domingo, 28 de diciembre de 2008

Australia..., "el fiasco watchtoweriano", (Parte II)


Jerubaal





http://www.4shared.com/dir/4409793/434fff7a/WATCHTOWER_1879_-_1949.html

http://testigoscristianosdejehova.blogspot.com

Estimados compañeros y camaradas en nuestro perpétuo viaje más allá de la Watchtower:

¿Queréis más pruebas? ¿Más documentos? ¿Porqué no solicitáis unas fotocopias de este artículo en español a Betel? ¿Os lo enviarán? Ellos tienen los volúmenes de revistas. ¿Qué no tienen un servicio de consulta de obras publicadas por la Watch Tower? ¿Es eso normal? O sea, si yo, como contribuyente neto que soy, deseo ver una publicación o artículo determinado, ¿no puedo consultarlo? Entonces, ¿para qué mandamos todo ese dinero mensualmente a Betel..., si no tenemos tan siquiera el derecho de consulta de sus biblicotecas?

Pero, hoy debemos agradecerle a nuestro camarada y comando Ka 9328737, el tener disponible para que todo ojo lo vea..., el artículo de The Watchtower del 1 de junio de 1947. No podemos olvidar a nuestro comando Ka 10, Jerubaal, por haber destapado e informado a toda la hermandad sobre este asunto. ¡Gracias a ambos! ¡Tenemos más reporteros que la BBC! ¿Porqué hacemos todo este trabajo? ¡Por vosotros! ¡Por la verdad! ¡Por la libertad y los derechos humanos de la civilización occidental! ¡No queremos más teócratas talibanescos disfrados de luchadores de la libertad de cultos!

Nuestro traductor ajalvireño, nos ha pasado un traducción de lo más significativo sobre este tema australiano, dice así:

¡ALEGRÍA SIN ESTORBOS EN AUSTRALIA!

"El llegar a la Oficina Sucursal en Strathfield fue agradable. Nos reunimos con todos los betelitas por la tarde, el visitar todas las propiedades de la Sociedad fue una experiencia agradable.

El principal objetivo de este viaje a Australia de los hermanos Knorr y Henschel, era determinar la causa real para la mengua en la cantidad de publicadores y cuál era el obstáculo oculto que impide el progreso de la obra en Australia, como está creciendo en el resto del mundo.

En las cabezas de todos los hermanos en Australia así como en la de todos los lectores del Anuario de la Sociedad no había ninguna duda de que algo se estaba haciendo mal, algo que estaba impidiendo que el Señor mostrara el favor a los australianos, así como estaba mostrando al resto de los países. No pasó mucho tiempo para que el presidente de la Sociedad se percatara de la causa. Después de conversar con muchos hermanos, los hechos pusieron en evidencia de que, en los pasados años, la mayoría del gasto de energía y esfuerzos por parte de los publicadores estuvieron canalizados hacia la actividad comercial, mas bien que a la predicación del evangelio. No fue el envolvimiento de los publicadores en la actividad laboral normal, sino que, la oficina Sucursal de la Sociedad había adquirido varios tipos de industrias y negocios, haciendo un llamamiento a todos los publicadores del país, principalmente a los precursores, para que trabajasen en estas empresas mas bien que predicar las buenas nuevas. Se cometió un gran error, y parece ser que durante un número de años esta actividad comercial fue en aumento, bajo los auspicios y el control de la oficina Sucursal la actividad empresarial fue más importante que el ser publicador de las buenas nuevas del Reino de Dios.

SE EXTRALIMITARON

Haciendo un repaso histórico a las causas que pudieron llevar a esta situación, mostró que fueron un poco cándidos. La Sociedad obtuvo o montó varias emisoras de radio con el propósito, en un principio, de radiodifundir el mensaje del Reino de manera que las personas pudieran aprender el verdadero camino que conduce a la vida. Gradualmente, estas emisoras fueron incorporando programas comerciales, y parece que los que estaban a cargo de las emisoras lo vieron como una oportunidad de hacer negocio y, creyeron que mediante estos programas comerciales podrían generar beneficios económicos para la Sociedad que después reverterían en llevar el mensaje del Reino a otros países. Con el tiempo esto se convirtió en una obsesión tan fuerte que las emisoras de radio operaban unas 16 horas al día, de las que menos de una hora al día se utilizaba para predicar la verdad. El resto de tiempo se empleó en radiodifundir programas: comerciales, deportivos, de baile, telenovelas y todas las cosas de este mundo. Los hermanos a los que se había sacado del campo de la predicación y llevados a trabajar en estas emisoras de radio fueron echados a los lobos del mundo: --bailes, banquetes, carreras de caballos-- relacionados con los programas comerciales de todo tipo, llegando a estar tan ocupados con las cosas de este mundo que tenían poco tiempo, si alguno, para predicar el evangelio. Se supo que, después de la censura (bélica) del gobierno asutraliano sobre estas emisoras, se llegó a prescindir de hablar de la verdad completamente, ni siquiera se radiodifundía el texto del día tal como aparecía en el Anuario. Todo el tiempo se dedicó a generar beneficios económicos, supuestamente para apoyar la obra del Reino, ¿pero dónde estaba la fe en que Jehová es el Proveedor de las necesidades de Su organización?

Como sucedió en muchas partes del mundo, el gobierno australiano de la Commonwealth Británica, prohibió la obra del Señor al poco de iniciarse el conflicto bélico, y temerosos de que algo de "verdad" pudiera retransmitirse desde estas emisoras, el gobierno las clausuró. Los hermanos que habian estado trabajando en estas emisoras, ahora deberían haberse ido a servir de precursores o haberse convertido en buenos publicadores de congregación mientras se ocupaban de las tareas normales de la vida, esto no hubiera causado el daño que se hizo. Pero, entonces, otras empresas comerciales se pusieron en marcha bajo la dirección de la oficina Sucursal, y se pidió a los hermanos que ahora trabajasen en: aserraderos, panaderías, innumerables granjas convencionales y de cerdos, imprentas, tiendas de maquinaria, cantinas para el ejército, etc., empleos que condujeron a los hermanos a objetivos mundanos y, muchas de estas ocupaciones estaban apoyando el esfuerzo bélico. A centenares de hermanos se les sacó de la predicación para que trabajasen en estos establecimientos, todo con el objetivo de hacer dinero que posibilitaría predicar el evangelio; pero, mientras, esto se hacía con aquellos que estaban cualificados para predicar, ocupados en empresas. Muchos de los hermanos rehusaron envolverse en tales trabajos por verlos incorrectos y no querían voluntariamente colaborar en esto, apartándose por este motivo. Hubo otros que fueron llamados a trabajar en estas empresas que estuvieron ocupadísimos en imprimir las cosas de este mundo, trabajando en industrias produciendo instrumentos para la guerra, o sirviendo a los soldados en las cantinas, ellos pronto perdieron su aprecio por la verdad y se los tragó "el mar", regresando al mundo, perdiendo todo deseo de compartir las cosas del Señor en el ministerio de tiempo completo.

Sin embargo, a pesar de todo, un gran número de hermanos australianos permancieron fieles, firmes, dispuestos a esperar a que el Señor eliminara el mal y la influencia egoísta que había entrado en la organización. Fue difícil para ellos el volver al trabajo de servir en la predicación, no podían quitarse de la cabeza los sentimientos de culpabilidad promovidos por la organización local (oficina Sucursal), ellos se enfrentaron a una gran prueba de integridad y no cesaron de enseñar y predicar el Reino.

En Asutralia, unos pocos hermanos estuvieron en la cárcel por cuestión de su neutralidad, mientras a muchos de los hermanos se les estimuló a transigir con el mundo y, al hacer esto, traicionaron la bendita posición que tenían en esta país. Todo esto tuvo un efecto muy debilitante en la organización de los testigos de Jehová en Australia, pero la verdadera situación de las cosas era desconocida en las oficinas de Brooklyn para ese tiempo. Durante los años de guerra la censura en las comunicaciones que entraban o salían de Asutralia no permitieron que ningún informe llegase a la oficina del Presidente (Knorr).

Cuando N.H. Knorr se enteró del asunto en 1942, se comunicó inmediatamente con los hermanos en Asutralia, solicitándo información al respecto sobre los hechos. Cuando tuvo toda la información, le dió las pertinentes instrucciones al Siervo de Sucursal para que descontinuase toda esta actividad y vendiese todas las empresas, permitiendo que los hermanos regresasen a sus asignaciones en el campo. El Siervo de Sucursal lo hizo así, pero el daño ya se había causado en los años pasados. La mengua en el número de publicadores entre los años 1943 (4.328) y el años 1946 (2.713) hizo evidente que no se tenía el favor del Señor. Esto preocupó mucho al hermano Knorr, durante todos estos años de declinación en el número de publicadores estuvo ansiado por visitar el país. Él iría en la primera ocasión que tuvo.

Se planificaron asambleas en las principales ciudades del país, los hechos que habían tenido lugar y cómo se resolvería esta situación. Una resolución fue presentada por el presidente de la Sociedad a estas congregaciones del pueblo de Dios.

LA RESOLUCIÓN Y SUS EFECTOS

Nosotros, reunidos en asamblea como los testigos de Jehová en Australia, aprovechamos la oportunidad que nos ofrece la presencia del presidente de la Watch Tower Bible and Tract Society para solicitar todos unidos el perdón de Jehová mediante Jesucristo...

POR LO TANTO, ninguna falta secreta podemos tener, deseamos en presencia de Jehová y de Jesucristo confesar que durante la II Guerra Mundial pusimos nuestros esfuerzos al servicio de la iniquidad de este mundo en guerra, nosotros pusimos varias propiedades del pueblo consagrado de Dios a disposición en lo que ahora entendemos como una parte del mundo militar y su propaganda, por lo tanto, violando nuestra neutralidad como seguidores de Jesucristo, quienes están el mundo pero no pueden formar parte de el. Es muy evidente que no hemos tenido la bendición de Jehová. Esto ha ensuciado y ha traido confusión sobre su nombre y su causa, causando problemas y debilitamiento en la hermandad. No deseamos echar la responsabilidad por estos hechos sobre una persona en particular o sobre unas personas en concreto, sino que, humildemente confesamos nuestra resposabilidad común por estos asuntos, aquí, en Australia.

POR LO TANTO, nosotros, los testigos de Jehová en este gran continente, confesamos nuestros pecados, faltas y errores abierta y unidamente delante de Él, y pedimos su misericordia y perdón por medio de Jesucristo, quien puede limpiarnos de nuestras transgresiones. Confiando en que nos restaure inmerecidamente a su favor, declaramos nuestro propósito de andar con mayor prudencia durante estos años postbélicos, volviéndonos de la mundanalidad y esforzándonos por matenernos sin mancha del mundo.

Durante la lectura de esta resolución, muchísimos lloraron. Incluso los hombres lloraron; pero no de dolor, sino de alegría, porque habían recibido una oportunidad para pedir perdón al Señor. Estaban felices de reconoce públicamente su pecado delante de su propia hermandad y especialmente delante de su Señor".

Hasta este punto la traducción. Se ha traducido lo más básico e importante. ¿Qué lección entresacamos de esto? ¿Qué aprendemos del pasado?

Bueno, es difícil de creer que Knorr no supiera nada del asunto. La Central Mundial en Brooklyn, ejerce un control minucioso sobre todo asunto de la Sucursal..., especialmente el tema económico. Tenemos preguntas, ¿qué hizo la Sucursal australiana con los ingresos económicos de todas estas empresas? ¿Se envió algún dinero a Brooklyn? ¿Se presentó algún informe sobre los ingresos que produjeron estas empresas y cómo se gestionaron esos fondos? ¿Quién determinó qué hacer con el dinero ganado, la Sucursal asutraliana o el Betel de Brooklyn? Esto en cuanto al tema económico. ¿Porqué no viajó antes a Australia, Knorr? ¿No viajó al extranjero durante todos aquellos años? Knorr, según The Watchtower, se entera de montaje en el 1942..., y no se presenta en Asutralia hasta el 1947, dos años después de terminar la II Guerra Mundial? ¿No pudo visitar antes Asutralia o, los beneficios económicos de todas aquellas empresas..., le eran un obstáculo sentimental?

En cuanto a echar las culpas sobre los pardillos integrales de los hermanos asutralianos..., está claro. ¿No fue la Sucursal asutraliana la que organizó, compró y gestionó todas esas empresas? ¿No se pidió a los hermanos que apoyaran las empresas trabajando en ellas? ¿No debía recaer toda la culpa sobre la Sucursal australiana..., o sobre los responsables en Brooklyn..., en última instancia? Como siempre..., la culpa de los hermanos. Pardillos, explotados y 'pringaos'. El modus operandi del Esclavo Fiel, Discreto y Vividor..., ha sido una constante histórica. El Governing Body Bank, no quiere ningún tipo de responsabilidad. Ellos siempre impolutos. Si se descubre el fiasco..., "la culpa es de los demás aunque los beneficios económicos me los lleve yo".

¿Participación en los esfuerzos bélicos? ¡Tenemos tantas y tantas preguntas que necesitaríamos un día entero para poder formularlas! Pienso que el artículo habla por sí solo. Esperamos con anhelo los comentarios de los agentes Watch..., en defensa de su Organización.

¿Quién es el padre de la mentira?

ACCIÓN PARA EL POST:

Solicitar transparencia económica a Betel, escribiendo a la dirección siguiente. Debajo tenemos un enlace con una carta modelo:

TESTIGOS CRISTIANOS DE JEHOVA
C/ Cantos 38
29400 RONDA - Málaga

http://picasaweb.google.com/johnhenry.kurtz/TransparenciaEconMicaEnLaAsociaciNDeLosTestigosCristianosDeJehov