.  La Atalaya, 1 de noviembre de 1963, página 645.

Sea la psicología de Freud o alguna otra forma desmoralizadora de pensar que destruya la restricción moral, hay grave peligro en prestarle atención.  Es el camino del pecado y de la muerte, no el camino de la vida.  "No se extravíen: de Dios uno no se puede mofar.  Porque cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará". Gálatas 6:7.  La Atalaya
, 15 de abril de 1964, página 253.

               La psicología como la autoridad

La psicología, que trata de explicar por qué la gente obra, piensa y siente como lo hace, está llegando a ser de modo creciente la autoridad a la cual acuden los caudillos religiosos.  No es raro que los ministros hablen de su "entrenamiento especial en psicología y psiquiatría". [...]

Si las iglesias desean hacer de la psicología su autoridad de fundamento, por lo menos deberían aclarar que no están enseñando la Biblia, sino más bien que están confiando en raciocinios humanos y predicando lo que un clérigo llamó "un evangelio psiquiátrico de relajamiento y tranquilidad de ánimo."  ¡Despertad!
, 8 de octubre de 1964, página 8.

      AYUDA A LOS ENFERMOS DE LA MENTE

La verdad de la Palabra de Dios tiene un poder.  El salmista comprendió esto y suplicó a Dios: “Envía tu luz y tu verdad.  Que estas mismas me guíen.” (Salmos 43:3)  Muchas veces la luz y la verdad de la Biblia han traído dirección y propósito a la mente de los individuos angustiados, aun de los que padecen enfermedades en la mente.  Una experiencia de Michigan ejemplifica bien esto:
Una señora había sido paciente mental por más de diez años.  Durante ese tiempo recibió tratamiento psiquiátrico con regularidad, recibió tratamientos de choque y asistió a una escuela para el recobro de los enfermos de la mente por un período de un año.  Además tomó medicinas por valor de unos 5.000 dólares para su condición.  A pesar de todo este tratamiento y de medicinas costosos, en varias ocasiones pensó en el suicidio.


Sin embargo, un día su esposo, quien se había asociado un poco con los testigos de Jehová, le preguntó: “¿A quién estás orando?” “A Dios”, le replicó ella.  Entonces él le animó a usar el nombre de Dios Jehová en la oración. Eso le hizo pausar y pensar.  Con el tiempo un testigo de Jehová comenzó a conducir une estudio bíblico semanal en el hogar.  Por invitación de él el matrimonio asistió a una asamblea de los testigos de Jehová.  La señora escribe: “Sabía que esto era lo que había estado buscando toda mi vida”.

 
Prosigue: “Después de regresar a casa de la asamblea comencé a asistir a las reuniones de congregación regularmente.  Entonces pude descontinuar las todas las medicinas.  También, hasta ese tiempo había fumado mucho, pero pude romper ese hábito.  Alrededor de ese tiempo llamé a mi psiquiatra, y quería saber cómo estaba yo progresando.  Le dije que me estaba sintiendo mejor que en toda mi vida.  Me preguntó si aún estaba medicinándome.  Cuando le dije que había dejado de hacerlo, preguntó cómo había podido hacer eso tan repentinamente.  Mi respuesta fue que ahora estaba asociándome con los testigos de Jehová.  Respondió diciendo que deseaba que todos los enfermos de la mente pudieran hallar una curación semejante a ésa.”


Desde ese tiempo tanto ella como su esposo han recibido entrenamiento en la Escuela del Ministerio Teocrático de la congregación y están sirviendo como ministros de las buenas nuevas del reino de Dios.  Verdaderamente, el derrotero sabio es acudir a Jehová y a su Palabra para luz y verdad.  La Atalaya
, 1 de noviembre de 1966, página  659.

                Psicólogos confusos

◆ Por varios años científicos y eruditos han estado expresando incertidumbre en cuanto a la dirección en que su profesión los conduce con respecto a los problemas del mundo. Ahora los psicólogos piensan igual. La revista Science declara que la profesión de la psicología en conjunto “parece estar sufriendo de frustración aguda, falta de dirección; y sentimientos de infructuosidad en cuanto a aplicar su pericia a los problemas de la sociedad.” El anterior presidente de la Asociación de Psicología Americana declaró: “Lo que están haciendo no está dando resultado.”  ¡Despertad!
, 22 de febrero de 1972, página 30.

                                    
     Más eficaz que el tratamiento psiquiátrico
 
◆ En 1959 una mujer en Connecticut empezó a recibir tratamiento psiquiátrico. Estaba plagada de problemas conyugales, enfermedades físicas, graves ansiedades mentales y excesivo uso de las bebidas alcohólicas. Para 1960 su estado llegó a tal punto que de por sí decidió entrar en un hospital para dementes.

Al tratar su condición emocional un médico prescribió varios sedativos. Ella preguntó cuánto tiempo tendría que tomar las píldoras. Él contestó: “Tal vez por el resto de su vida.” A través de los años repetidamente entró y salió de clínicas que tratan de ayudar a los alcohólicos. Los consejeros matrimoniales y el tratamiento psiquiátrico parecían ayudar poco. En adición al alcohol llegó a depender de los sedativos. Su matrimonio empeoró y su familia y amigos se trataban poco con ella. Las cosas fueron de mal en peor hasta que finalmente trató de suicidarse.

Mientras se recuperaba en la sección de cuidado intensivo del hospital, se resolvió a buscar a Dios y tratar de hacer la paz con él. Al volver a su hogar sacó y comenzó a leer algunas ayudas para el estudio de la Biblia que años antes ella había adquirido de los testigos de Jehová.

Poco tiempo después de eso un ministro de los testigos de Jehová que predicaba de casa en casa la encontró y comenzó a darle instrucción bíblica con regularidad. Pronto comenzó a concurrir a las reuniones de los testigos de Jehová. Sinceramente trató de aplicar el consejo bíblico a su propia vida. Aunque todavía tenía problemas difíciles a los que enfrentarse, no quiso volver a usar las bebidas alcohólicas o los sedativos, adoptando el punto de vista de: “No los necesito. Tengo la verdad y a Jehová a quienes recurrir.”

¿Qué pasó con el tratamiento psiquiátrico que de vez en cuando había estado recibiendo por unos diez años? Por fin el psiquíatra le dijo: “No será necesario volver a hacer otra cita en el futuro. Los testigos de Jehová están haciendo por usted más de lo que jamás podremos hacer nosotros.” Con el tiempo llegó a ser una ministra bautizada de los testigos de Jehová. Ahora está encontrando gran placer en ayudar a otros a beneficiarse de la ayuda bíblica que para ella resultó de más valor que el tratamiento psiquiátrico.  ¡Despertad!
, 8 de diciembre de 1972 página 23.

             Investigación psicoterapéutica
◆ En la actualidad muchos psicoterapeutas, médicos que tratan a los pacientes que sufren de perturbaciones mentales y emocionales, tienden a despreciar la ayuda que cualquiera que no pertenece a su profesión pueda dar a los que tienen problemas emocionales. Pero, ¿lo hacen con buena razón, en vista de lo que se expresa en el libro Research in Psychotherapy? Este fue escrito por dos psicólogos, y su reseña apareció en el número del 21 de diciembre de 1970 del Journal of the American Medical Association por el Dr. B. P. Lipton.

Entre otras cosas declaró: “No hay evidencia de que el tratamiento de grupo sea mejor o peor que el tratamiento individual, que una escuela de psicoterapia sea mejor que otra, que la terapia personal mejore la eficacia de los terapeutas, o siquiera que los practicantes experimentados efectúen mejor trabajo que los inexpertos. De hecho, ¡se presentan varios estudios que sugieren que los no profesionales son tan eficaces o posiblemente aun mejores que los profesionales bien entrenados!”

En vista de lo susodicho, ¿quién ha de decir que los ministros cristianos maduros, altruistas, no puedan ser eficaces al suministrar ayuda a los amadores de la justicia que se dirijan a ellos con problemas emocionales? Los hechos muestran que han ayudado a muchísimas personas extendiendo la invitación de Jesús: “Vengan a mí, todos los que se afanan y están cargados, y yo los refrescaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y háganse mis discípulos, porque soy de genio apacible y humilde de corazón, y hallarán refrigerio para sus almas.”—Mat. 11:28-30.  ¡Despertad!
, 22 de febrero de 1973, página 8.

          Contradicciones de la sicología

Un número reciente de Psychology Today presentó lo que once de “las mejores mentes en el campo” consideraban que era “la obra más significativa de la sicología” en los últimos quince años. El erudito artículo de dieciocho páginas inspiró al periódico The New York Times a publicar un artículo de fondo que, en parte, dice:

“Las 11 Mejores Mentes de la sicología no concuerdan en casi nada. [...] Algunas de ellas hablan sobre sus propios experimentos. Bueno, si ellas piensan así, no hay necesidad de desplegar modestia falsa. Pero ninguna de ellas habla sobre el experimento de otra Mejor Mente, excepto con el propósito de criticarlo; cada trompetero toca su propia melodía, lo cual deja ver claramente la falta de armonía entre ellos.

”El que los 11 sicólogos no concuerden en casi nada revela un grave problema en la disciplina académica de ellos. [...] ¿Puede decirse seriamente que la sicología es una ciencia, si hasta sus destacados facultativos no pueden concordar en cuanto a sus recientes progresos?”

Fue precisamente contra este llamado conocimiento, el cual es contradictorio y altivo, que el apóstol Pablo aconsejó a Timoteo lo siguiente: “No escuches palabrerías mundanas y vacías, ni los argumentos que opone el falsamente llamado conocimiento”. (1 Timoteo 6:20, Versión Popular.)
La Atalaya
, 1 de abril de 1974 página 19.


Sin detenernos a poner en tela de juicio sus motivos, ha de decirse que a lo más sus esfuerzos representan la suma de la sabiduría humana en el campo de la psicología. De hecho, dicen que el matrimonio es una relación humana y que tiene que tratarse en ese nivel. No dan y rehúsan dar al Creador su lugar legítimo como el Originador de esta relación, o como el Autor personal de la Santa Biblia, con su consejo e instrucción sobre toda relación humana. ¿Quién ha oído a un psiquiatra remitir a su paciente o cliente a las Santas Escrituras como la autoridad final para dirección? En cuanto a eso, ¿cuántos sacerdotes o clérigos aconsejarían tal proceder a cualquiera de su rebaño al abordar tales problemas?

Nosotros, sin embargo, evitaremos la sabiduría mundana y consultaremos el Libro provisto por el Gran Médico, buscando Su ayuda con expectación confiada, “no dudando nada.” (Sant. 1:6) Al leer desde Génesis 1:26, qué evidente es que el hombre no evolucionó, como enseñan los que poseen sabiduría mundana.   La Atalaya
, 1 de octubre de 1974 página 596.


         Otros efectos del fracaso básico

Al no reconocer la sana instrucción de la Palabra de Dios, los psiquíatras raras veces aplican el amor de un modo equilibrado. Por ejemplo, en un caso un padre que no podía apartar de las drogas a su hijo adolescente lo envió a un psiquíatra. ¿Con qué resultados? El padre acabó 2.000 dólares más pobre y el hijo no había cambiado en lo más mínimo.

El padre quería ayudar a su hijo. Sin embargo, ni él ni el psiquíatra apreciaban la enseñanza de la Palabra de Dios, a saber, que la disciplina firme, aunque bondadosa, es una parte vital del ejercicio del amor. (Heb. 12:6-9; Pro. 23:13, 14) Al fin, el padre, prestando atención al consejo sano, le ordenó al hijo que se marchara del hogar hasta que estuviera dispuesto a ir a un centro de rehabilitación para aficionados a las drogas. Después el hijo le dijo a su padre: “Sabes, cuando tú y mamá me echaron, fue cuando supe que ustedes realmente querían ayudarme.” El hijo está curado ahora.


El que los psiquíatras no aprecien a Dios ni a sus enseñanzas sobre moralidad ha resultado en que se haga gran daño. Como ejemplo, el Press de Long Island llevaba el título en primera plana: “Círculo de sodomía desbaratado. Grupo acusado de abusos sexuales con jovencitos.” El artículo decía: “Cuatro hombres... incluso un psiquíatra de niños internacionalmente conocido . . . fueron acusados de sodomía, abusos sexuales y cargos de conspiración que implicaban a adolescentes.”


Si bien este puede ser un caso aislado, los incidentes de psiquíatras hombres que tienen relaciones sexuales con pacientes mujeres no lo son. De este modo una mujer cristiana fue a un psiquíatra en busca de ayuda a causa de su frustración en las relaciones maritales con su esposo. El psiquíatra le dijo que tenía tres caminos: Que tratara de que su marido viera a un psiquíatra; que se divorciara; o que tuviera un amorío extraconyugal con un “amigo,” y él se ofreció para servir de “amigo.”

También estaba el psiquíatra al que se le entabló juicio porque, como se informó en el Daily News de Nueva York, “Prescribía relaciones sexuales con él mismo como terapia y luego cobraba por los ‘tratamientos.’” Otro psiquíatra fue demandado por un total de 1.250.000 dólares por daños, ante el Tribunal Supremo del Estado de Nueva York debido a que obligó a su paciente a tener relaciones sexuales con él bajo el disfraz de tratamiento psiquiátrico. De hecho, un psiquíatra escribió un libro en el que recomendaba que los psiquíatras fueran “sexualmente disponibles al paciente, pero que no ‘insistieran.’” Llamó al libro The Love Treatment (El tratamiento del amor).

Dos expertos en medicina clínica que administran la principal clínica sexual norteamericana dijeron que una gran proporción de ochocientas pacientes que ellos trataron admitieron haber tenido relaciones sexuales con sus psiquíatras o consejeros. Si bien algunos de estos informes pueden ser meras fantasías, expresión de deseos o jactancias, uno de los médicos declaró: “Si tan solo el 25% de estos informes específicos son correctos, los profesionales en este campo todavía se enfrentan a una cuestión abrumadora.”

Claramente, hay razones para ejercer cuidado con respecto a los psiquíatras mundanos. Porque, si bien uno quizás reciba ayuda, hay también una verdadera posibilidad de que se le estimule a seguir un derrotero de conducta contrario a los principios justos de Dios. Pero aun si esto no sucediera, el que los psiquíatras por lo general no sepan cómo aplicar apropiadamente la mejor medicina para las enfermedades mentales —la divina cualidad del amor— probablemente hace ineficaz su tratamiento.

¿Significa esto que no hay ninguna parte en que la gente pueda recibir psicoterapia confiable en el sentido de recibir ayuda para examinar sus problemas y resolverlos? Felizmente esa ayuda está disponible, y por medio de ella muchas personas han obtenido salud mental en este mundo turbulento.  ¡Despertad!
, 22 de julio de 1975 páginas 17 y 18.


Pero, ¿es un fenómeno sano el que la gente esté apartándose del clero y acudiendo a los psiquíatras? No, porque en realidad es un caso de saltar de la sartén al fuego. Están en peor situación que antes, porque, como bien lo señala The National Observer, la gente necesita un “terreno fundamental religioso para su existencia, la razón por la que uno puede seguir viviendo a pesar de tragedias.” El aumento en el crimen, en la inmoralidad sexual, en el juego por dinero, en la afición a las drogas, en el alcoholismo y quién sabe qué más, todo da testimonio en cuanto a la insensatez de esta tendencia de alejarse de la creencia en Dios y en la Biblia como su Palabra inspirada.

Los psiquíatras y los psicólogos no pueden contestar preguntas como: “¿Por qué estoy aquí?” “¿Para qué es la vida?” “¿Qué me depara el destino?” “¿Por qué abunda la maldad y la injusticia?” A no ser, por supuesto, que den respuestas religiosas. El que estos hombres no son a quienes uno debe recurrir por ayuda cuando está deprimido y acosado por toda suerte de problemas se ve por el hecho de que los suicidios entre ellos son dos veces más frecuentes que entre la población en general.

La ciega y egoísta insensatez de muchos de estos profesionales se ve en el hecho de que, en 1970, el 55 por ciento de los psicoanalistas norteamericanos entrevistados concordaron con Freud en que la creencia en Dios es “tan evidentemente infantil, tan incongruente con la realidad, que . . . es penoso pensar que la mayoría de los mortales nunca podrá elevarse por encima de este concepto de la vida.” [...]
 
La Biblia está llena de principios sólidos y buenos consejos en cuanto a cómo llevarse bien con la familia y con otros. Detalla las obligaciones de los esposos, esposas, padres, hijos, sirvientes y amos (empleados y empleadores). Advierte contra la conducta relajada: “Cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará; porque el que está sembrando teniendo en mira su carne, segará de su carne la corrupción; mas el que está sembrando teniendo en mira el espíritu, segará del espíritu vida eterna.” Los que practican lo que es obsceno recibirán “en sí mismos la recompensa completa, que se les debía por su error.”—Gál. 6:7, 8; Rom. 1:27.

También advierte contra la codicia. “Los que están determinados a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y dañinos, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina. Porque el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales.”—1 Tim. 6:9, 10.

Sí, ciertamente, al apartarse de los clérigos que no tienen fe en la Biblia como la Palabra inspirada de Dios, en vez de acudir a los psiquíatras y psicólogos que, por lo general, también carecen de esa fe, que los que aman la justicia se dirijan a la Biblia por sabiduría, consuelo y esperanza. Los testigos cristianos de Jehová están dispuestos a ayudar a todos estos que aman la justicia.  ¡Despertad!
, 8 de diciembre de 1975, páginas 25, 26.

Un problema fundamental con relación a la siquiatría es que no hay ninguna norma de verdad ni tratamiento. Las opiniones varían entre los siquiatras, de modo que uno pudiera dar un consejo que fuera directamente contrario al que hubiera dado otro.

¿Dónde se puede hallar el mejor consejo para la salud mental, consejo que sea verídico, que haya resistido la prueba del tiempo, y que esté en consistencia con la manera en que mental y físicamente se nos ha creado? En la Biblia, la guía inspirada de Dios para la humanidad. “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi vereda,” dijo el salmista. (Sal. 119:105) Sí, “el temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es lo que entendimiento es”—Pro. 9:10.

Por lo tanto, “el que me escucha,” dice Dios, “residirá en seguridad y estará libre del disturbio que se debe al pavor de la calamidad.”—Pro. 1:33.
La Atalaya
, 15 de septiembre de 1979 página 30.

Tanto sicólogos como siquiatras se apropian respetabilidad y prestigio de los tremendos logros de ciencias como la matemática, la química, la biología y la física, según un artículo de la revista Maclean’s. El que den el nombre de “ciencia” a sus profesiones y asocien su confusión de suposiciones contradictorias con las ciencias naturales basadas en prueba experimental difícilmente convence. La columna de Maclean’s concluye así: “Cuando al consejo de un siquiatra o sociólogo o sicólogo se le da el mismo peso que al consejo de un físico, dentista o ingeniero, nos estamos engañando poco menos de lo que se engañaban los que consultaban las entrañas de una oveja o el Oráculo de Delfos.”  ¡Despertad!, 22 de noviembre de 1979, página 15.

También hay un peligro en este método para las personas que se esfuerzan por vivir en conformidad con altas normas morales. Algunos terapeutas se pasan de la raya, pues justifican actitudes que la Biblia desaprueba. Se hace esto para mitigar el sentimiento de culpa que aflige al paciente. Es cierto que, si malos sentimientos vienen a la mente de la persona, no debe dejar que la abrume el sentimiento de culpa ni sentirse “condenada por Dios.” Sin embargo, en vez de concluir mediante razonamiento que tales pensamientos erróneos no son malos, como dirían algunos terapeutas, los que tienen el consejo bíblico en alta estima prefieren corregir tales ideas o alejarlas de la mente. Por eso, tienen que pesar seriamente (o conseguir ayuda para pesar) el consejo que les ofrece un terapeuta. Se puede evitar la posibilidad de que surjan problemas de esa índole si el paciente, o un compañero, le explica al terapeuta lo importantes que le son al paciente sus creencias religiosas.—Gálatas 5:16, 19-21; Santiago 1:14, 15. [...]

           Un cuidadoso examen de sí mismo

Aunque a menudo se puede conseguir ayuda mediante tratamiento profesional, por lo general la solución no viene “de golpe.” Es imprescindible que la persona deprimida dedique tiempo a hacer un examen honrado de sí misma. Una señora deprimida de 35 años de edad descubrió con el tiempo que para hallar alivio duradero tuvo que hacer varios ajustes, además de aquellos relacionados con sus hábitos de comer. Ella lo explica así: “Los medicamentos no le resuelven todos sus problemas. Uno tiene que reconocer sus temores y angustias y enfrentarse a éstos y cambiar su modo de pensar.”

Sí, todo método terapéutico tiene sus límites. Ninguno de ellos de sí mismo puede hacer de usted una persona nueva. Los medicamentos y las vitaminas pueden nivelar su disposición de ánimo, pero no pueden poner en orden su vida familiar. “Si usted exige una realización ‘perfecta’ en su lugar de empleo, amigos ‘ajustados precisamente al modelo,’ muchas posesiones materiales costosas,” advierte el perito DiMele, “puede que usted esté preparándose el camino para períodos de depresión durante toda la vida.”

Se ve, pues, que aunque hay una variedad de métodos profesionales de atender la depresión grave, nunca debe olvidarse que en el caso de todos ellos es preciso que el deprimido los acompañe con un esfuerzo resuelto. Solo así es posible vencer la depresión grave.

Los trastornos mentales son muy complejos y cada paciente es diferente. Por eso, el médico que esté familiarizado con el paciente generalmente puede recomendar qué método de tratamiento es mejor.

[Notas a pie de página]
En el artículo “Cómo se puede combatir la depresión” que salió en la ¡Despertad! del 22 de enero de 1982 se consideró cómo la aplicación de principios bíblicos ha ayudado a muchas personas a vencer la depresión.
Vea el artículo “¿Es todo asunto mental?” en la ¡Despertad! del 22 de enero de 1982.  ¡Despertad!
, 22 de abril de 1982, páginas 24 y 27.

Las terapias de “penetración” freudianas: ¿Sirven de ayuda, o de obstáculo?

  El Dr. David Shore del Departamento de Investigaciones de la Esquizofrenia del INSM dijo al corresponsal de ¡Despertad!: “En estos tiempos, en la siquiatría se practica mucho menos el sicoanálisis y cosas parecidas”. ¿Qué razones hay? Una de ellas es la evidencia de que el análisis freudiano y las relacionadas terapias de penetración sencillamente no curan la esquizofrenia. Las terapias freudianas descansan sobre premisas no probadas de que las enfermedades mentales son una reacción a experiencias en la vida, a traumas de la niñez que yacen enterrados en el subconsciente. El analista, por lo tanto, trata de sondear el subconsciente por medio de preguntas y “asociación libre” para ayudar al paciente a discernir la fuente de sus problemas.


  Los esquizofrénicos ya tienen dificultad en comunicarse con otras personas. El exponerlos a tales sondeos de terapia de penetración es —según el Dr. E. Fuller Torrey— como “dirigir una inundación hacia un pueblo que un tornado ya asoló”.
  También existen los peligros de la “transferencia” en la que el paciente desarrolla fuertes sentimientos hacia el terapeuta. Se alega que hay pacientes que se han hecho “adictos” al terapeuta, sin podérsele poner fin al tratamiento. Además, el compartir intimidades con alguien del otro sexo puede conducir a problemas morales.

  De modo que la mayoría de los siquiatras se inclinan hacia los tratamientos biológicos y consideran anticuado el sicoanálisis clásico para tratar la esquizofrenia. Algunos tipos de tratamientos sicoterápicos colectivos se pueden usar eficazmente en conexión con alguna terapia mediante drogas para proporcionar apoyo al paciente, ayudarlo a comprender su enfermedad y reforzar el hecho de que necesita los medicamentos. A veces el médico usa preguntas inquisitivas que le ayudan a diagnosticar cierta enfermedad. Sin embargo, esto no es lo mismo que el sicoanálisis.  ¡Despertad!
, 8 de septiembre de 1986, página 10.

¿Sería prudente que un cristiano consultara a un profesional de la salud mental?

[…] Aun tratándose de un profesional cualificado, es preciso considerar ciertas cosas. Al escoger un médico o un cirujano, tenemos que asegurarnos de que respete nuestros puntos de vista fundados en la Biblia. De igual forma, sería peligroso consultar a un profesional de la salud mental que no respetara nuestras convicciones religiosas y morales. Muchos cristianos, a pesar de su confusión mental y emocional, siguen luchando tenazmente por tener “la misma actitud mental que tuvo Cristo Jesús”. (Romanos 15:5.) Se preocupan con justa razón por las actitudes de cualquiera que pudiera influir en su forma de pensar o en su conducta. Algunos médicos ven las restricciones impuestas por las creencias bíblicas como innecesarias y potencialmente dañinas para la salud mental. Quizás aprueben, o hasta recomienden, prácticas que la Biblia condena, como la homosexualidad o la infidelidad marital.

Tales ideas figuran entre lo que el apóstol Pablo denominó “las contradicciones del falsamente llamado ‘conocimiento’”. (1 Timoteo 6:20.) Contravienen a la verdad del Cristo y forman parte de “la filosofía y el vano engaño” de este mundo. (Colosenses 2:8.) La piedra de toque de la Biblia es clara: “No hay sabiduría, ni ningún discernimiento, ni ningún consejo en oposición a Jehová”. (Proverbios 21:30.) Los profesionales de la salud mental que dicen que “lo bueno es malo y lo malo es bueno” constituyen “malas compañías”. Lejos de contribuir a la salud de las mentes perturbadas, “echan a perder los hábitos útiles”. (Isaías 5:20; 1 Corintios 15:33.)

De manera que el cristiano que estima necesario consultar a un profesional de la salud mental debe investigar con cuidado la preparación, actitud y reputación de este, así como el posible efecto de cualquier tratamiento que le recomiende. Si un cristiano afligido es incapaz de hacer esta investigación, puede buscar la ayuda de un buen amigo o un familiar cercano que sean maduros. El cristiano que no esté seguro con respecto a lo aconsejable de cierto tratamiento puede hallar útil hablar con los ancianos de congregación, aunque la decisión final será suya (o de sus padres, o una decisión conjunta de matrimonio).  La Atalaya
, 1 de septiembre 1996, página 31.

En este campo, no obstante, el pensamiento humano a menudo está equivocado, pues se inclina a satisfacer los deseos egoístas, se basa en experiencia y conocimiento limitados y, con bastante frecuencia, se apoya en premisas falsas. Por ejemplo, una tendencia en aumento entre los escritores de libros de autoayuda es basar sus ideas en la teoría de la “psicología evolucionista”, que afirma que las emociones humanas están arraigadas en nuestra supuesta ascendencia animal. La verdad es que todo intento de buscar la felicidad que se cimiente en una teoría que desprecia la importancia del Creador, está condenado al fracaso y, con el tiempo, llevará a la desilusión. Un profeta de la antigüedad declaró: “Los sabios han quedado avergonzados. […]¡Miren! Ellos han rechazado la mismísima palabra de Jehová, y ¿qué sabiduría tienen?” (Jeremías 8:9).

Jehová Dios conoce nuestra composición y sabe qué nos hará realmente felices. Sabe por qué colocó al hombre en la Tierra y qué encierra el futuro, y nos facilita esa información en la Biblia. Lo que revela en ese libro inspirado produce felicidad y provoca una reacción positiva en las personas de buena disposición (Lucas 10:21; Juan 8:32).  La Atalaya
, 1 de marzo de 2001, página 5.

Fin de la citas

http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2012/05/los-testigos-de-jehova-las-enfermedades.html
http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2012/05/los-testigos-de-jehova-las-enfermedades_20.html


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