miércoles, 12 de febrero de 2014

La asnada del Cuerpo Gobernante

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     Estimados camaradas abducidos por los ungidos de pacotilla:

     La ociosidad es la madre de todos los vicios.  Tanto tiempo dedicado a la contemplación, recogimiento, misticismo y abstracción etérea..., ¡lo que se dice: no dar un palo al agua!, tenía que tener sus consecuencias.  Los paniaguados del selecto club del Cuerpo Gobernante, están ensimismados mientras disfrutan de una vida de rajá, costeada por nuestros donativos en metálico..., ¡nada más terrenal que el dinero!  De tanto en tanto, como consecuencia del hastío típico de los nobles, a alguno de ellos les viene de rebote una idea a su cabeza teocrática, y la confunden con una visión celestial en la que  --como a Saulo de Tarso--  se le dice que deben complicar la vida del creyente hasta extremos absurdos..., ¡una asnería!

     El tema de hoy, nos muestra cómo éstos sablistas, a parte de complicar la vida del Testigo con prohibiciones sobre tratamientos médicos como lo es un transfusión de sangre, ¡van más allá y legislan también sobre tratamientos veterinarios! ¡Manda huevos!

     El hermano Panchito, desde Barcelona, nos hace una consulta teocrática.  Él pregunta:
"Tengo un perro que padece una enfermedad rara y el veterinario aconseja una transfusión sanguínea como tratamiento.  Sin embargo, no lo tengo claro: si el Cuerpo Gobernante prohíbe las transfusiones de sangre para los humanos, ¿aplicaría también a los animales?  ¡No quisiera que me expulsaran de la congregación cristiana por esto, o que me quitaran los privilegios teocráticos en mi congregación!".
     Estimado hermano Panchito:

     Nosotros, los apóstatas, somos muy malos  --los teócratas nos califican de enfermos mentales--, no obstante, te documentaremos pertinentemente para que tomes tu propia decisión.  Te remito a lo último que ha escrito el Cuerpo Gobernante sobre el tema que te preocupa y, lo haré echando mano de la próxima edición del Diccionario Etimológico Watchtoweriano-Español.  ¡Va por ustedes!

Transfusiones de sangre (para animales de compañía): Dice un viejo refrán castellano: “El que no tiene nada que hacer con el culo caza moscas”. En esa dinámica está inmerso el cuerpo eclesiástico de los testigos de Jehová, cuando llega al surrealismo doctrinal, al legislar sobre los tratamientos médicos para los animales de compañía. ¡Qué no se les ocurrirá para los humanos, en su largos ratos de ocio...! La siguiente cita, aunque del año 1964, es la vigente, ya que no han cambiado de opinión..., ¡por lo menos hasta el año 2012 inclusive!

¿Cómo entonces, tenemos que contestar la pregunta de si sería una violación de las Escrituras el que un cristiano permitiera que un veterinario le administrara transfusiones de sangre a un animal doméstico? Positivamente, el hacerlo sería una violación de las Escrituras. El usar sangre para propósitos de transfusión, aun el caso de un animal, sería incorrecto. La Biblia muestra muy claramente que la sangre no se debe comer. No se debe introducir en el cuerpo, por lo tanto, para edificar las fuerzas vitales del cuerpo, ni en el caso de humanos ni en el caso de un animal doméstico ni ningún animal que estuviera bajo la jurisdicción del cristiano. En armonía con esto, seguramente un padre cristiano no podría aducir razones falsas al efecto de que el animal pertenece al niño que es menor y por eso este niño no bautizado pudiera, por cuenta propia, autorizar a un veterinario a administrar sangre. No. Los padres bautizados llevan la responsabilidad, porque los padres tienen autoridad sobre el niño y sobre el animal y deben controlar todo el asunto. Esa es la obligación de los padres ante Dios. Eclesiastés 12:13, 14; Santiago 4:17. La Atalaya, 15 de julio de 1964, página 447.
http://es.scribd.com/doc/100676509/El-lado-comico-de-la-Watchtower-Edicion-21-de-julio-de-2012

     Así que, hermano Panchito, ahora puedes leer lo que dicta el Esclavo Fiel y Discreto sobre este tema.  Si no es por nosotros, los apóstatas, no podrías leer esta cita y estarías en las tinieblas espirituales porque el Cuerpo Gobernante no permite que podamos consultar estas publicaciones en su CD Watchtower Library, o la Biblioteca en línea que aparece en su página oficial en Internet, donde sólo podemos remontarnos al año 2000.  Ellos son muy cucos, ¡pero nosotros lo somos más! http://wol.jw.org/es/wol/lv/r4/lp-s/0/15873  Por lo tanto, para ti, ha llegado la hora de echarle redaños al asunto, tomar las riendas de tu vida, pasar de éstos vividores disfrazados de profetas de mercadillo..., y apostar por la vida de tu perro atendiendo los consejos del veterinario..., ¡que para algo ha estudiado la carrera de veterinaria!

     La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.  ¿Quién es el padre de la mentira y de los disparates teocráticos?