jueves, 31 de julio de 2014

Niños mártires en aras de una verdad caduca



     Estimados camaradas que albergáis en vuestro pecho el amor watchtoweriano:

     Los indocumentados del Cuerpo Gobernante, son unos verdaderos maestros en el arte de tirar la piedra y esconder la mano.  Desde sus poltronas teocráticas y protegidos con el parapeto de la "libertad religiosa" campan a sus anchas y dictan doctrina como la prohibición de las transfusiones sanguíneas en tratamientos médicos.  No importa que  -históricamente--  sus doctrinas  caduquen antes que la leche fresca en verano.  Ellos siguen erre que erre, sin bajarse del burro.  Pudiéramos decir que tirando con pólvora del rey: ellos juegan a ser la Voz de Dios en la Tierra y otros ponen sus vidas en peligro.

     Como ejemplo de lo dicho, tenemos hoy una noticia procedente del Reino Unido donde un juez ha autorizado a unos médicos para que administren las transfusiones de sangre necesarias para salvar la vida de un menor de 13 años.  La buena nueva nos llega en inglés, por este motivo nuestro traductor apóstata e impenitente  --el Topo Ajalvireño--  nos la traduce al idioma del imperio.  ¡Va por ustedes!

Un juez del Tribunal Supremo autoriza a que un adolescente reciba el tratamiento salvavidas en contra de los deseos de la madre testigo de Jehová

* El juez del alto tribunal da el visto bueno para el tratamiento de un adolescente gravemente enfermo.

* El fallo fue contra los deseos de una testigo de Jehová, madre de un hijo de 13 años.

* El muchacho corría el riesgo de padecer graves incapacidades por una enfermedad que afectaba su sistema inmunitario.

*Los médicos dijeron que necesitaba urgentemente un tratamiento que consiste en separar el plasma del paciente de los glóbulos rojos, blancos y plaquetas.

*El hospital solicitó la orden judicial después que la madre rehusara por convicciones religiosas dar su consentimiento.

Escrito por Julian Robinson
30 de julio de 2014

El joven de 13 años de edad cuya identidad no se puede revelar y al que llamaremos "T", se enfrentaba a padecer graves incapacidades después de haber contraído una enfermedad que provoca que el sistema inmunitario ataque el tejido cerebral.

Los médicos del hospital infantil donde estaba siendo tratado dijeron que él necesitaba urgentemente una plasmaféresis, "tratamiento de referencia" para esta enfermedad.

Sin embargo, la madre rehusó dar su consentimiento por motivos religiosos, de modo que el hospital tuvo que recurrir al Tribunal Supremo para una autorización.

Un fallo emitido a principios de este mes, que ahora se ha hecho público, el juez de familia, el Sr. Justice Cobb, dijo que el tratamiento se permitía con los mejores intereses del niño como objetivo.

"Entiendo las fuertes convicciones internas que impiden a la madre de T, en virtud de su adherencia a las creencias de los testigos de Jehová, dar su consentimiento para el tratamiento que hoy autorizo", dijo él.

"Entiendo, y respeto, la lucha interna que tiene que sufrir esta madre: por un lado intentado ser fiel a sus convicciones religiosas pero encarándose a la perspectiva horrorosa del deterioro de la salud de su hijo".  "En mi fallo, he tenido en cuenta los riesgos a los que se enfrenta el paciente, también la opinión de la madre, y sin ninguna duda estoy convencido que es buscando los mejores intereses de T que recibirá el tratamiento".

En el tribunal se pudo escuchar que el muchacho estaba padeciendo síntomas parecidos a los de la gripe y se pensó en primera instancia en una amigdalitis, pero su estado entró en un rápido deterioro.

Se intentó con varios tratamientos, pero "desafortunadamente con un efectos limitados", dijo el juez.

Al tiempo de la audiencia judicial el 17 de julio, estaba siendo alimentado por medio de un tubo y solo se despertaba intermitentemente.

Sin embargo, durante uno de esos períodos en los que permaneció despierto, los médicos le explicaron a él qué es lo que le estaban haciendo.

"Cuando le preguntamos por su punto de vista sobre el tratamiento de intercambio de plasma, T asintió con la cabeza y con el pulgar hacia arriba indicando que siguieran adelante con el tratamiento", dijo el juez.

El juez dijo que la opinión unánime del equipo médico era la del intercambio de plasma, con filtros para desechar los anticuerpos dañinos del plasma sanguíneo, se definió como la mejor opción para el paciente.
 
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2711158/High-Court-judge-orders-teenage-boy-given-life-saving-treatment-against-wishes-Jehovahs-Witness-mother.html?ITO=1490&ns_mchannel=rss&ns_campaign=1490

Fin de la traducción apóstata.

     Me alegro sinceramente por la decisión judicial: primar la salud del muchacho por encima de las convicciones religiosas de la madre, ¡que no son otras que las que dictamina el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová!  Nada es por casualidad.  Además, la historia reciente de esta confesión religiosa  --no hay una historia "antigua"--  muestra que estas convicciones de esta madre y la de los testigos de Jehová en general, caducan antes que la leche fresca en verano.

     Por otro lado, la voluntad de este niño estaba en contra de la posición de la madre, ¿qué hubiera pasado si el niño, estando inconsciente, no hubiera podido expresar su voluntad de vivir...?

     Tampoco podemos olvidar al ostracismo al que son sometidos los testigos de Jehová que voluntariamente  --y sin arrepentimiento--  aceptan un tratamiento médico como lo es una transfusión de sangre.  ¡Hay coacción por parte de la confesión religiosa!  Se le expulsa  --ahora dulcifican la palabra expulsión con "desasociación"--  de la comunidad religiosa.  Perderá a familiares y amistades.  Nadie le saludará, tan siquiera...
http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2013/01/las-transfusiones-de-sangre-y-la.html

     Por estas razones, desde este púlpito virtual, me hago eco de estas noticias y critico al Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová.

    La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.  ¿Quién es el padre de la mentira y de los desaguisados teológicos?

http://www.diariojudicial.com/fuerocivil/Testigos-de-un-fallo-judicial-adverso-20140704-0010.html