domingo, 17 de abril de 2011

Directiva sobre el espionaje telefónico: ¿miedo a qué?

Nízam (desde el lado oscuro)

Carta a los cuerpos de ancianos locales, 12 de abril de 2011


Carta a los cuerpos de ancianos (para destruir),  16 de mayo de 1992
http://www.extj.com/showthread.php?19018-Espionaje-de-conversaciones-por-telfono-a-quin-se-tema

Estimados camaradas que dormimos a pierna suelta:

Un día sí y otro también, la confesión religiosa que ha regido nuestras vidas no deja de sorprendernos con sus directivas internas..., ¡donde el ojo de pardillo integral ibérico nunca llega leer!  Directivas únicamente para que las disfruten los ojos de los caciques locales en las comunidades religiosas repartidas por la piel de toro.  Al final la profecía se ha cumplido..., en nosotros, los apóstatas ibéricos y allende los mares: hemos venido a ser todo para con todos.  Somos una lámpara para vuestro pie y una luz para vuestra vereda.  Somos la luz del mundo.  Somos la repanocha.  Somos la leche frita.  Somos los que os damos las aguas puras de la verdad sin trampa ni cartón..., ¡sin pedir donativos!  Documentamos todo, todo y todo: para que luego nadie se pueda desdecir y afirmar que "eso nunca lo dijimos nosotros. Eso lo soñaron algunos testigos de Jehová por su cuenta y riesgo".   Aquí, en este blog, no funciona la demagogia watchtoweriana, la nueva luz del cuñado de Mari Luz.  Aquí, llamamos a las cosas por su nombre, ¿tú qué prefieres?

¡Vamos al tajo!  Nízam (el ojo que todo lo ve), desde el lado oscuro de la fuerza, nos remite esta información.  Primeramente, la colgó en el foro amigo y compañero de David y Mary Fuentes, cuyo enlace tenéis en la parte superior.  Tenemos la última carta dirigida a los cuerpos de ancianos (pastores religiosos locales) y, la carta a la que sustituye y que debe ser destruida.  Nos parece una barbaridad que se pueda destruir algo sin que quede constancia en las hemerotecas.  Un documento, puede sustituir a otro e incluso invalidar las directrices anteriores, ¡pero sistemáticamente destruir el corpus jurídico de la confesión religiosa sin dejar ni rastro...!  No me parece muy lógico.  De ser así, ¿cómo podría uno remitirse a un caso juzgado en virtud de una ley determinada..., si no queda constancia escrita de la vigencia de esa ley?  Dicho esto, queremos agradecer inmensamente a Nízam todos sus desvelos por alimentar a la casa de la fe.  ¡Por que si tenemos que esperar a que nos remitan estas cartas el TH o el Ojo Bereano..., estamos apañados!  Ésos pían mucho, pero se estiran menos que el portero de un futbolín.

Diseccionemos la carta apropiada y teocráticamente.  ¡Va por ustedes!
Asunto: Confidencialidad y comunicaciones inalámbricas  
Afecta a micrófonos inalámbricos, teléfonos inalámbricos y teléfonos móviles.
¿Miedo a qué?  Reconocen que a veces, existen reuniones donde se tratan asuntos confidenciales donde ni el testigo de Jehová de a pie, ni el prójimo mundano deben meter las narices.  Por ejemplo: los seminarios o escuelas para ancianos y siervos ministeriales.  Son escuelas donde se tratan los protocolos de la confesión religiosa sobre temas sensibles: pederastia, expulsados y derechos humanos, y las medidas disciplinarias a adoptar para quien voluntariamente  --y sin arrepentimiento--  decide aceptar un tratamiento médico como lo son las transfusiones de sangre...  Esto, la confesión religiosa, de ninguna manera quiere que trascienda a la opinión pública..., y ese es nuestro trabajo: impedir que su particular mundo judicial sea opaco como sus finanzas.  O sea, no quieren que en estas escuelas a puerta cerrada, puedan utilizarse micrófonos inalámbricos que pudieran interceptarse y grabar las directrices que reciben los ancianos de parte de la entidad religiosa.

Los ancianos, a veces, tiene que tratar asuntos confidenciales por teléfono.  Como tienen miedo a alguien, la confesión religiosa da la siguiente directiva:
"En tales casos, a partir de ahora podrán usar un teléfono inalámbrico digital.  Los teléfonos inalámbricos analógicos no garantizan la confidencialidad, de modo que no deben de utilizarse".
¿Y para hablar con la sede nacional de los testigos de Jehová, o con otros ancianos?:
"Por lo tanto, podéis emplear teléfonos móviles para llamar a la sucursal o para hablar asuntos confidenciales con otros ancianos".
Y ahora viene lo importante, casi al final, como el que no quiere la cosa:
"En casos especialmente delicados, no obstante, es preferible hablar en persona si las circunstancias lo permiten".
¿Cómo pueden quedar registradas por el sistema Sitel conversaciones "especialmente delicadas" si estas no se han realizado vía telefónica?  Sencillamente, es imposible.  Riesgo cero, o casi cero.

¿Y por qué todas estas precauciones?  ¿A qué tiene miedo la confesión religiosa?  Bueno, ellos dan la respuesta en una especie de mensaje encriptado..., ¡por medio de una cita bíblica!  Nos remiten al evangelio de Mateo 10: 16 y 17.  ¿Qué dice la Biblia allí?:
16 ”¡Miren! Los estoy enviando como ovejas en medio de lobos; por lo tanto, demuestren ser cautelosos como serpientes, y, sin embargo, inocentes como palomas. 17 Guárdense de los hombres; porque los entregarán a los tribunales locales, y los azotarán en sus sinagogas.
¡Ahí está la madre del cordero!: el miedo a los tribunales.  Pánico a la justicia.  Si una persona o confesión religiosa está cumpliendo con la legalidad del país donde opera, ¿ha de tener miedo a la justicia?  Normalmente, ¿cuándo tiene alguien miedo de que la justicia le pille?  Habitualmente esto sucede cuando alguien delinque y tiene miedo a que le descubran.  Para captar un sentido más amplio sobre lo que quiere comunicar la entidad religiosa con esta cita bíblica, uno debe remitirse a los índices de sus publicaciones.  Los ancianos de congregación, entienden a la perfección, que deben de protegerse de la justicia del país donde opere la confesión religiosa.

Me gustaría dar un consejo: mejor que andar escondiendo las cosas es cumplir con la legalidad de las leyes españolas.  Por ejemplo: sobre el protocolo que sigue la confesión religiosa en los casos de pederastia y la vulneración de los derechos humanos de las personas que desean abandonar libremente esta confesión religiosa.

Con vosotros, por vosotros, con la verdad, ¿quién es el padre de la mentira?