jueves, 24 de enero de 2013

El fin del mundo, el miedo y el dinero: el triángulo de oro

Jaime (el Super)

Cupón publicitario: ¡Despertad! 8 de julio de 1986, página 31
Libro: De paraíso perdido a paraíso recobrado

     Estimados camaradas esquilmados por los de le esperanza celestial y trianera:

     A los del Governing Body Bank, les molesta que hagamos mofa de sus métodos de pillar el vil metal: el dinero.  Por este motivo, el compañero Jaime (el Super), ha decidido hacer un acto de contrición y enviarnos este cupón publicitario de venta de libros teocráticos en el nombre de Dios.  "En el nombre de Dios", es una oración que ha dado mucho de sí a muchos espabilados en muchas épocas de la historia humana.  "¡Jaime, Jaime!  ¡Has hecho mucho daño por las congregaciones, trincando pasta de los hermanos incautos...!  Pero, con este acto, empiezas tu andadura por el camino de la redención punto com.  Con nuestras oraciones apóstatas, intercederemos por ti..., si nos prometes que no volverás a desplumar a nadie más".

     En este cupón queda reflejado lo que llamaríamos el triángulo de oro: el fin del mundo, el miedo y el dinero.  La confesión religiosa del notorio arraigo y olé, lleva 130 años metiéndonos el miedo en el cuerpo con un fin del mundo en ciernes  --siempre inmediato--, a modo de: el hombre del saco, el Coco, y el Sacamantecas.  Y la verdad, ¡no te puedes pasar toda tu vida pasando miedo a que este fin del mundo te pille a contrapié!  No es vida vivir con temor y dormir con pavor..., ¡y con una luz encendida en tu habitación mientras duermes!  Además, normalmente el cumplir con todas las directrices imprescindibles para la salvación; se convierte en una tarea de titanes..., ¡por lo que a medio o largo plazo, muchos acaban por tirar la toalla!  Diciendo: "Haga lo que haga..., ya todo da igual.  Al final acaba por pillarme el toro en un renuncio y, todo lo que he hecho hasta ahora, ¡no sirve para nada!  Vivir con miedo, no es vivir.  Si tiene que venir "algo", ¡pues que venga y me destruya!  Pero, los años que me quedan de vida, no los quiero vivir temblando de miedo.  Quiero paz y tranquilidad..., y un aperitivo con su cervecita los domingos al mediodía".

     La telosfobia (miedo al fin del mundo), es una fobia caracterizada por un miedo irracional a ser uno destruido por Dios en el día del fin del mundo predicho por la Watchtower: básicamente, por no haber trabajado uno lo suficiente para la Watchtower  --distribuyendo/vendiendo sus publicaciones--  o por no haber contribuido uno bastante con donativos en metálico a la Watchtower.  Sin distribución y donación, ¡no hay salvación!

     Aunque el cristiano fiel siempre ha tenido un cierto temor al día del Juicio Final; en el pardillo integral ibérico y allende los mares, el miedo pasa de ser normal a obsesivo, y alcanza niveles exagerados, entonces el miedo se convierte en algo patológico. Este temor patológico, afecta la fisiología del apoquinante neto, provocándole: temblores, pulso rápido, sudores y angustia.

     Entonces, ¿qué tratamiento se le puede dar al que padece la telosfobia watchtoweriana?  Históricamente, el creyente ha querido "ganar" la salvación eterna y de este sentimiento que puede ser legítimo, unos pocos aprovechados han querido sacar tajada o réditos económicos.  El listón para "ganarse" por méritos propios la salvación eterna se pone excesivamente alto intencionadamente, ¿por qué?  Para que el apoquinante neto tenga la sensación de que por méritos propios (virtudes netamente cristianas) no tiene ganada la salvación.  Así que, ¿cómo puedo alcanzar la salvación eterna en el paraíso?
1.  Si no eres miembro de la comunidad religiosa, el Cuerpo Gobernante te dice cómo:
"Entérese de cómo usted puede sobrevivir y cómo se asegurará entonces la paz mundial. Solamente 150 pesetas".  ¡Despertad! 8 de julio de 1986, página 31.
2. Si uno ya es miembro de la comunidad religiosa, distribuir y vender las publicaciones que produce el Cuerpo Gobernante.  (De los 130 años de historia de este movimiento religioso, 110 años han estado vendiendo con precio de venta la público: libros, revistas, folletos, cintas de casete, calendarios, películas en varios formatos, discos de música, etc., etc., etc.). http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2010/02/recibieron-gratis-den-gratis-un-siglo.html  http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2011/04/dijo-jesus-al-cesar-lo-que-es-del-cesar.html  ¡Ni qué decir tiene que, cuanto más ha vendido o distribuido uno, más méritos tiene para la salvación eterna!  Son puntos que uno acumula y apunta en una libreta con la intención de ganar el premio prometido en la tómbola watchtoweriana.  Esta actividad de venta, la han disfrazado de predicación mundial, dándole así un carácter evangélico y sagrado.  Desde hace unos 20 años, la entidad religiosa ha cambiado de estrategia y, en lugar de vender, distribuye gratuitamente sus productos..., pero pidiendo un donativo en metálico para la etérea Obra Mundial. http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2008/06/por-qu-razn-dej-la-watch-tower-de.html
3.  Por último, si uno es miembro (o no) de la confesión religiosa y se acerca al fin de sus días de vida terrena  --y tiene dudas sobre si se habrá ganado o no la salvación eterna--, puede hacer un último esfuerzo antes de palmarla: donando toda nuestra hacienda o nuestros bienes a la entidad religiosa.  Después de todo, ¿para qué quieren tus herederos legítimos todos tus bienes, si la entidad religiosa los puede utilizar para salvar a más personas del camino de la perdición..., y tú   --de rebote-- asegurarte plaza y parcela en el más allá; en el Nuevo Orden de Watchtowerlandia?  Nunca fue más fácil y menos doloroso, que ganarte la salvación  --in extremis--  donando todos tus bienes terrenos y materiales al Cuerpo Gobernante.  http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2012/11/lo-quieren-todo-nos-dejan-en-cueros.html
     Sí, queridos cofrades, el triángulo de oro ha funcionado como un reloj suizo.  Unos pocos han vivido como reyes sobre la Tierra, mientras unos muchos poníamos toda la carne en el asador: expectativas, energía y dinero en aras de una vida eterna condicionada a las ventas.  Cierto, nos hemos enterado tarde de los chanchullos de los profetas fallutos, pero, ¡más vale tarde que nunca!

     Ya lo sabe el Governing Body Bank: el pardillo integral ibérico y allende los mares, no quiere seguir trabajando gratis ni pidiendo dinero a los transeúntes para una etérea Obra Mundial.  ¡El que quiera peces, que se moje el culo!  Si el Cuerpo Gobernante necesita mucho dinero para mantener su magnífico tren de vida..., ¡que madrugue y que trabaje como los demás mortales!  Yo no me voy a lenvantar de mi cama el domingo por la mañana, para distribuir sus panfletos y pedir donativos en metálico.  Si me levanto, será para irme a tomar un piscolabis con mi dinero que he ganado con el sudor de mi frente...  ¡Se acabó el vivir de cuento y del miedo ajeno!

     Amables lectores y hermanos en la fe y en la fa, ya sabéis nuestro lema: lo documentamos todo, todo y todo.  ¿Quién es el padre de la mentira y el chanchullo teocrático sin parangón?