domingo, 2 de mayo de 2010

¿Está legitimado el testigo de Jehová para mentir como un bellaco?

Angelito "El Camaleón"


The Watchtower, 1 de junio de 1960, páginas 351 y 352, P.V.P.: 5 centavos el ejemplar
Estimados camaradas en la diáspora:

Un día que nos levantamos con otro nuevo post. TH nos mete miedo; dice que la Sociedad está poniendo todos sus medios que tiene a su alcance para intentar localizar a los miembros autónomos apóstatas que aportan noticias e información a la causa, bajo el lema: "¡Luchad por la verdad y lo correcto!". Añade que ya han sido cazados muchos irredentos --entre ellos muchos betelitas--. El tío se cree muy inteligente al revelarnos el método de descarte que emplea la Organización para localizar y neutralizar a los diferentes infiltrados. Dice que el primer paso es localizar el país --como si fuese uno--; pues en el caso de España ya se puede ahorrar el paso porque somos nosotros mismos quienes lo declaramos a voces. Luego, en un segundo paso, se intenta localizar la congregación desde donde parte la información..., ¡como si fuese una! En fin, mal, muy mal, pretende infundir el miedo escénico en la Resistencia y lo que logra es que nos partamos la caja de risa.

Mira, TH, te damos una nueva oportunidad para vuestro servicio de inteligencia. Hoy, el compañero Angelito (el Camaleón), después de leer el post del fiel y servil TH, nos ha mandado esta documentación comprometida: The Watchtower, 1 de junio de 1960, páginas 351 y 352. Un artículo breve pero interesantísimo donde el Cuerpo Gobernante justifica bíblicamente la mentira --¡cuando a ellos les viene bien para sus intereses!--..., y así con todo. Nada es verdad, nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.

Por si alguien no lo sabe, nuestro traductor es el Topo Ajalvireño, en la habitual sección Preguntas de los Lectores, allí el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, se luce moralmente al escribir lo siguiente:

* De cuando en cuando recibimos cartas donde se nos pregunta si bajo ciertas circunstancias estaría el cristiano eximido de la obligación cristiana de decir la verdad. En respuesta a estas cartas escribimos lo siguiente:

La Palabra de Dios manda lo siguiente: "Hable verdad cada uno de ustedes con su prójimo". (Efe. 4: 25) Este mandato, sin embargo, no significa que nosotros debemos decir a cualquiera todo lo que quiera saber. Debemos decir la verdad a quien está legitimado a conocerla, pero si no estuviese legitimado le podemos responder con evasivas. Pero no podemos decir una falsedad.

Así, una hermana debería decir su verdadera edad de modo que la información que se escriba en su Tarjeta de Publicador sea correcta, ya que quien se lo pregunta tiene derecho a saber la verdad. El temor a revelar la edad sería una señal vanidad e inmadurez...

(Luego, se mencionan unos ejemplos donde debería decirse la verdad: a un paciente sobre el pronóstico de su enfermedad y dos personas que piensan casarse, la sinceridad sobre su pasado o presente cuando se les pregunta).

Sin embargo, hay una excepción, que el cristiano debe tener presente. Como un soldado de Cristo él está en una guerra teocrática y debe ejercer una precaución extrema cuando trata con los enemigos de Dios. Así, las Escrituras muestran que, cuando el propósito es proteger los intereses de la causa de Dios, es legítimo el esconder la verdad de los enemigos de Dios. Un ejemplo bíblico lo tenemos en el caso de Rahab la prostituta. Ella ocultó (y protegió) a los espías israelitas por causa de su fe en Jehová Dios. Ella hizo esto tanto con sus acciones como con sus labios (los escondió en su casa, y engañó a la guardia de la ciudad que buscaba a los espías, al decirles que se habían escapado por otro lado). Ella tuvo la aprobación de Jehová al hacer esto cuando Santiago se refiere a ella como un ejemplo de fe.-- Josué 2:4, 5; Santiago 2:25

Esto entraría en lo que catalogamos como "estrategia de guerra", como se explicó en The Watchtower, del 1 de febrero de 1956, y esto está en armonía con el consejo de Jesús de que, cuando estuviésemos en medio de lobos, deberíamos ser "cautelosos como serpientes". Bajo ciertas circunstancias se le puede exigir a un cristiano a que diga la verdad, y que jure que la dirá, entonces, si él decide hablar, el debe hablar la verdad. Cuando se encara al dilema de hablar y traicionar a sus hermanos o no hablar y que se le acuse de desacato al tribunal, el cristiano maduro antepondrá el bienestar de sus hermanos al suyo propio, recordando las palabras de Jesús: "Nadie tiene mayor amor que éste: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos".--Mateo 10:16; Juan 15:13.

Fin de la traducción.

Como bien resalta el camarada Barramundi en uno de sus comentarios, la Sociedad sigue en su línea de jugar con un lenguaje encriptado que sólo entiende el testigo de Jehová debidamente adoctrinado. El ejemplo bíblico que nos ponen, Rahab, ¿respondió con evasivas, o engañó descaradamente --mintió-- cuando responde a los enviados del rey de la ciudad? Leamos con atención el pasaje bíblico:

"3 Ante eso, el rey de Jericó mandó decir a Rahab: “Saca a los hombres que vinieron a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido para explorar todo el país”.
4 Entretanto, la mujer tomó a los dos hombres y los ocultó. Y procedió a decir: “Sí, es cierto que los hombres vinieron a mí, y yo no sabía de dónde eran. 5 Y aconteció que, al tiempo de cerrar la puerta, al oscurecer, los hombres salieron. Simplemente no sé adónde se habrán ido los hombres. Corran tras ellos rápidamente, porque los alcanzarán”. 6 (Ella, sin embargo, los había llevado arriba al techo, y los mantuvo fuera de la vista entre tallos de lino puestos en filas para ella sobre el techo.) 7 Y los hombres corrieron tras ellos en dirección al Jordán, a los vados, y se cerró la puerta inmediatamente después que los que iban corriendo tras ellos hubieron salido".

¿Fue esto contestar con evasivas? Es evidente que Rahab mintió como una bellaca --no entro a juzgar si lo que hizo estaba bien o mal--. Pero, es esto lo que entiende el testigo de Jehová que debe hacer cuando está en peligro los intereses de la Sociedad Watchtower, sean estos cualesquier. Por ejemplo, ¿deben los ancianos escudarse en que ellos no denuncian a los pederastas en las congregaciones porque las directrices de la Sociedad no lo exigen? No, eso nunca. Ellos deben cargar con el muerto. ¡Pues así con todo!

Por este motivo, no es de extrañar que, cuando se le pregunta a un portavoz de la Sociedad Watch Tower sobre cualquier asunto espinoso, pues conteste con una evasiva o una mentira descarada..., ¡está en el manual! Todo se justifica si el objetivo es proteger los intereses de Dios, que en este caso son los de la confesión religiosa de los testigos de Jehová.