martes, 30 de agosto de 2011

El integrismo ataca de nuevo



La Atalaya, 15 de noviembre de 2011, páginas 3-5


The Watchtower, 15 de noviembre de 1952, páginas 703 y 704
http://www.jw.org/index.html?option=QrYQZRQVNZNT
http://www.extj.com/showthread.php?19575-wS-15-de-nov-2011-matanza-de-apstatas
http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2009/08/al-acoso-y-derribo-del-expulsado-hay.html
http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2010/08/directrices-sobre-como-hacer-el-vacio.html
http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2010/03/directrices-sobre-como-hacer-el-vacio.html


Estimados camaradas víctimas de la teología watchtoweriana:

La Atalaya del 15 de noviembre de 2011, páginas 3-5  -el B.O.E.--  de la confesión religiosa del notorio arraigo y olé,  no deja de sorprendernos con estas reminiscencias a su pasado reciente.  El Cuerpo Gobernante se empecina en utilizar cualquier argumento teológico para combatir a los apóstatas.  Pero, para abrir boca, veamos qué sentimientos de nostalgia expresaron en The Watchtower, 15 de noviembre de 1952, páginas 703 y 704:
Actualmente nos estamos viviendo en naciones teocráticas donde tales personas de nuestro entorno familiar serían exterminadas por apostatar de Dios y de su organización teocrática, tal como era posible y se le ordenaba a la nación de Israel en el desierto del Sinaí y en la tierra de Palestina. [...]  
[...] Estando limitados por las leyes de las naciones mundanas en las que vivimos y, también, por las leyes de Dios dadas a través de Jesucristo, sólo podemos tomar acción contra los apóstatas de una manera limitada, acción que debe estar en armonía con ambos códigos de leyes. Las leyes de los países donde vivimos y las leyes que Dios nos ha dado por medio de Cristo nos prohíben matar a los apóstatas, aún cuando éstos sean miembros de nuestra propia familia. Sin embargo, la ley de Dios exige que reconozcamos que han sido expulsados de su congregación, y esto a pesar de tener en cuenta que las leyes del país donde residimos nos exigen cumplir con determinadas obligaciones naturales al tener que vivir y tener trato con dichos apóstatas bajo un mismo techo. [...]
Para quien no lea inglés, vale la pena remitirse al enlace siguiente donde tenéis una traducción:  http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2010/08/directrices-sobre-como-hacer-el-vacio.html  Aunque el tema se centra en familiares nuestros expulsados de la confesión religiosa, se puede apreciar en su justa dimensión cómo califica y valora la entidad religiosa a las personas que desean abandonarla: por imposición o libremente.

La Voz de Dios en la tierra, o el canal de comunicación de Dios con la humanidad, el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, escribe lo siguiente para sus más de 6.000.000 de fieles en La Atalaya del 15 de noviembre de 2011:
Jehú defiende la adoración pura.  Este es el tema del artículo que diseccionamos.  ¿Qué le puede venir al pensamiento a una persona profundamente religiosa  --hasta el punto de preferir morir a aceptar un tratamiento médico como lo es una transfusión de sangre, por motivos religiosos--  cuando lee este tema y su desarrollo posterior, escrito por el máximo y único representante de Dios en la tierra en la actualmente?  ¿Cómo le puede afectar al lector beato?
Jehú fue el campeón de la adoración pura.  La defendió con energía, prontitud, determinación, celo y valor, cualidades que haremos bien en imitar.  Jehú, un personaje bíblico del Antiguo Testamento, destacó por hacer cosas que consideramos delitos punibles en el ordenamiento jurídico español y atentados contra los derechos humanos más elementales.  ¿En qué sentido debemos imitarle?
La nación de Israel atravesaba momentos difíciles cuando Jehú recibió una comisión divina. ¿Cómo puede extrapolar, el creyente, esta situación a la actualidad?  ¿Será que la Sociedad Watch Tower, o la confesión religiosa de los testigos de Jehová, está atravesando momentos difíciles en el plano legal --especialmente en los últimos años-- en muchos países, como, por ejemplo: España, Francia, Gran Bretaña y Australia?  ¿Podría relacionar el adepto estos problema legales que atraviesa su confesión religiosa y verlos como un ataque a la adoración verdadera?
Jehová por tanto decretó el exterminio de la casa de Acab  --en especial de Jehoram y Jezabel--  y encomendó a Jehú llevar a cabo la ejecución.  ¡Menuda misión divina recibió Jehú!: eliminar físicamente a determinadas personas que se oponían a la religión verdadera.  Afortunadamente, en nuestras sociedades occidentales, hemos superado ese extremismo religioso hace mucho tiempo..., y no sentimos ningún tipo de añoranza ni ganas de imitar a éste Jehú. Dicho esto, seguimos con nuestro análisis.
Para valerse del elemento sorpresa, Jehú recorrió con su carro los 72 kilómetros que separaban Ramot-galaad de Jezreel a toda velocidad.  Aquí se introduce un término militar: el elemento sorpresa. ¿Cómo podemos nosotros, fieles testigos de Jehová, imitar a Jehú en la actualidad?  ¿Contra qué o quiénes debemos utilizar el elemento sorpresa? ¿Cuál debería ser nuestro objetivo?
Si la forma de guiar de Jehú era ya de por sí veloz, la premura de esta misión especial lo llevó a lanzarse en una carrera vertiginosa.   Aquí, la confesión religiosa, resalta cómo Jehú se dirige hacia su misión encomendada como una bala..., a la máxima velocidad.  De nuevo, ¿cómo puede el creyente actual imitar a Jehú, en este sentido?
Jehú rechazó la intercesión de dos mensajeros y fue directamente al encuentro del rey Jehoram y su aliado Ocozías [...].  ¿Así que nada de diálogo? ¿Nada de intentar solventar los asuntos con la palabra?  ¿Pasar directamente a la acción, sin dar una oportunidad a la negociación o diálogo?  ¿Cómo y de qué maneras podemos imitar a Jehú, nosotros, en la actualidad?  ¿Con quiénes no queremos diálogo alguno?
Ante tal respuesta, Jehoram dio la vuelta para huir.  Pero Jehú fue más rápido: sacó el arco y le disparó una flecha que le atravesó el corazón, dejándolo muerto sobre su carruaje.  Aunque Ocozías logró escapar, Jehú lo encontró más tarde y también le dio muerte. [...] El siguiente miembro de la casa de Acab en ser eliminado fue la malvada reina Jezabel, a quien Jehú llamó "ésta maldita". [...] ordenó a los oficiales de la corte que la arrojaran al vacío.  Acto seguido pisoteó con sus caballos a la que había corrompido a Israel. [...]  Así se relata cómo se eliminan a los tres primeros oponentes y el ensañamiento con el cuerpo de Jezabel.  Seguiremos leyendo para ver qué lecciones podemos aprender de este relato y cómo y de qué maneras podemos imitar a Jehú..., ¡siguiendo las recomendaciones de la confesión religiosa del notorio arraigo y olé!
Aunque es desagradable pensar en toda esta violencia, debemos comprender que en aquel entonces Jehová empleaba a sus siervos para ejecutar juicio.  Lo malo de esto, no es que en el pasado los siervos de Dios hiciesen de justicieros, sino, que en el presente, a alguien se le vaya la olla y cometa una locura en el nombre de Dios. 
Hoy día, los siervos de Jehová no emplean la fuerza física contra los opositores de la adoración pura.  Estupendo.  Y el resto de ciudadanos os lo agradecemos.  Pero, no podemos olvidar aquello de que las armas las carga el Diablo..., ¡también las teológicas!  Cuando uno se autoproclama la Voz de Dios en la tierra, y tiene más de 6.000.000 de miembros que se lo creen, ¡uno tiene que tener mucho cuidado con lo que escribe!  Siempre puede haber un místico o fanático que adopte la personalidad de Jehú y cometa un disparate.
No obstante, para eliminar de la congregación posibles influencias corruptoras, los ancianos también tienen que actuar con un valor como el de Jehú.  Todo el que pueda disentir de las doctrinas, métodos o directrices de la confesión religiosa es un objetivo a batir en las comunidades locales de los testigos de Jehová.  El pistoletazo de salida se ha dado.  Comienza la caza de brujas.
Y todos los miembros de la congregación deben estar decididos a evitar la compañía de quienes han sido expulsados de ella.  El rebaño recibe las coordenadas de que al disidente..., ¡ni agua!  Literalmente, ni un lacónico "¡hola!".  Con estas directrices como base, ¿estamos educando a los miembros de la confesión religiosa en los valores de la tolerancia y el respeto a los derechos humanos?  ¿Qué inculcamos en los hijos?
Allí Jehú actuó con astucia engañadora, con el propósito de destruir a los adoradores de Baal.  ¿Está justificado  -- moral y teológicamente--  el engaño..., para destruir a los enemigos de la adoración pura en nuestros días?  Según el Sun Tzu watchtoweriano, dentro de la estrategia de guerra teocrática, el engaño y la mentira son legítimas..., cuando velan por los intereses de la confesión religiosa, ¡que no son otros intereses que los de Dios!  
[...] Jehú mandó que 80 hombres armados  mataran a los devotos de Baal.  El engaño consistió en reunir a los adoradores de Baal en el templo, con la excusa de que le harían un gran homenaje a este dios.  De hecho, la referencia bíblica, 2 Reyes 10:18-28, dice: 18 Además, Jehú juntó a toda la gente y le dijo: “Acab, por una parte, adoró a Baal un poco. Jehú, por otra parte, lo adorará muchísimo. 19 Así es que ahora llamen a mí a todos los profetas de Baal, a todos sus adoradores y a todos sus sacerdotes. Que no falte ni uno solo, porque tengo un gran sacrificio para Baal. Quienquiera que falte no seguirá viviendo”. En cuanto a Jehú, él actuó con astucia engañadora, con el propósito de destruir a los adoradores de Baal.  20 Y Jehú pasó a decir: “Santifiquen una asamblea solemne para Baal”. Por consiguiente, la proclamaron. 21 Después de aquello Jehú envió por todo Israel, de modo que entraron todos los adoradores de Baal. Y no quedó ni uno que no entrara. Y siguieron entrando en la casa de Baal, y la casa de Baal llegó a estar llena de bote en bote. 22 Él ahora dijo al que estaba sobre el guardarropa: “Saca prendas de vestir para todos los adoradores de Baal”. De manera que les sacó el atavío. 23 Entonces Jehú entró en la casa de Baal con Jehonadab, hijo de Recab. Ahora dijo a los adoradores de Baal: “Busquen cuidadosamente y vean que no haya aquí con ustedes ninguno de los adoradores de Jehová, sino únicamente los adoradores de Baal”. 24 Por fin entraron para ofrecer sacrificios y ofrendas quemadas, y Jehú mismo apostó ochenta hombres afuera a su disposición, y pasó a decir: “En cuanto al hombre que escape de los hombres que estoy poniendo en manos de ustedes, irá el alma de uno por el alma del otro”.  25 Y aconteció que tan pronto como acabó de ofrecer la ofrenda quemada, Jehú inmediatamente dijo a los corredores y a los adjutores: “¡Entren, derríbenlos! No dejen salir ni uno solo”. Y los corredores y los adjutores empezaron a derribarlos a filo de espada y a arrojarlos afuera, y siguieron yendo hasta la ciudad de la casa de Baal. 26 Entonces sacaron las columnas sagradas de la casa de Baal y quemaron cada una [de ellas]. 27 Además, demolieron la columna sagrada de Baal y demolieron la casa de Baal, y la mantuvieron aparte para excusados hasta el día de hoy.  28 Así exterminó Jehú a Baal de Israel.
Sigo en mis trece: extrapolar esto a nuestros días, como un modelo a imitar, aunque sea figurativamente..., ¡cuanto menos es peligroso en vista del sufrimiento que estamos padeciendo debido al extremismo islámico!
Seguramente, como cristianos nos enfrentamos a circunstancias que exigen de nosotros cualidades como las de Jehú. [...]  En lo relacionado con la devoción, no podemos tolerar ninguna rivalidad.  Básicamente, el enemigo que pudiera tener la confesión religiosa es uno ideológico: una persona que critica lo que no se hace bien en esta entidad religiosa.   Por ejemplo, si un  servidor critica la opacidad financiera de la confesión religiosa hacia sus adeptos..., soy un enemigo de la adoración pura.  Si no estoy de acuerdo en que los  casos de pederastia que se dan en la confesión religiosa no sean denunciados automáticamente por ésta  a la policía española..., soy un enemigo de la adoración pura.  Si expreso mi oposición a que las personas que desean abandonar libremente esta confesión religiosa sean sometidas a  un mobbing social y familiar impuesto por los dirigentes de la entidad..., soy un enemigo de la adoración pura.  De ahí que el lenguaje que emplea en el artículo que nos ocupa, sean algo encriptado, uno que sólo puede ser entendido en su justa dimensión por el miembro de la confesión religiosa.  No se debería señalar como un objetivo a batir a quien denuncia violaciones de los derechos humanos.  
Resumiendo: la confesión religiosa y Dios es una misma cosa en la mente del creyente.  Los dictados de la entidad religiosa, son los dictados de Dios.  Quién se opone, critica o denuncia cualquier desmán por parte de los dirigentes de la confesión religiosa, está oponiéndose, criticando o denunciando a Dios.  Así, no se puede jugar..., ¡con las cartas marcadas!

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P.D.: Un libro que desarrolla el tema de Jehú y otros personajes idolatrados por la Watchtower, es el que escribió Pepe Rodríguez en el año 2008. http://www.pepe-rodriguez.com/Pesimos_ejem_Dios/Pesimos_ejem_Dios_ficha.htm