domingo, 16 de octubre de 2011

Max Larson, falleció el 24 de septiembre de 2011

Rainbow Room (Nueva York)

La Atalaya, 1 de septiembre de 1989, páginas  23-30
http://www.corporationwiki.com/New-York/Wallkill/john-d-larson/30672023.aspx

http://www.freeminds.org/blogs/musings-of-a-watchtower-insider/memories-of-max-larson.html

http://www.brooklyneagle.com/categories/category.php?category_id=24&id=46660

http://www.extj.com/showthread.php?19853-Falleci-Max-Larson-presidente-de-la-WT

Estimados compañeros de fatigas watchtowerianas:

Nuestro hermano Max Larson, ha fallecido el 24 de septiembre de 2011, a la edad de 96 años.  Él era el presidente de la Watchtower Bible and Tract Society of New York.  Pero, no os dejéis impresionar.  Era un hombre de paja del Cuerpo Gobernante, que son los que realmente mandan en todo, todo y todo.

Su biografía, aparece en La Atalaya del 1 de septiembre de 1989, páginas 23 al 30.  Básicamente, durante los pasados 60 años, ha sido el encargado de la impresión de las publicaciones de la confesión religiosa.  ¡De la impresión, que no del contenido!

Barbara Anderson, añade algunos detalles biográficos interesantes.  Por ejemplo, Jean, la hermana de Max, era cuñada de la esposa de Nathan H, Knorr.  Así, Max estaba emparentado y muy apegado al que fuera el último todopoderoso presidente  --de verdad--  de la confesión religiosa y todo su entramado y atomizado grupo empresarial.

Un viejo betelita, Arthur Worsley, relató a Barbara que, Max y su esposa Helen, junto a Nathan H. Knorr y su esposa Audrey, frecuentaban la famosa sala de baile Rainbow Room  --en el Rockefeller Center--, en la ciudad de Nueva York, vestidos con sus mejores trajes y vestidos. http://en.wikipedia.org/wiki/Rainbow_Room

Max, se casó con Helen en el año 1956.  Él tenía 40 años y ella 25.  Parece que pensaba que: "¡Para museo ya estoy yo!".  Según contó un miembro del Departamento de Redacción, Ciro Aulicino, Max recibió la "llamada" celestial a finales de los años ochenta.  Radio Macuto, decía que Max aspiraba a que con los años le nombrasen miembro del Cuerpo Gobernante..., ¡pero pinchó!  Puede que Max, se dijise a sí mismo: "Si hay que vivir de un timo..., mejor en primera clase".

Después de la muerte de Knorr, en 1977, Max abrigó cierto resentimiento hacia algunos miembros del Cuerpo Gobernante, por el papel que desempeñaron éstos en derrocar a Knorr, Franz y Suiter de su posición predominante en la estructura de la Organización, pero, no obstante, siguió leales a ellos.  Pero, los miembros del Cuerpo Gobernante conocían de sus verdaderos sentimientos y nunca le permitieron que accediese al club elitista.

A mediados de los años cincuenta, Knorr defenestró al jefe del departamento de redacción, Colin Quackenbush, quien estaba esquiando de vacaciones en Suiza, por insubordinación al negarse a discursar en aquellos días.  Aún después de la muerte de Knorr, Max rechazó una y otra vez las solicitudes que hacía Colin para volver a Betel.  Hasta que finalmente, un miembro del Cuerpo Gobernante, Karl Klein, ante la falta de buenos escritores, aceptó su solicitud para ingresar de nuevo en Betel a finales de los setenta.  Colin, falleció en el año 2007.

Le calificaban de un hombre afable, pero reservado y distante.  Max trabajó estrechamente con el Departamento de Ingeniería.  Él que fue quien recomendó a Ron Maxwell, para que la Sociedad le pagase la carrera de ingenieria.  Parece que, éste Ron, se convirtió en un hombre de paja dentro del departamento de ingeniería.  Por este motivo, en una ocasión cuando hubo una discrepancia sobre el proyecto de construcción en Patterson, Max le soltó a Ron delante de todos los presentes: "¡Tú harás lo que yo te diga!".  Ron perdió su posición como jefe de ingeniería y fue dando tumbos hasta que cayó bajo la superintendencia de Don Underwood  --jefe de los proyectos de construcción internacional--.

Luego, se entrevistó con un jefe de la mafia neoyorquina para que aceptasen que la Watch Tower utilizase a sus propios trabajadores voluntarios, sin la necesidad de contratar a los trabajadores que estaban afiliados al sindicato de la mafia.  ¡Se salvaron por los pelos!

Tal vez, una de las cosas más cachondas de todo esto, es el título que aparece en La Atalaya, donde Max Larson dice: "Haciendo del servicio de tiempo completo una carrera".  Yo añadiría: "¡Y el que no se conforma es porque no quiere!".  Eso mismo, se lo podía contar el hermano Max a todos aquellos betelitas que han recibido una patada donde la espalda pierde su casto nombre..., ¡y se ven tirados en la calle: sin oficio ni beneficio!  ¡Hay que tener cara dura!

Resumiendo, otro de la generación de 1914 que se marchó al otro mundo sin ver cumplidas las profecías de su querida Sociedad Watchtower.  ¡Lástima de una vida consagrada a los intereses de una empresa disfrazada de vocero de Dios!