jueves, 28 de mayo de 2009

Canadá: Sutil victoria contra los Testigos de Jehová

El Topo Ajalvireño (desde el lado oscuro)











Lawrence Hughes: un padre con un par...

http://www.nationalpost.com/news/story.html?id=1629449

http://watchtowerlawsuit.com/ (web del padre de Bethany)

Estimados camaradas otrora abuccidos por el Governing Body Bank:

La noticia nos llega desde el Canadá. Un colaborador altruista, el Topo Ajalvireño --uno de los hombres más buscados por los sabuesos watchtowerianos por el páramo ajalvireño-- nos traduce esta noticia para los lectores de habla española. ¡Gracias Topo..., tú sí que eres el genuino Esclavo Fiel y Discreto! ¡Tú estás dando el alimento a la casa de la fe! ¿Y qué hacen mientras tanto los agentes Watch de la página TJDefendidos y Contraatacados? ¿Aportarán algún documento de La Organización? ¿Dónde se mete el historiador Watch de la Complutense que le sale un sarpullido en cuanto ve un documento oficial de La Sociedad? Missing in action!

Pero,nosotros, los apóstatas, ¡a lo nuestro! A la noticia, a la denuncia pura y dura, sí, nosotros sí que informamos fielmente. Estamos defendiendo legalmente las buenas nuevas de cosas buenas.

Pero, desde la Feria de San Isidro, nuestro corresponsal nos dice: ¡Va por ustedes!

LAWRENCE HUGHES, APRECIA UNA VICTORIA SUTIL CONTRA LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Kevin Libin, National Post
Publicado: el lunes 25 de mayo de 2009

"Lawrence Hughes, abandonó la confesión religiosa de los testigos de Jehová para luchar en favor de que su hija Bethany recibiera transfusiones sanguíneas, ella padecía una leucemia aguda mieloide. Esto le supuso el rechazo de su hija, sufriendo el desprecio y el vacío por parte de su familia y amigos".

Las sentencias judiciales, en algunas ocasiones, pueden ir disfrazadas. Lo que en principio pudiera considerarse una derrota --como pudiera parecer la sentencia del lunes desestimando la apelación de Lawrence Hughes contra la Sucursal de la Sociedad Watch Tower en Canadá-- puede, de hecho, suponer una sutil victoria.

Esta, al menos, es la impresión del Sr. Hughes, ostinado como está, desde la muerte de su hija Bethany hace siete años, aseverando que los "gobernantes de la secta" de la Sociedad Watch Tower y sus abogados son responsables por la muerte de su hija. "Esto para mí es una victoria", dijo ayer.

Para un hombre que ha perdido a su hija, además de que los otros hijos supervivientes le hacen el vacío, su mujer se divorció de él, ha llegado a declararse en bancarota a causa de las costas judiciales, obligado a defenderse a sí mismo en los tribunales..., el mínimo atisbo de éxito le supone un gran aliciente.

Para el Sr. Hughes esto no es solo un esperanza basada en una quimera. Algunos juristas que están siguiendo el caso, opinan que en este sobreseimiento la apelación del Sr. Hughes a un tribunal inferior, tres jueces del supremo podrían haber llegado a un consenso sobre lo que que podría considerar como preocupantes retrasos por parte de esta secta "agresivamente" legal, acostumbrada a acudir a los tribunales con el fin de impedir que sus miembros puedan recibir transfusiones que pueden salvar la vida de los pacientes en contra de los mismos deseos de los familiares o el de los facultativos.

"Para mí, lo importante de esta sentencia, es lo que no se ha dicho, más que lo que se ha podido decir", dice Alice Woolley, experto en ética legal (deontología) en el universidad de Calgary.

Lo que clarísimamente no se ha dicho es que, el Sr. Hughes está necesariamente equivocado en su demanda alegando que su hija recibió asesoramiento problemático por parte de los abogados (de la Sociedad), pero no sólo afectando a este muchacha, sino para la entera organización religiosa a la que todos los miembros se sujetan a los que ejercen un liderazgo mundial que intenta justificar la negativa de la muchacha a recibir la sangre que necesita. "Si tuviera que aconsejar --a la Sociedad Watch Tower y sus abogados--, ahora les diría: 'Hasta cierto punto, esta estrategia legal, ya no os va a funcionar'", dice la Sra. Woolley.

Cuando Bethany Hughes falleció en el verano de 2002, el caso apareció en todos los medios de comunicación; la muchacha, recién cumplidos los diecisiete años, se le había diagnosticado a principios de año una leucemia mieloide aguda, peleando tanto legalmente como físicamente para que los médicos no le administrasen transfusiones sanguíneas en base a unas creencias religiosas, su resistencia alentada por los abogados de un despacho que, según toda la evidencia disponible, está ubicado en la misma Sucursal de la Sociedad Watchtower, siendo la misma confesión religiosa su principal cliente, "un despacho de abogados que no tiene más remedio que defender en exclusiva los intereses de un determinado cliente", como los definió un juez a: Glen How and Associates (Glen How y Asociados), los abogados de este despacho David Gnam y Shane Brady, fueron los que defendieron a Bethany. El despacho de los abogados está ubicado en la mismísima Sucursal de la Sociedad Watchtower en Georgetown (Ontario).

Esto parece presentar un conflicto en potencia, entre los intereses de la confesión religiosa --promoviendo la creencia de que el libro bíblico de los Hechos de los Apóstoles prohíbe las transfusiones sanguíneas-- y el único interés de una muchacha enferma.

Los abogados de la secta, la madre devota de la muchacha, los miembros de los Comités de Enlaces con los Hospitales que en todo momento estaban al lado de la muchacha, todos ellos, concluyó un juez que habían participado en confundir la capacidad de la muchacha para tomar decisiones por ella misma, al haberla persuadido con "información incorrecta", ejerciendo una "influencia indebida" en la chica.

El tribunal concedió la tutela legal de la menor a la provincia y comenzaron a administrarle transfusiones sanguíneas, hasta 80 de ellas, a pesar de los intentos fallidos por impedirlo de parte de la muchacha y su madre al romper los tubos intravenosos que se le colocaban. Cuando el pronostico de la muchacha empeoró, la provincia renunció a la tutela legal.

La madre, los abogados de la Sociedad, los miembros del Comité de Enlaces con los Hospitales la trasladaron desde el Hosptial Infantil de Calgary a un lugar secreto donde no pudiera encontrarlas el padre de la joven. Ella murió semanas más tarde en el Edmonton's Cross Cancer Institute, donde los médicos le administraron un tratamiento esperimental a base de arsénico y vitamina C.

El Sr. Hughes abandonó a los testigos de Jehová para luchar a favor de las transfusiones sanguíneas, oponiéndose que su hija adolescente muriera como una mártir para una religión. Según las normas de la confesión religiosa, esto lo convertía a él en un marginado: su esposa, sus otras dos hijas, sus amistades --todos-- tenían que hacerle el vacío. El padre define a la confesión religiosa como una "secta"; él indica que su hija fue una víctima de las amenazas implícitas de lapidación social y familiar en caso de que ella fuese "expulsada" (el término que utiliza la Sociedad Watch Tower a aquellos que castiga de esta manera). "Si tú aceptas una transfusión sanguínea, tú pierdes a tu familia y a tus amistades", declara el padre, "es como si alguien te pegase un tiro en la cabeza".

Para un niño, se dijo --como indicó el tribunal--, al estar rodeado de creyentes de la misma confesión religiosa presionándote con que las transfusiones sanguíneas son pecado y perjudiciales, provoca una presión que hace imposible el que decida libremente sobre este asunto.

Él cree que la resistencia de Bethany la enfermó todavía más y le privó de los beneficios de los cuidados paliativos en sus últimos días. El Sr. Hughes piensa que fueron la confesión religiosa junto a sus abogados los que provocaron que su hija muriese innecesariamente con un sufrimiento indescriptible.

Los tribunales han advertido lo siguiente: la libertad religiosa no es algo que los jueces estén deseosos de atacar. Y que el caso de Bethany llegase a los tribunales y se ordenara que recibiese transfusiones es suficiente, a los ojos de los jueces, para mostrar que cualquier influencia negativa que hubiese recibido de su entorno no pudo "dañarla", tal como sentenció el juez de primera instancia, Alan Macleod, el año pasado.

Pero, el juez Macleod también se afirmó en su convicción de que los abogados de Bethany no tenían un conflicto de intereses. Sin embargo, el tribunal de apelación se abstuvo de hacer esa misma declaración. "No nos pertenece determinar cuándo una demanda por conflicto de intereses o una representación letrada distorsionada es argumentable", sentenciaron los jueces, manteniéndose a parte en esta cuestión. "Esto es significativo. Pienso que si ellos hubiesen estado de acuerdo con la sentencia del juez Macleod, se hubiesen expresado en ese sentido", reconoce la Sra. Woolley.

Los Srs. Gnam y Brady (los abogados de la Sociedad), están lejos de ser absueltos por una representación letrada distorsionada. En la política que mantiene la confesión religiosa manteniendo una postura agresiva en sentido legal, ambos abogados han estado viajando por todo el Canadá por los pasados años litigando para impedir que los testigos de Jehová pudiesen recibir transfusiones sanguíneas, demandado siempre ante el Tribunal Supremo --esto no es un camino conveniente--.

Esto que parece pasar desapercibido, no lo ha sido para el Sr. Hughes, cuando fue la única alegría que tuvo ayer al leer la sentencia del tribunal de apelaciones con la palabra "desestimada" en lo que a su demanda se refiere. Adicionalmente, él reclama 1 millón de dólares por daños los daños y perjuicios al administrarle el peculiar tratamiento médico a base de arsénico después de que ella dejó el hospital de Calgary, un tratamiento que solicitaron tanto lo muchacha como los abogados (de la Sociedad), según indica el padre.

Los tribunales, habiendo cuestionado ya la fiabilidad de este tratamiento recomendado por el grupo que rodeaba a la menor, el hospital no debió haber accedido, dice él. "Yo también tenía la patria potestad y deberían haber consultado conmigo", indica el padre.

Pat Peacock, el abogado que representa a los abogados acusados: el Sr. Gnam y el Sr. Brady, solicitó al tribunal que desestimara la demanda contra sus clientes también. Pero, los jueces lo han rehusado.

Según el Sr. Hughes, esto, le da la oportunidad de conseguir lo que ha sido su objetivo durante todo este tiempo: demostrar que los hospitales deben ser más prudentes a la hora de aceptar instrucciones de líderes religiosos y creyentes, especialmente cuando tratan con los testigos de Jehová. "La Sociedad Watch Tower todavía está inmersa en un pleito, eso quiere decir que yo todavía puedo presentar evidencias y testimonios de peritos cuando surja la ocasión, puedo demostrar presentado las pruebas pertinentes que el consejo de éstos abogados religiosos fue determinante para anular la capacidad de decidir libremente de Bethany".

"Esto bien pudiera poner en entredicho el comportamiento y el asesoramiento de los abogados de Bethany, a los ojos de la opinión pública", declara Juliet Guichon, quien enseña Derecho y Ética en el Derecho, en la Universidad de Calgary.

Cuando los abogados y los tutores de la Watchtower deciden trasladar Bethany a Edmonton, con un nuevo equipo médico que posiblemente desconocía la complejidad y los problemas legales del caso, "si los médicos son culpables de mala praxis médica, es posible que la Watchtower tenga alguna responsabilidad en ello", dice Juliet Guichon.

Esto está por ver. Los argumentos del Sr. Hughes están teniendo un impacto en las comunidades médicas y judiciales en lo que él cree que terminará con las actuales y extendidas injusticias legales con pacientes como Bethany: los testigos de Jehová al carecer de abogados laicos e independientes (de la confesión religiosa), son coaccionados a aceptar una doctrina antisangre potencialmente mortífera.

Hasta el presente, el Sr. Hughes solo ha disfrutado de pequeñas victorias y no pocas derrotas. Después de muchos años de sacrificios, quizás no tenga otra opción que la de convencerse a sí mismo de la gran victoria está todavía por llegar.

National Post

klibin@nationalpost.com

Fin de la traducción. Estas son las noticias que os damos la Honorable Resistencia Apóstata. Si alguno entiende inglés, los comentarios sobre esta noticia son demoledores. Hay un lector que cita a David A., autor del libro: Reed’s Blood On The Altar, donde declara que desde 1945 unos 250.000 testigos de Jehová han muerto por causa de esta doctrina religiosa. ¿Hay algún historiador de la Complutense interesado en la historia reciente?

¿Qué aprendemos de esta noticia? Una cosa, la Sociedad Watch Tower y los hermanos abogados que ponen su titulación en Derecho a su disposición..., ¡pueden tener problemas muy serios! ¡Se os acaba la bicoca! La Edad del Oscurantismo, la Edad de la Impunidad Religiosa..., se está acabando. ¿Eres abogado y no encuentras trabajo? ¡Mejor trabajar de transportista que de abogado de La Sociedad y colaborar en la muerte legal de personas lobotomizadas por una secta desctructiva!

Aquí damos datos, documentos y opiniones. ¿Somos apóstatas porque decimos la verdad? ¿Quienes mienten como bellacos..., son los cristianos verdaderos?

ACCIÓN PARA EL POST:

Divulgad la verdad de esta noticia por los cuatro cabos de la tierra.