miércoles, 24 de noviembre de 2010

En cueros vivos, ¿sí o no?


The Watchtower, 15 de mayo de 1962, página 230
Estimados camaradas víctimas de la teología tombolesca watchtoweriana:

Los apóstatas tenemos un vicio: lo documentamos todo, todo y todo.  ¿Que duele?  Más nos ha dolido a nosotros ser sufridores impenitentes de estos desvaríos pseudoteológicos de la gerontocracia brooklyniana que han estado  --y están todavía--  gobernando la vida de siete millones de personas.

El documento de hoy, lo aporta nuestro entrañable Santiago  (yerno de un anciano cacique ágrafo).  Gracias,  compañero por rescatar este documento de la biblioteca "familiar".  Si no fuera por vuestra labor desinteresada, el pardillo del testiguín ibérico sería víctima de la amnesia inducida watchtoweriana.  Esto sí que es memoria de un testimonio.

Pero, ¿qué nos dice este artículo publicado por la Voz de Dios en la Tierra?  Nuestro Topo Ajalvireño, jefe del departamento de traducción apóstata, se ha puesto manos a la obra para hacerlo legible a los lectores de lengua española.  ¡Va por ustedes!

¿Existe alguna objeción a que un ministro cristiano dedicado sea socio de un club nudista, o viva en un campo nudista o disfrute de sus intalaciones?  M. D. (Estados Unidos)


Sea que el hombre libre de pecado fuese en cueros vivos o no, la Palabra de Dios no lo especifica.  Sin embargo, una vez que la primera pareja humana peca Jehová Dios les hace unas prendas para que se vistan, matando animales y utilizando las pieles. (Génesis 3:21)  Evidentemente, esto supuso un cambio para su desnudez original.  Pero, puesto que esta ropa les fue suministrada por el mismo Creador, ¿quién se atrevería a decir que Adán y Eva hubieran estado mejor sin ellas?  Ciertamente en las Escrituras apreciamos que los siervos de Dios iban vestidos, muchas veces incluso se describen las prendas.
Pero más que eso, el hombre es la única criatura sobre la Tierra que necesita ir vestido, por lo menos por tres sanas razones.  Primero, es una protección de la climatología y de la naturaleza, del calor y del frío, del suelo agreste y de los espinos, etcétera.  Segundo, está el tema de la estética, el buen gusto y el encanto.  La vestimenta añade un plus a la apariencia, ayuda dándole a uno una medida de confianza y sirve para ocultar las partes indecorosas de uno, tal como dice el apóstol Pablo en 1 Corintios 12:23.  Y, tercero, es un asunto de modestia.  Por eso, leemos en Apocalípsis 16:15 que los cristianos deben cuidarse de sus prendas de vestir de modo que no las pierdan y queden expuestos a la vergüenza.  Cierto, este pasaje se está refiriendo a prendas espirituales, pero la ilustración carecería de sentido si el estado ideal fuese el de la desnudez en lugar de el de ir vestido.
Además, tenemos la admonición de las Escrituras dirigida a las mujeres cristianas para que sean castas y modestas en su atuendo: "Deseo que las mujeres se adornen ellas mismas con vestidos bien arreglados, con modestia y mente sana". (1 Timoteo 2:9)  Supondría mucho creer, como afirman los nudistas, que los hombres y las mujeres en el mundo tienen una talla moral tal que ante la presencia de mujeres desnudas no les entraría el deseo de pecar, tal como Jesús menciona en Mateo 5:28: "Cualquiera que sigue mirando a una mujer con ganas de disfrutar de una pasión con ella, en su corazón ya ha cometido adulterio con ella".
Por lo tanto, ningún ministro cristiano dedicado podría disfrutar de una posición respetable dentro de la Sociedad del Nuevo Mundo de los testigos de Jehová y, al mismo tiempo, ser miembro de una colonia de nudistas o frecuentar campos de nudistas.

Fin de la fiel traducción apóstata.

Ya lo sabes, el dilema lo tienes delante: o la playa nudista o la confesión religiosa.  No quieren pervertidos ni mirones, tampoco mujeres que no sean modestas y enseñen sus encantos naturales.  Cuando Frederick W. Franz escribió este artículo  --en aquel tiempo era el que escribía todo--  , el único miembro de Cuerpo Gobernante que estaba casado era Nathan H. Knorr, el presidente de la Sociedad Watchtower.  El resto de los miembros del Cuerpo Gobernante estaban todos solteros.  Es indiscutible que todos ellos llevaban y llevan una lucha contra la bioquímica del cuerpo humano..., ¡una lucha perdida!