jueves, 12 de noviembre de 2009

Cadena perpetua para el hermano que asesinó a su esposa

Isabelle Jarka (asesinada por cobrar un seguro de vida)

Kelle Lee Jarka (testigo de Jehová)

http://www.swrnn.com/southwest-riverside/2009-11-06/news/jarka-trial-murrieta-man-sentenced-to-life-in-prison-without-parole-for-murder-of-wife

http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2008/06/testigo-de-jehov-asesina-su-esposa-para.html

Estimados camaradas ninguneados por los pedigüeños:

Otra noticia, en sintonía con la noticia de ayer. Otro testigo de Jehová condenado a cadena perpetua, ¿tenemos la culpa los apóstatas de esta noticia? ¿Te gusta la amarga verdad, o prefieres el dulzor mortífero de la mentira? ¿Quién es el padre de la mentira?

Otra vez, el Topo Ajalvireño, se ofrece a traducir para nosotros tan singular y excepcional noticia del mundo de Watchtowerland. Ya sabemos que hay agentes Watch a sueldo que no están conformes con los adverbios de tiempo, como la palabra: todavía... Que un juez determinado diga que el asesino es testigo de Jehová no sienta nada bien en el mundo testiguil, ¡otra cosa sería si se dijera de un sacerdote católico! Pero, la verdad es como el aceite de ricino..., purgante. A los altaneros, los humilla y les recuerda que todos somos polvo.

Ahora, procede de los EE.UU. La noticia dice lo siguiente:

EL JUICIO DE JARKA: EL VECINO DE LA LOCALIDAD DE MURRIETA CONDENADO A CADENA PERPETUA SIN REDUCCIÓN DE CONDENA POR EL ASESINATO DE SU ESPOSA

Kelle Lee Jarka, de 41 años de edad cuando se le ha juzgado, permaneció impasible mientras el juez Timothy Freer leía la sentencia indicando que Jarka era culpable de homicidio premeditado.

Escrito por Jose Arballo Jr.
Southwest Riverside News Network
6 de noviembre de 2009

(Haremos un resumen de lo más significativo de la noticia)

El vecino de Murrieta que asesinó a su esposa de toda la vida, haciendo que pareciese ejecutado por un ladrón, pasará el resto en su vida en la cárcel, según sentenció el juez este viernes.

Kelle Lee Jarka, de 41 años de edad cuando se le ha juzgado, permaneció impasible mientras el juez Timothy Freer leía la sentencia indicando que Jarka era culpable de homicidio premeditado. Un jurado estuvo deliberando durante dos horas para determinar que Jarka asesinó a su esposa, Isabelle, y el motivo fue el de cobrar unos seguros de vida, haciendo esto que sea imposible que pueda acogerse a algún tipo de libertad condicional en el futuro.

Jarka permaneció impasible mientras el juez Freer le condenaba a la máxima pena. El juez lo calificó de "malvado" y dijo que la evidencia era aplastante.

Después de ser leída la sentencia, el cuñado de Jarka y otros familiares de Isabelle hicieron unas declaraciones. Jarka continuó en sus trece de que él no había sido y que echaba de menos a su esposa. Le dijo al juez que él algún día sería exonerado.

El fiscal hizo una excelente exposición sobre Jarka, indicando que tenía problemas económicos, quiso cobrar la póliza del seguro de vida de su esposa por valor de 1.300.000 dólares estadounidenses, póliza que él había contratado cuando ella tenía unos 20 años. El fiscal describió a Jarka como a un hombre enamorado de su estilo de vida de clase media alta y de su posición dentro de la confesión religiosa de los testigos de Jehová, él estuvo dispuesto a sacrificar a su amada esposa con el fin de mantener ese estilo de vida.

Erin Kirkpatrick, la abogado defensor, dijo al jurado que Kelle Jarka era un hombre pacífico y un marido cariñoso que no mataría a su esposa. Erin Kirkpatrick reconoció que las finanzas de Jarka no eran nada estables, pero que su situación no era desesperada. A pesar de todos los esfuerzos de la policía de Murrieta, añadió la abogado, no se encontró evidencia física que lo relacionase con la muerte brutal de Isabelle.

Isabelle Jarka, recibió al menos doce golpes en su cabeza con un objeto contundente, rompiéndole el cráneo y dañando el cerebro, testificó el Dr. Joseph Cohen

Fin de la traducción.

Una verdadera tragedia, que mejor hubiese sido que no ocurriera y así no tuviésemos que darla en el blog apóstata. Pero la verdad debe conocerse..., ¡de una vez por todas!

¡Está pasando! ¡Lo estás leyendo!