viernes, 24 de junio de 2011

Los médicos piden ayuda a la policía para que dispersen a unos testigos de Jehová que impiden una transfusión de sangre

B.O.E. de la confesión religiosa: ¡Despertad! 22 de mayo de 1994

http://news.myjoyonline.com/health/201106/67763.asp

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1720472/pdf/v090p00715.pdf

http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2011/03/los-ninos-y-adolescentes-que-son.html

http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2010/12/las-transfusiones-sanguineas-y-los.html

Estimados camaradas víctimas de la pseudoteología de los indocumentados del Cuerpo Gobernante:

La verdad es tozuda como una mula.  Por mucho que insistan los agentes Watch en contradecirnos.  Por mucho que mientan como bellacos para defender la imagen pública de la confesión religiosa..., ¡los hechos son los que son!  Y, los documentos escritos por el Cuerpo Gobernante, son los que son..., ¡para ejemplo un botón!: Echad un vistazo a la portada de arriba y el comentario de los pseudoteólogos.

Pero su teología no es inocua..., a juzgar por los resultados.  La noticia de hoy nos viene desde el país africano de Ghana.  ¿Qué es lo que dice esa noticia?  En el enlace superior la tenéis en su versión original en idioma inglés.  Como los lectores de este blog, mayoritariamente leen español, pues nuestro entrañable Topo Ajalvireño, desde las catacumbas del páramo ajalvireño, nos ofrece su labor altruista.  ¡Va por ustedes!
Los médicos piden ayuda a la policía para que dispersen a unos testigos de Jehová que impedían una transfusión sanguínea
19 de junio de 2011 
Una niña de nueve años que permanecía en estado crítico  --cuyos padres pertenecen a la confesión religiosa de los testigos de Jehová--   finalmente pudo ser salvada el martes pasado, cuando se personó en el Hospital Infantil Princess Marie Louise  la policía de James Town para proteger al personal facultativo con el fin de que pudiesen administrar la transfusión sanguínea a la paciente moribunda.
La presencia policial se debió a una llamada de socorro por parte de los médicos y enfermeras del hospital, quienes se estaban enfrentando a los padres de la niña que se oponían a que se le administrase la transfusión sanguínea por ser este un asunto contrario a sus convicciones religiosas.
La niña, que padecía una anemia falciforme (glóbulos rojos anormales) y cuyo recuento sanguíneo había mermado considerablemente, fue diagnosticada por un equipo médico encabezados por el Dr. Eric Sifah --el director médico del centro hospitalario-- llegando a la conclusión de que estaba gravemente enferma y requería de una transfusión sanguínea para sobrevivir.
Dra.  Maame Yaa Nyarko, la pediatra que estaba de servicio en las urgencias del hospital, dijo al diario The Spectator que la madre de la muchacha,  Hannah Bentil, trajo a la paciente al hospital con los síntomas propios de ese tipo de anemia, el lunes a las 18,00 horas, estando la niña muy pálida.
Ella dijo que, el equipo médico que estaba de guardia, incluidas la enfermeras, reconocieron que la niña padecía un anemia falciforme, y que no había estado en una consulta clínica para recibir un diagnóstico y tratamiento.
La Dra. Nyarko mencionó que aparte de la palidez, el color de la orina era muy oscura, pareciéndose a la Coca Cola, indicando la rapidez con la que se estaban destruyendo los glóbulos rojos.
Añadió que una vez que se comprobaron los niveles de sangre y hemoglobina, las muestras del análisis se las dieron a la madre de la niña para que ella las llevase al laboratorio.  Sin embargo, la madre rehusó llevar las muestras al laboratorio para que se pudiese determinar el grupo sanguíneo de la niña y suministrar una muestra sanguínea suya para saber si era compatible con la de su hija.
A pesar de que los médicos le informaron a la madre  --en presencia de familiares de la niña--  que el nivel de hemoglobina de la niña era muy bajo y que precisaba de una transfusión sanguínea, ella se cerró en banda, empezó a citar razones religiosas y el padre, Justice Betil expresó su repugnancia (por la sangre).
La Oficina de Bienestar Social del recinto hospitalario intentó aconsejar a la madre, pero ella permaneció inflexible en sus posiciones y demandó que le dieran el alta hospitalaria a su hija y, a todo esto, era animada por algunos amigos que le acompañaban.  
Seguidamente, trataron de impedir que médicos o enfermeras pudieran atender a la paciente.
Como la resistencia iba a más, el personal sanitario llamó a la policía con el fin de obtener la protección necesaria.
El comisario de policía, B.B. Bakomora, de la comisaría del distrito, inmediatamente envió una dotación policial al lugar de los hechos con el fin de garantizar la seguridad del personal sanitario.
A la llegada de la policía, hubo un intercambio de acusaciones por unas dos horas entre los familiares del paciente y los médicos.  Finalmente, los médicos decidieron administrar una transfusión de sangre a la niña, efectuándose a las 16,30 horas de la tarde del martes.
Los médicos informan ahora que la niña está estable y tiene un buen pronóstico de recuperación.
El  comisario Bakomora justificó la decisión del equipo médico, argumentando que era un deber para el equipo médico el salvar la vida de la niña.
Entonces, citó la Sección 79 (apartado 1) de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Artículo 29), donde se dice: "Un padre tiene la obligación de garantizar el acceso a todo lo necesario para preservar la salud y la vida de su hijo que, por edad, no está cualificado para conseguirlo por sí mísmo".

Fin de la traducción apóstata.

Otro intento fallido por impedir un tratamiento médico vital.  ¡Enhorabuena!  El Estado debe garantizar el derecho a la vida y, según mi opinión, por encima de creencias religiosas estrambóticas, caducas y cambiantes.  Por ejemplo: los testigos de Jehová, durante muchos años, encontraban inaceptable desde un punto de vista teológico, el aceptar de las vacunas.  http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2010/10/64-ninos-mueren-al-no-vacunarse-por.html  ¿Cuántas personas murieron por estas directrices de su confesión religiosa?  ¿Mereció la pena estos martirios?  Se ve que no.  Murieron inúltilmente.  ¿Por qué?  Por que con el paso de unos años, el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová cambió de opinión y dijo aquello de: "Donde dije digo, digo Diego".  Actualmente, lo que era inaceptable de todas todas para el testigo de Jehová, ¡es completamente aceptable!

Con los testigos de Jehová y los trasplantes de órganos, paso lo mismo: algo inaceptable durante años, de la noche a la mañana, por arte de birlibirloque..., ¡millones de testigos de Jehová dejaron de tener problemas de conciencia por aceptar un trasplante!  ¿Cuántos murieron?  ¡Pues otros tropecientos mil!  La historia de los testigos de Jehová  --toda ella moderna--  muestra un sin fin de despropósitos teológicos cambiantes que han costado infinidad de vidas a sus miembros.  Sus doctrinas y profecías nacen genéticamente caducas.  ¿Es lógico exponer uno su vida, o la de sus hijos, en aras de lo que han resultado ser doctrinas caducas...? http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2010/01/los-trasplantes-de-organos-y-los.html   http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2008/06/blog-post.html  http://johnhenrykurtz.blogspot.com/2008/06/blog-post_04.html

Además, si los testigos de Jehová argumentan que esta posición intransigente sobre las transfusiones de sangre, es un derecho..., ¿no podría exponer el mismo derecho una esposa hindú que debe inmolarse quemándose viva durante la incineración de su esposo fallecido?  http://es.wikipedia.org/wiki/Sat%C3%AD_(tradici%C3%B3n)  Y, dejamos de lado en esta ocasión la ablación del clítoris por otras razones religiosas.

En nuestro estado de derecho, ¿se debe permitir que todo tipo de creencias religiosas, ritos, tradiciones, supersticiones..., imperen y pongan en peligro la vida de los ciudadanos al no aceptar los pertinentes tratamientos médicos?  ¿Debe el Estado claudicar ante todo tipo de despropósito..., en aras de la libertad religiosa?

Por este motivo, nosotros, desde esta tribuna denunciamos este despropósito.  Lo denunciamos ayer, lo denunciamos hoy y lo denunciaremos mañana.

Está pasando, lo estás leyendo.  ¿Te lo vas a perder?