viernes, 25 de septiembre de 2009

La dimensión social del cristianismo


Estimados camaradas perseguidos por los sabuesos de Watchtowerland:

Hace unos años, escribí este artículo que --al ser de rabiosa actualidad-- he decidido compartir con vosotros. Sobre todo, tened cuidado con los espías Watch que intentan localizarnos y neutralizarnos. ¡Va por ustedes!:

LA DIMENSIÓN SOCIAL DEL CRISTIANISMO

Poco se ha hablado de la implicación del cristiano en la obra de atender las necesidades físicas de los más desfavorecidos. Con frecuencia, con más que la deseada asiduidad, en las reuniones de congregación el orador de turno pregunta con, o sin retórica: “¿Cuál es la única obra que se ha mandado a los cristianos en estos últimos días?”. La respuesta es siempre la misma: “La predicación de estas buenas nuevas del Reino”. A base de repetir una y otra vez, día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año --¡hasta la saciedad!--; tanto en la reuniones de congregación como en las inagotables publicaciones impresas por la Sociedad Watch Tower esta respuesta…, finalmente eres incapaz de pensar por ti mismo algo diferente, algo que no sea esto. ¿Distinción entre el lavado típico de cerebro y la repetición de esta idea sin fin? No la hay.

No se percibe en su justa dimensión, que, en el ministerio de Jesús y sus apóstoles, existe una dimensión social, en el sentido de ayudar a los necesitados: enfermos, hambrientos, endemoniados e, incluso, fallecidos. ¿Por qué razón hacía Jesús estas cosas? Para saberlo, debemos dejar a un lado las afectadas publicaciones del Cuerpo Gobernante y, dirigirnos a los evangelios:

“Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor”. Mateo 9:36

“Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos”. Mateo 14:14

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: “Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino”. Mateo 15:32

“Movido a compasión Jesús tocó sus ojos, y al instante recobraron la vista; y le siguieron”. Mateo 20:34

Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: “Quiero, queda límpio”. Marcos 1:41

Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: “Joven, a ti te digo: Levántate”. El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él lo dio a su madre. Lucas 7:13

Puede que la esencia que contienen estos textos no concuerde plenamente con las explicaciones que nos da la Watchtower sobre el porqué de los milagros. Implica algo más que para demostrar que él es el Mesías. Implica, implícita y explícitamente que Jesús tenía compasión…, ¡y este sentimiento le movía a ayudar a los desheredados! Curiosamente y, en armonía con este asunto, uno de los cristianos primitivos a los que cita la Sociedad Watch Tower para sus fines --una cita parcial y sesgada que oculta y da otro sentido al que quería comunicar el escritor--. Se trata, de Quinto Septimio F. Tertuliano, en su obra Apología contra los gentiles, capítulo XXXIX y párrafo 3, escribió esto: “En esta congregación presiden presbíteros ancianos, que alcanzaron esta honra, no por precio, sino por el testimonio de sus méritos; que aquí el honor no se compra sino con costumbres. Y si en esta arca se pone algún dinero, no es tributo de honor, ni precio con que la dignidad cristiana se compre o se redima, sino voluntarios donativos de las congregaciones; que cada uno da una monedilla cada mes, o cuando quiere o cuando puede o de la manera que quiere; que la donación es graciosa. Esta suma es el depósito de la piedad que de allí se saca, no para los gastos del banquetes, ni para bebidas desordenadas, ni para voluntarias glotonerías, sino para sustentar y enterrar pobres, para alimentar niños y niñas huérfanos de padre y hacienda, para viejos que no pueden salir de casa, para los que padecieron naufragios, para los presos de las cárceles, para los desterrados a las islas y para los condenados a las minas por causa de la religión solamente. Todos éstos son ahijados que cría la religión, porque su confesión los sustenta”.


Mi pregunta ahora es, ¿qué labor social realiza la Watchtower, no ya con los de afuera --que también es su obligación cristiana-- sino con los necesitados de su miso colectivo religioso? ¿Qué labor social realiza con: los betelitas y precursores especiales que, tras estar trabajando como ministros de tiempo completo para la confesión del notorio arraigo y olé por tres o más décadas, se les dice de la noche a la mañana: “Prescindimos de tus servicios y, apáñatelas como puedas. No hemos cotizado ni un duro por ti a la Seguridad Social. Ahora, estás metido en la cuarta o quinta década de tu vida, sin profesión ni oficio conocidos --¿ser precursor es un oficio?-- puedes sentirte libre de recurrir a quien quieras…, ¡menos a nosotros que te hemos sacado el jugo! Es hora de ir a la bestia salvaje (organizaciones gubernamentales) o la ramera religiosa (organizaciones caritativas confesionales) --ambas organizaciones controladas por Satanás-- a ver si puede conseguir algún tipo de ayuda o salario mínimo para pobres que no ha cotizado por una pensión y, si consigues salir de la depresión profunda que vas a padecer por haberte fallado la organización religiosa con la que incautamente te labraste un porvenir y en la que confiabas plenamente…, entonces, entonces sí que serás merecedor del Reino que está aquí a las puertas. ¡Ah! ¡Se nos olvidaba! No dejes el servicio de tiempo completo: Sigue de precursor regular hasta la muerte”.

Sí, tras la guasa, hay personas de carne y hueso: con sentimientos, que están sufriendo las consecuencias de su buena fe y el comportamiento --no digo ya cristiano-- deshumano de una Organización que tiene la desfachatez de decir que está dirigida por Jesús. Hablo con conocimiento de causa, he servido muchos años en el Betel de España y conozco muchos casos de compañeros y compañeras que se encuentran en esta situación tragi-cómica.

Se podría hablar muchísimo de esto: ancianitos y abuelitas de la congregación --que como ya no pueden producir más--, la congregación de su vida ni siquiera les visita en su aislamiento de su casa…, ¡y en muchos casos no reciben ni una llamada telefónica!..., están olvidadas en sus hogares. Paradójicamente, algunos de éstos testigos de Jehová, están siendo atendidos por una organización religiosa “falsa” como es Cáritas.

Mientras, aunque la Sociedad Watch Tower no se ocupa ni de sus necesitados, no se conforma con eso y siembra la semilla de la sospecha y la corrupción en todas aquellas organizaciones no gubernamentales que se ocupan de los más desfavorecidos…, ¡no vaya a ser que algún testigo de Jehová incauto y bien intencionado eche unas monedas en alguna de estas organizaciones humanitarias controladas por el mismísimo Diablo!

Bueno, la verdad es que la hipocresía es muy difícil de digerir. Os deseo lo mejor a todos.
Ajalvir, 5 de julio de 2003