miércoles, 8 de abril de 2009

Si te crian como Testigo de Jehová..., ¡que no te pase 'na'!

El Topo Ajalvireño (desde el otro lado)









Kyria Abrahams

http://www.projo.com/books/content/artsun-jehovah_04-07-09_54DPE8C_v14.273a554.html

Estimados colegas que no os dejáis comer el coco con cuentos watchtoweriles:

Nos llega otra agradable noticia desde la otra orilla del charco, desde EE.UU. Allí, una persona expulsada por los testigos de Jehová --excomulgada, lapidada social y familiarmente por orden del Cuerpo Gobernante-- nos relata sus avatares por la Orden del Voto de Pobreza y del Incesante Pedir.

No relata cómo se sintió en su niñez y adolescencia, dentro del cristianismo "verdadero" que vende la Watchtower. En su biografía, muchos de nosotros nos veremos reflejados..., ¡y no es por casualidad! Es, porque todos nosotros hemos sido víctimas de éstos fanáticos teócratas talibanescos..., apegados al dinero fácil y la buena vida a costa del sudor de los pardillos integrales de los publicadores.

Como el artículo está en inglés, nuestro camarada el Topo Ajalvireño, cortésmente nos lo traduce a los lectores de habla española. De nuevo, ¡gracias, colega! ¡Sabemos que los sabuesos watchtowerianos ajalvireños te siguen el rastro, sin resultados que puedan mostrar a los caciques de la Orden! ¡Ya, han puesto precio a tu cabeza éstos desalmados acostumbrados al buen vino y al poco curro! Pero, la Resistencia siempre te lo agradecerá.

Dice así el artículo:

UNA MIRADA GRACIOSA ACERCA DE CÓMO UNO SE CRÍA DENTRO DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Martes, 7 de abril de 2009
Por: Bryan Rourke
Journal Staff Writer

Lo que Kyria Abrahams relata es algo serio, pero el cómo lo dice es divertido: "Yo soy perfecta y tú estás condenado".

Las memorias, acaban de ser publicadas por Touchstone, una division de Simon & Schuster, son una mirada retrospectiva a la infancia y adolescencia de la autora en Pawtucket, en un tono jocoso. Pero, la esencia del libro es mostrar cómo se llega a ser testigo de Jehová.

"La gente no tiene ni idea sobre esto", confiesa Abrahams en la entrevista. "Y lo que creen saber, está equivocado: '¿Así vosotros no podéis tomar té, eh?' No, ésos son los mormones. La gente no está informada".

Abrahams tiene ahora 35 años, vive en Nueva York, y decide transmitir esa información a través de su propia experiencia personal, una vez hecha su propia catarsis.

"En el libro no apreciarás la catarsis. Cuando comenzé a escribir ensayos, expresaban mi rabia y cólera. Necesitaba desahogarme. Una vez pasada esa etapa, pude sentarme con tranquilidad a escribir la historia de una manera que fuese amena y los lectores pudiesen divertirse".

"La historia está contada de forma satírica y humorística. Podemos observar, cronológicamente, desde que Abrahams tenía 8 años y recibía formación religiosa, lo que algunas veces suponía que "más gente estuviesen controlándome a mí, que gente necesaria para controlar el lanzamiento de una nave espacial de la NASA".

La historia finaliza cuando ella alcanza los 19 años de edad y se marcha de: la casa, la escuela y de los testigos de Jehová..., ¡convirtiéndose en una apóstata! (una antitestigo de Jehová), a la que los testigos de Jehová evitarán por sistema.

Abrahams dice que ella escribió el libro por dos razones: "Para redimirme a mí mísma de todo lo que había hecho y, explicarle al mundo mis razones para ello"; además de para ayudar a otros testigos de Jehová.

"Si alguien está pensándoselo el salir (de la secta) pero tiene miedo, creyendo que su vida será entonces un infierno..., ¡tiene razón, será un infierno por un poco de tiempo! Pero yo estoy viva y de pie, disfrutando de mi vida ahora".

Hace dos semanas, estaba firmando su libro en la librería Borders, en Providence Place. Presentado su libro. Y para su sorpresa --dice ella--, una madre se dirigió a un empleado de la librería para decirle que, lo que contaba Abrahams sobre su crianza, no era verdad.

Después de la presentación, esta madre y Abrahams tuvieron una breve conversación. "Nos abrazamos, y eso fue todo. Entonces ella se marchó".

La madre de Abrahams, no contestó a los mesajes que le dejamos en el teléfono, para que espresara su opinión al respecto.

La vida de un testigo de Jehová, explica Abrahams, es una de aislamiento de la sociedad, con poca relación o contacto con aquellos que no son miembros de la confesión religiosa. Sin embargo, Abrahams, siendo niña, recuerda que ella tuvo una amiga que no era testigo de Jehová.

"Samantha era como un producto de prueba gratuíto, que la compañía telefónica se hubiese olvidado de desconectar después de la semana de prueba", escribe Abrahams, "mis padres se reservaron el derecho a que finalizase el servicio, sin aviso previo. Así, disfruté de su compañía, mientras ella estuvo".

Los testigos de Jehová, según Abrahams y la página oficial de los testigos de Jehová, no participan en actos de patriotismo o nacionalismo, tales como saludar a la bandera; no celebran las festividades; y no aceptan transfusiones de sangre.

Los testigos de Jehová aceptan el principio de hacer prosélitos de casa en casa, sin mucho éxito, según Abrahams.

"Sin duda, el que te den un portazo en las narices, puede hacer que aumente tu adrenalina, pero, lo que pasa mayormente es que las personas no abren lo suficientemente la puerta como para poder dar el portazo", comenta Abrahams, "la mayoría de las veces oíamos cómo se corrían las cortinas (para comprobar quiénes éramos)".

En su obra evangelizadora de casa en casa, Abrahams hace unas observaciones sociológicas cuando predicaba en Rhode Island. En las zonas o pueblos donde vivía gente acomodada, como Lincoln, no eran muy receptivos a nuestro mensaje. Parece que ellos habían podido acondicionar tan bien sus casas, que no necesitaban vivir eternamente en un paraíso".

Pero, en los barrios obreros, como el de Central Falls, "las personas no estaban satisfechos con su suerte en la vida y anhelaban un mundo donde cambiasen las cosas".

En su libro, Abrahams, nos habla sobre los direrentes tipos de personas que encuentras en los testigosde Jehová. Hábia quien se comía unos dientes de ajo cada día.

"Como todas las ollas, la hermana Blanche eructaba de tanto en tanto. Ella misma lo pasaba mal después que echaba el eructo: "¡Lo siento!", exclamaba enfadada consigo misma, como si eso fuese suficiente para disculparse por sus nauseabundos eructos".

Luego estaba aquella hermana espiritual que le acompaña en su obra de evangelización y que inesperadamente le daba por vomitar.

"Mi compañera estaba allí de pie, tapándose la boca con la mano. De repente se volvió para atrás, hacia unos matorrales, haciendo el típico ruido de quien está vomitando echando la 'pringá'".

Abrahams, en Nueva York, ocasionalmente hacía representaciones sobre estas cosas. Llegó el momento en el que pensó que esto era digno de ser contado.

"Cuando trataba de hacer un chiste de esto,a menudo, como había tanto que contar detrás de esto, la gente se perdía. El libro es la única forma en la que puede ser contado".

Así, hace unos tres años, Abrahams empezó al proceso; encontrar un agente y una editorial que publicase el libro. Abrahams, que nunca terminó el bachillerato, escribió el libro en sus ratos libres como productora y editora de páginas Web.

"Cuando voy a una entrevista, nadie piensa en que no tengo el bachillerato. Yo tampoco lo menciono. Es estupendo".

Abrhams, cuenta que su restrictiva y represiva vida como testigo de Jehová, tuvo un alto coste para ella; conduciéndola a rebelarse y a una depresión, un intento de suicidio y ataques de ansiedad, alcohol y drogas, y a dos matrimonios precipitados con el fin de escapar de la situación.

"Los testigos de Jehová emplean muchísimo tiempo intentando explicar a la gente que ellos no son una secta", razona Abrahams, "sin duda una señal de que lo son".

brourke@projo.com

Esta es la historia de una extestigo de Jehová..., ¡una vez más la historia se repite! Siempre las mismas vivencias, las mismas experiencias, los mismos truamas y las mismas secuelas..., ¿es este el fruto que daría la religión verdadera? ¿Porqué coinciden tantísimos exmiembros de esta secta en sus apreciaciones..., sin estar relacionados ni organizados?

Libertad de religión para todos, pero, cuando una confesión religiosa causa estos traumas y ejerce este control férreo sobre sus miembros, ¿no tienen nada que decir los organismos del Gobierno de España?

¡Hagamos como Kyria Abrahams, y denunciemos a los cuatro vientos la violación de los derechos humanos de aquellas personas que desean abandonar libremente la confesión religiosa de los testigos de Jehová..., sin lapidación social ni familiar!

¡LIBERTAD DE RELIGIÓN SIN REPRESIÓN!