lunes, 22 de febrero de 2010

La compasión y el apoyo económico del Cuerpo Gobernante a Maribel Pérez Vargas

Maribel Pérez Vargas




http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/02/16/AR2010021606057.html?hpid=topnewsel

http://www.savemaribel.com/

Estimados miembros de la Honorable Resistencia Apóstata:

La noticia de hoy nos da la oportunidad de ver y oír las consecuencias que tienen en la vida de la gente las verdades caducas del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová..., ¡la teología no siempre es inocua!

El artículo periodístico de The Washington Post nos relata el vía crucis que está soportando ésta creyente; la lucha por vivir, la decisión que ha tenido que tomar --a vida o muerte-- en contra de las directrices de la confesión religiosa a la que ha pertenecido..., los testigos de Jehová.

El camarada Topo Ajalvireño traduce parcialmente esta noticia para el mundo de habla española, tal como apareció en The Washington Post, ¡va por ustedes!

LAS CREENCIAS RELIGIOSAS COMPLICAN LA DECISIÓN A VIDA O MUERTE QUE TIENE QUE TOMAR UNA MADRE JOVEN QUE NECESITA UN TRASPLANTE DE PULMÓN

Escrito por: Brigid Schulte
Miércoles, 17 de febrero de 2010

Maribel Pérez Vargas tiene 36 años y está conectada a una máquina que le insufla oxígeno puro en sus pulmones. En dos ocasiones, en los pasados dos años, a ella se le ha dicho que se preparase para morir. Por dos veces se le rechazó como posible receptora de un trasplante de pulmón por lo difícil de su caso. Los doctores dijeron que no podían hacer más por ella y, en todo caso el tratamiento que necesitaba no lo cubría su seguro y a punto estuvo de ser enviada de vuelta al Perú. Pero ella se resistió a creerles.

Entonces, un ejército de ángeles guardianes se ocuparon de ella: médicos, trabajadores sociales, amistades, familiares, políticos y extraños. Todos ellos lucharon porque pudiese tener el tratamiento necesario. Encontraron las lagunas legales, camas hospitalarias y máquinas para insuflar oxígeno. Ellos oraron. Organizaron una campaña para recoger donativos en internet, creándole una página web (http://www.savemaribel.com) y otra en Facebook que sirviese para esta campaña. Llamaron a los medios de comunicación para que entrevistasen a Maribel en las que ella pedía por su vida. Consiguieron recaudar unos 60.000 dólares.

Hace unas semanas, ocurrió algo increíble --casi milagroso--, el University of Pittsburgh Medical Center, con uno de los programas más importantes para trasplantes pulmonares en todo el mundo, concordó en hacerse cargo del trasplante pulmonar de ella, pero Maribel rechazó la oferta.

La razón no tenía nada que ver con sus limitaciones respiratorias. Ella no podía aceptar sangre.

Pérez dijo ser testigo de Jehová. Su confesión religiosa enseña que la sangre es sagrada, el asiento del alma, y por eso en la Biblia, Dios prohíbe específicamente el consumo de sangre, sea esta ingerida o trasfundida. Muchos testigos de Jehová llevan consigo un documento explicando que en caso de emergencia médica no aceptan transfusiones sanguíneas --aún si pierden la vida-- y en la que exoneran legalmente al personal médico.

David Valdez, un anciano (pastor religioso) en el Salón del Reino de Alexandria (donde asistía Maribel) se expresó así sobre el caso: "¿Qué es más importante; cinco, seis, diez o veinte años más de vida en la tierra, o vivir para siempre? El quebrantar la ley de Dios con respecto a la sangre lo condena a uno a la eternidad de la nada (muerte eterna)".

El 7 de enero pasado, después de recibir una de las muchas visitas que le hacían sus compañeros testigos de Jehová, Maribel le dijo a su marido Lorenzo que ella había firmado un documento por el que rechazaba las transfusiones sanguíneas. Al escuchar esto, él le dijo que se sentía como si le hubiese asestado una puñalada en el pecho: "He luchado tanto, durante tanto tiempo, para que siguieses viva..., que me siento traicionado", le dijo en español a ella. "Estaba tan encolerizado. Como si no quisiese volverla a ver nunca más". Su esposa había escogido morir.

El doctor de ella, Leslie Kingslow, explicó que, sin el trasplante pulmonar, Pérez, tiene un 50% de posibilidades de vivir entre 18 y 24 meses. Y menos, si contrae otra infección pulmonar. Durante su infancia padeció dos pulmonías que fueron mal curadas que le desencadenaron la tuberculosis, ocasionándole tejido pulmonar altamente cicatrizado (perdiendo la flexibilidad), esto la convierte en una paciente con un alto riesgo en la intervención por lo que ser requiere transfusiones sanguíneas; condición sine qua non para que cualquier centro médico se arriesgue a operarla.

En su desesperación, Lorenzo, recurrió al ejército de ángeles guardianes. Descendieron sobre ella como ángeles vengadores. ¿Cómo pudo ella firmar semejante documento? Los testigos de Jehová podrían estar equivocados, argumentaron ellos, ya que otras religiones interpretan la Biblia de manera distinta. Cuando estos argumentos fallaron, la tildaron de hipócrita. Le recordaron que había malgastado el muchísimo tiempo y fe que la gente la había dedicado. Entonces le tocaron la fibra, ¿cómo podía ella dejar a sus dos hijos después de haber luchado tanto para estar con ellos? ¿Cómo podía un Dios amoroso desear que ella escogiese la muerte?

Con la mirada fija en el suelo, ella musitó: "Mi relación con Dios es más importante que todo".

(Un poco de historia)

Hace cuatro años se le diagnosticó una grave fibrosis pulmonar. La única vía para seguir viviendo era un trasplante pulmonar, que costaría como mínimo 500.000 dólares. Ella se encontraba sin dinero, sin los papeles de residencia legal en los EE.UU., y sin una compañía de seguros que le cubriese el gasto..., las perspectivas para Maribel eran muy oscuras.

La pasada primavera, el doctor Gladwin, jefe del departamento de trasplantes pulmonares, acordó intervenir a Pérez si el seguro se hacía cargo de los gastos de la intervención y el postoperatorio.

Ella no podía contener la alegría: "Quiero formar parte de la vida de mis hijos, para una madre, incluso un sólo día más es algo precioso".

Pero la compañía de seguros no quería hacerse cargo de los gastos argumentando que el hospital donde sería intervenida no estaba en la lista de establecimientos colaboradores de la compañia. Los abogados de ella siguieron insistiendo y finalmente consiguieron que la compañía de seguros se hiciese cargo de los costes en un hospital ajeno a su red de establecimientos colaboradores con una condición, Maribel tendría que pagar 80.000 dólares en concepto de coopago. Los abogados de ella lograron crear un fondo de ayuda en la Archidióceis Católica de Arlintong y dando conferencias tanto en EE.UU, como en Perú, para recaudar fondos. Consiguieron 30.000 dólares.

El trasplante de pulmón, lo consideran los médicos como algo a tener en cuenta como último recurso. Es una técnica relativamente nueva y los promedios de supervivencia son bajos, tienen un promedio de 5 a 7 años. El doctor Joseph Pilewski dice que "son una buena opción si tienes un 90% de posibilidades de morir dentro de un año".

Después que firmó el la tarjeta documento en que rehusaba transfusiones sanguíneas, ella estaba atormentada, reconoció ella misma. Ella sabía que estampando su firma, estaba despidiéndose de la última oportunidad que tenía de vivir.

Mientras compartía la cama hospitalaria con su hija de 12 años, se maldecía a sí misma. Tuvo que controlar el jadeo respiratorio para poder calmarse. No podía conciliar el sueño.

Dios la había resucitado ya, levantándola de la cama de la muerte y la desesperación, ¿de verdad quería Dios que ella muriera ahora? Pérez se había criado como católica, allá en Perú, pero un vecino que era testigo de Jehová le impresionó con su conocimiento bíblico. Desde hacía dos años, ella asistía a las reuniones de congregación y estudiaba la Biblia. Lorenzo también asistió en algunas ocasiones, pero aquello no era para él. No obstante, él estaba contento que su esposa hubiese encontrado un lugar donde hallar consuelo.

Lo que nadie consigue entender --lo explica ella-- es que, cuando estaba sumida en la más profunda desesperación, cuando se sentía morir, un año entero en el Specialty Hospital, la palabra de Dios fue la única cosa que la sostuvo. En dos ocasiones tuvo la tentación de desconectarse ella misma de los tubos que le suministraban oxígeno, pero cree que Dios se lo impidió.

Ella, quería desesperadamente hacer Su voluntad.

Ese fin de semana le llamó su madre desde Perú instándole a que cambiara su posición y aceptase el trasplante. Su hermana carnal, que es enfermera, también le dió un toque desde Italia. Su cuñada, le recordó el caso de un pariente, testigo de Jehová, quien rehusó las transfusiones de sangre y murió, dejando a dos niños pequeños.

Los testigos de Jehová continuaban visitándole animándole a que permaneciese firme en su decisión, asemejando su situación a la de los soldados que mueren por su patria, algunas veces los testigos de Jehová mueren por mantenerse íntegros a la Palabra de Dios. Lorenzo echó a los testigos de Jehová de su casa, les dijo a sus hijos que ya no quería que fuesen parte de la congregación, y amenazó con separarse de su esposa si ésta insistía en rechazar las transfusiones, un matrimonio que había durado 19 años.

Los hijos de ella, adoctrinados por los testigos de Jehová, le dijeron a ella que se entristecerían si tenía que morir, pero que estarían orgullosos de que su madre hubiera seguido la doctrina de su confesión religiosa.

Pérez temía que Dios la castigara con la muerte eterna si ella seguía adelante con el trasplante: "Empecé a pensar en lo mucho que quería a mis hijos, unos maravillosos regalos procedentes de Dios", decía esto mientras le caían las lágrimas por sus mejillas. "Dios ama. Él no está exigiéndonos que sigamos las normas. Las normas son nuestras esclavas". Entonces su corazón le dijo que Dios quería que escogiera la vida.

Pérez no volvió a hablar con los testigos de Jehová, tampoco ellos con ella. Ellos eran como su familia. Pero la confesión religiosa "expulsa" o excomulga a los miembros de la confesión religiosa que desobedecen sus enseñanzas. Un periodista llamó a la congregación y preguntó sobre Pérez, un miembro de la congregación dijo un seco: "Ella no es testigo de Jehová", y colgó el teléfono.

Maribel, que tiene dificultades para andar hasta el cuarto adyacente, tendrá que viajar una vez más a Pittsburgh (--ironías de la vida..., ¡allí comenzó el tinglado de los testigos de Jehová--) para firmar un nuevo documento por el que autoriza a los médicos a operarla y utilizar transfusiones de sangre.

Los médicos que le harán el trasplante le preguntan a ella cómo hará frente a los gastos cuando expire la cobertura de su seguro médico. Ella no tiene ni idea, pero espera que en Perú sea más barato.

Fin de una traducción resumida del artículo. Se lo agradecemos al Topo Ajalvireño, que ha tenido que hacerlo de estranjis.

Nos alegra que ésta madre escoja la vida y entienda que Dios no le está pidiendo que muera por unas normas absurdas y caducas de origen humano. Echamos de menos que el Cuerpo Gobernante tenga dinero para comprar cuantas propiedades inmobiliaras quiera... ¡y no dedique ni un euro para estas ocasiones en la que los testigos de Jehová necesitan ayuda económica para operarse sin sangre..., siguiendo sus arbitrarias decisiones! Hay un Fondo eaconómico para Salones del Reino..., ¡pero no para salvar vidas humanas..., ¡que cada cual piense lo que quiera al respecto!

Nosotros, los apóstatas, estamos por la vida y en contra de la teología talibanesca que exige sacrificios humanos en pleno siglo XXI.

ACCIÓN PARA EL POST

El que lo desee y pueda, que envíe un donativo para ayudar a que ésta persona cubra sus gastos médicos..., ¡como esperes que el Governing Body Bank le ayude..., estás aplañado!

Se puede apoyar a Maribel haciendo una donación en el siguiente número de cuenta:

Chevy Chase Bank,
Número de Cuenta: 0954382064