sábado, 22 de febrero de 2014

"Cuerpo Gobernante, las estadísticas os traicionan"


     Estimados camaradas ibéricos y allende los mares:

     He podido echar un vistazo al estudio sociológico cuya portada tenéis más arriba.  Se trata de un libro titulado Centrality of religión in social life: essays in honour of James A. Beckford,  publicado en el 2010, por Eileen Barker, profesora emérita de The London School of Economics and Political Science.

     No he podido leerlo todo, pero he encontrado algo interesante sobre la confesión religiosa que afecta todo aspecto de nuestras vidas.  Se trata de viabilidad a medio y largo plazo.  Son números que nos hacen reflexionar sobre lo que estamos viviendo en nuestras congregaciones y entorno de nuestra entidad religiosa: cada vez somos menos y con más edad...  ¡Va por ustedes!

     El índice de crecimiento en número de publicadores ha estado en caída libre desde un 7% en el año 1982 hasta el poco más de 1% en el 2008.  La obra se ha estancado o reducido en países de Europa Occidental, EE.UU., Canadá, Australia y Japón.

     La productividad se mide por el número de horas de predicación necesarias hasta bautizar a un nuevo miembro.  En el año 1982 con 10.000 horas de predicación se conseguían 3,6 publicadores, mientras que para el 2008 sólo un 1,5 publicadores.  Llevamos 20 años de capa caída.  

     Lo que pasa es que tenemos que tener en cuenta que los nuevos conversos se originan de dos fuentes: los hijos que les nacen a los conversos y los que se consiguen puerta a puerta.  Luego estas 10.000 horas necesarias para hacer un converso y medio, en realidad serían muchas más si descontamos a los hijos de los testigos de Jehová.  Si pudiésemos saber cuántos de estos nuevos testigos que se bautizan provienen de familias Testigos, y cuántos son el resultado de la predicación pública, tal vez la proporción pueda ser mayor, y estaríamos hablando de 50.000 horas para conseguir un nuevo converso.  Esto significaría que, si un testigo de Jehová predica de promedio unas 100 horas al año, ¡necesitaría vivir unos 500 años para poder hacer un converso.  Y, hago un inciso: sin olvidar que el índice de retención de jóvenes en la secta, es de 3 de cada 10.

     El libro pone un símil que ilustra el origen del estancamiento o descenso de nuestra confesión religiosa.  Los conversos en potencia son las presas, y los Testigos somos los predadores.  Cuando el mar estaba lleno de peces, no había problema, cualquiera pescaba sin problema..., ¡no se necesitaba ninguna habilidad especial!  Pero cuando muchas personas se hicieron pescadores, cuando hay un exceso de la flota pesquera, caen: las capturas, la productividad y la rentabilidad..., los pescadores se desaniman.  La realidad es que cada día hay menos que pescar y cada vez son más los pescadores que se desaniman cayendo en la inactividad, ¡es un círculo vicioso!  Se aproxima el tiempo cuando ya no existe el incentivo para que la gente continúe pescando.  La realidad es que te puedes tirar toda una vida de esfuerzo sin conseguir ni un solo converso.  Cuando la razón de ser del individuo y de la congregación es hacer nuevos conversos y esto no se logra, seguidamente viene el desánimo y la sensación de fracaso.  La sensación es similar a cuando uno entra en una iglesia y ve a cuatro gatos.  Entonces, existe la posibilidad de que el crecimiento negativo acabe con el negocio.

     El libro también presenta la posibilidad de que el crecimiento nulo o negativo, sea un reflejo de la pésima gestión de la dirección (Cuerpo Gobernante) y lo errado de su estrategia.  

     En esta línea, es interesante la siguiente afirmación:
"La que recompensa que recibes por ser miembro está en poseer y proclamar la verdad, más bien que el acceso a rituales que eleven emocionalmente la moral religiosa, o el acceso a oportunidades sociales.  Las reuniones se parecen más a seminarios de entrenamiento que a servicios religiosos convencionales".

     Si echamos un vistazo a nuestras congregaciones, es evidente que estamos en franco retroceso.  El nicho de mercado ha tocado techo.  Básicamente, el crecimiento en nuestro movimiento religioso en España, se basa en el índice de natalidad entre los testigos de Jehová y la llegada de algunos inmigrantes del continente iberoamericano.  Además, no podemos olvidar lo dicho anteriormente, 7 de cada 10 de éstos jóvenes, abandonan la confesión religiosa. Yo presiento que la tasa de crecimiento de los testigos de Jehová en España, se acerca a la tasa de crecimiento vegetativo: restamos los fallecidos a los nacidos.  Por ejemplo, en el año 2012, el crecimiento en España fue cero patatero.  ¡Y eso contando que las cifras no estén infladas artificialmente!

     La venta de bienes inmuebles: sedes nacionales, salones de asamblea y salones del Reino..., ¡es un indicativo inequívoco que se acabó la bicoca!  Ahora, lo único que queda, es hacer caja.  Los ungidos de pacotilla, el Cuerpo Gobernante, se dedica a vender todo lo que puede y llevarse el dinero al paraíso...  ¡Dichosos los que trinquen la pasta, porque ellos se darán la buena vida!   ¿Alguien sabe dónde demonios están los cuatro millones de euros conseguidos con la venta de la única catedral que teníamos en Barcelona ciudad?

     La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.  ¿Quién es el padre de la mentira y la ingeniería financiera en el nombre de Dios?