viernes, 31 de mayo de 2013

El Cuerpo Gobernante es todo para con todos: "toda la pasta es mía".

Jesús B. (exbetelita de pro)




Carta 1 de mayo de 2013


     Estimados y esquilmados camaradas ibéricos y allende los mares:

     El Cuerpo Gobernante, ha decidido que los superintendentes viajantes sigan llevando una vida cómoda y sin sobresaltos económicos, a costa del sudor de nuestra frente.  Sin embargo, intuyo que quieren "controlar" los ingresos de éstos embajadores plenipotenciarios a nivel local..., ¡el fin del mundo se aproxima a toda leche y el Governing Body Bank necesita todo el dinero del mundo para poder seguir en su inmensa labor del profetizar falluto y de la diseminación de las verdades caducas watchtowerianas!  No quieren que los hermanos se equivoquen cuando dan un sobre al viajante..., ¡pensando que se lo dan al Cuerpo Gobernante!  Quiere dejar bien claro en la mente del apoquinante neto, que son dos entes distintos y que son ellos  --la Voz de Dios en la Tierra--  quienes tienen que recibir el dinero de las donaciones..., ¡y ya veremos cómo se distribuye!  Además, se percibe que quieren controlar la voracidad de algunos viajantes que pueden meter como gastos en el desempeño de su cargo asuntos estrictamente personales, ¡aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid!  ¡Claro, el dinero que se llevan por la patilla los superintendentes viajantes..., lo deja de ingresar en las arcas teocráticas el Cuerpo Gobernante!  Así, con esta carta dirigida a todos los cuerpos de ancianos en España, se pretende poner orden a cualquier desmán que se esté dando..., ¡la pela es la pela!

     Nuestro hermano y cofrade, exbetelita ajalvireño de pro, con el pseudónimo Jesús B., nos remite el documento que colgamos hoy: la transparencia informativa es un deber hacia quienes ponen el parné.  ¡Muchas gracias, hermano Jesús!

    Ahora, pasaremos a diseccionar teocráticamente este misiva de los de la esperanza celestial de pacotilla.  ¡Va por ustedes!

     El asunto de la carta está claro como el agua: Alojamiento y asuntos económicos de los superintendentes viajantes.  Tiene seis apartados:
*Ayuda económica
*Alojamiento
*Apartamentos en el circuito
*La salud y los vehículos
*Uso apropiado de los fondos de la congregación y del circuito
     La carta, propiamente dicha, empieza  --según mi opinión--  con una mentira en su mismísimo primer párrafo: "Las visitas de los superintendentes viajantes redundan en grandes beneficios para nuestros hermanos por todo el mundo".  ¿Qué beneficios son estos...?  No dicen ni mu, ¡a no ser que los beneficios obtenidos por el Cuerpo Gobernante se confundan con los del apoquinante neto!  ¿Aportar nosotros el dinero..., se puede considerar un gran beneficio?  Entonces, sí, hay grandes beneficios..., ¡aligeramos la carga de nuestros bolsillos pecadores!  Después, para finalizar el primer párrafo, cargan con otra, ¡para no variar! y escriben que en estas visitas semestrales, entre los beneficios de costear su visita, está este: "cultivar una afectuosa amistad con los hermanos".  ¿Cuántos años lleváis metidos dentro de la entidad religiosa?  Aparte de pagar siempre las convidadas, ¿habéis logrado entablar esa mencionada afectuosa amistad con alguno de ellos..., exceptuando el maravilloso privilegio de meterles un sobre en el bolsillo?  Éstos entrañables amigos visitantes, ¿os han sacado alguna vez de algún apuro económico?  ¿Os han invitado a comer o cenar en un restaurante...?  O, ¿solo han sido afectuosas amistades a la hora de recibir nuestros regalos y donativos en "B"?

     En el párrafo 2, el Comité de Publicación del Cuerpo Gobernante fija las cantidades a recibir, nos dice que éstos superintendentes viajantes perciben dos tipos de ingresos económicos desde la sede nacional de los testigos de Jehová en España: "La sucursal les da a los superintendentes viajantes y sus esposas una pequeña ayuda económica mensual para artículos personales que se ajusta de vez en cuando dependiendo del costo de la vida. [...] cada superintendente viajante y su esposa reciben anualmente una suma en base a los años que lleven individualmente en el servicio de tiempo completo [...]".  Reciben una remuneración mensual y otra anual.  Además, se revalorizan con un tipo de IPC que determina el Cuerpo Gobernante.  Pero, ¿habéis notado que la sede nacional no aporta ninguna cifra concreta?  ¡El tema del dinero es un misterio permanente!  Nosotros, que pagamos la 'convidá', no tenemos derecho a saber cuánto cobran. ¿Sabe el Ministerio de Economía cuánto perciben éstas personas anualmente, tanto en "A", como en "B"?  ¿Cuánto cobran en metálico y en especies?  ¿Se debería tributar  --solidariamente--  por estos ingresos?

     En los párrafos 3-10, se refiere al alojamiento de la pareja visitante, de una semana de duración.  Todos los gastos lo soporta la congregación local: alojamiento y manutención.  Sólo en casos extraordinarios  --¿existen esos casos en la realidad, o sólo en el mundo de las hipótesis teocráticas?--  en los que la comunidad local no pudiera hacer frente a los gastos..., ¡les reembolsaría los gastos a la pareja visitante la sede nacional!

     En el 11 y el 12, se menciona la conveniencia de hospedar a éstos embajadores plenipontenciarios en apartamentos o viviendas alguiladas, en las áreas metropolitanas..., ¡donde existen las mayores concentraciones de Testigos!  Parece que el piso de un obrero, pequeño y sin calefacción o aire acondicionado..., ¡no puede ser una fuente de inspiración y reflexión espiritual para el hermano visitante!  Necesitan su espacio.  Por supuesto, las congregaciones locales se harían cargo de los gastos..., ¡curioso es cuando en la carta matizan: "la sucursal no se opone a que lo hagan".  ¡Hombre!  ¡Vaya tela!  O sea, la sede nacional no se opone a que las congregaciones utilicen el dinero de las congregaciones.  Entonces, ¿de quién es el dinero que tienen las congregaciones?  ¿Necesitan las congregaciones pedir permiso para utilizar el dinero de ellas...?

     En el 13, se largan una parrafada de dimes y diretes sobre quiénes deciden la conveniencia o no, de construir un apartamento en un Salón del Reino.  Pero, después de una serie de vueltas y revueltas, lo matizan teocráticamente: "Se debe contar con la aprobación escrita de la sucursal  --sede nacional de la confesión religiosa en cada país--   para construir un nuevo apartamento en un Salón del Reino".  En definitiva: sin el plácet de la sede nacional..., ¡qué apartamento ni qué ocho cuartos!  Como siempre los gastos corren a cargo de los locales, pero la escritura de propiedad se hace a favor del cuerpo eclesiástico de la confesión religiosa..., que no es otra cosa que el Cuerpo Gobernante..., ¡y aquí paz y después gloria!

     Párrafo 16.  ¿Quién paga la 'convidá' de esta pareja visitante y teocrática al más no poder?  ¿Cómo y quién realiza el pago?: "El coordinador del cuerpo de ancianos puede pedir al superintendente viajante que presente sus gastos de la semana, en los que es posible incluir algunos alimentos, artículos comunes de oficina, transporte no cubierto por la sucursal y ciertos gastos personales moderados". Resumiendo, el apoquinante neto pone la pasta y paga la fiesta; ya que se utilizan los fondos de la comunidad local para sufragar los gastos en las que haya podido incurrir la pareja visitante.  Aunque, el coordinador del cuerpo de ancianos, sea la persona física en este berenjenal.

     Párrafos 17 y 18.  Yo diría que es la clave de toda esta carta.  Aquí es donde la sede nacional pretende poner coto a los gastos  (y por lo tanto ingresos) de los superintendentes viajantes: "Otros gastos personales, tales como por concepto de ropa, cosméticos, vitaminas, medicamentos sin receta, seguro de propiedad o de vida, no se presentan a la congregación o el circuito, sino que se cubren con fondos personales".  También se se cubre el gasto de telefonía móvil e Internet.  En otras palabras, la sede nacional está diciendo en román paladino: "La pasta es mía.  Está bien que te lo lleves crudo, pero, no te pases.  Porque, en definitiva, lo que te llevas tú  --el superintendente viajante--  lo dejamos de ingresar nosotros en la sede nacional.  ¿Lo pillas, listillo?".

     El 19, es confuso como las finanzas mismas.  En lugar de referirse al caso concreto de España, que es a quien se dirige la carta, salen con un ambiguo: "En algunos países, la sucursal tiene convenios para atender la salud de los superintendentes viajantes y proporcionarles un medio de transporte confiable. Su costo se sostiene con las donaciones que se hacen a través de las congregaciones".  ¿Cómo funciona la cosa en España?  No lo dicen claramente..., ¡parece que la sede nacional se hace cargo de los gastos en temas sanitarios y de vehículos!  En los temas sanitarios, desconocemos si tienen un seguro privado, o si echan mano como el común de los mortales..., de la Seguridad Social.  Eso sí, al final pagan los mismos de siempre: las comunidades locales.

     Los párrafos 20-22, dejan el asunto y objeto de esta carta meridianamente claro:  "Las donaciones que hacen los hermanos son fondos dedicados a Jehová con la intención de sufragar los gastos de la congregación y del circuito. Si se usaran para hacer regalos monetarios a los superintendentes viajantes aparte de cubrir los gastos reales, seguramente algunos hermanos se perturbarían o hasta tropezarían. Lo correcto es asegurarnos de que esto no suceda. No se debe hacer uso de los fondos de la congregación o del circuito para hacer regalos monetarios.  Es igualmente inapropiado que alguien, sea en la congregación o en el circuito, les pida dinero a los hermanos para luego dárselo como regalo al superintendente viajante".  O sea, los fondos que hay en la cuenta bancaria de la congregación..., ¡son sagrados!  Son fondos dedicados a Jehová.  Por lo tanto, ¡que no se le ocurra a nadie meter la mano en la caja sagrada para repartirlo alegremente y congraciarse con los superintendentes viajantes!  ¡El dinero es de Jehová!: o lo que es lo mismo: el dinero es del Cuerpo Gobernante.  Y el que toque ese dinero santificado, sufrirá las diez plagas de Egipto y alguna más que se quedó en el tintero.  Tampoco, nada de hacer colectas entre los hermanos cotizantes, para ofrecer una prebenda al tunante viajante.  ¿Os ha quedado clarito...?

     Alguno se preguntará, ¿cómo puedo congraciarme con el super tunante y conseguir que me dé un discursito en la asamblea romería del circuito..., si no le doy un sobre a lo Bárcenas?  El Cuerpo Gobernante, lo tiene todo previsto:  "¿Permiten los principios teocráticos que algunos publicadores le den por su cuenta regalos al superintendente viajante? Si tiene como motivo el aprecio y un deseo sincero de hacer una aportación, cada persona está en libertad de tomar una decisión. Si quien da el regalo desea mostrar tal generosidad cristiana y el superintendente viajante desea aceptarlo, es decisión de ellos y nadie más tiene por qué intervenir".  Querido hermano en la fe y en la fa, los principios teocráticos dan mucho de sí..., ¡claro que permiten el que te rasques el bolsillo y quedes como un rey delante del que puede hacer que subas como la espuma dentro de la estructura teocrática...!  ¿Y el aprecio y el deseo sincero...?  Esas cosas eran verdes y se las comió un burro...  Hay que mantener a los embajadores plenipotenciarios algo animados..., gratificándoles con algo en líquido para que puedan soportar esa vida durísima que lleva todo el que tiene todos los gastos cubiertos..., ¡y encima le sueltan pasta gansa!  Sí, una vida dura, durísima, la que llevan los superitendentes viajantes.

     Una congregación media de un área metropolitana vamos a suponer que tiene unos cien miembros.  Supongamos que un 50% da un donativo en metálico al hermano visitante, ¡digamos de unos 20 euros!  Serían unos 1.000 euros semanales, libres de polvo y paja, pagados en "B".  ¿Cuántos de vosotros firmaríais ahora mismo..., llevar una vida tan sacrificada como la de los superitendentes viajantes?  ¿Debemos incluir a éstos viajantes como personas pobres, por carecer de suficientes ingresos para vivir..., o como vividores?  ¿Deberían declarar a Hacienda los ingresos en forma de "regalo", o callarse como cucos?   Yo, como soy muy mal pensado, creo que el disfrute de una vivienda y manutención con todos los gastos pagados, e ídem de un vehículo, podría clasificarlo como una retribución en especie  --o pago en especies--  y no estoy totalmente seguro de que este tipo de gratificaciones no estén sujetas a una carga fiscal en España..., pero, ¡no soy asesor financiero ni inspector del Ministerio de Hacienda!  Como dicen por ahí: "Doctores tiene la iglesia".  Además, nuestra sede nacional tiene un Departamento de Asuntos Legales que seguro ya habrá contemplado este supuesto y no querrán que les suceda lo mismo con las cotizaciones a la Seguridad Social por parte de sus trabajadores.

     Ya lo dice el Cuerpo Gobernante; "los recursos son limitados y la economía inestable", ¡no metáis la mano en la caja sagrada..., que los dineros son nuestros!

     Adjunto las directivas en esta materia, en el ultrasecreto Branch Organization Manual:


http://jhonlemos.files.wordpress.com/2011/07/branch-organization-watchtower.pdf


     Ya sabéis: lo documentamos todo, todo y todo.  ¿Quién es el padre de la mentira y de la opacidad financiera a espuertas en el nombre de Dios?