lunes, 12 de febrero de 2018

Entrevista telepática e in absentia a Kenneth Cook


     Estimados camaradas ibéricos y allende los mares;

     El pasado día 24, en la página oficial de nuestra entrañable confesión religiosa del notorio arraigo y olé, se anunciaba el nombramiento en el cargo de un nuevo miembro del todopoderoso Cuerpo Gobernante, el hermano Kenneth Cook.

     El boletín informativo, como de costumbre, es bastante escueto, cuasi telegráfico y poco nos dice de éste elegido para la gloria. Desconocemos su currículum laboral, profesional o académico... surge de la nada. Diríase por generación espontánea.

     Del pedigüeño teocrático, se apunta que desempeñaba el cargo de "ayudante del Comité de Redacción". O sea, que desconoce lo que es un madrugón. Seguidamente, que "empezó su servicio de precursor" --sin más-- el 1 de septiembre de 1982 y que el Día de la Hispanidad de 1984 conseguía meter el pie en la sucursal de la entidad religiosa en los EE.UU. (informar al cándido lector que sucursal y la central mundial están ubicadas en Nueva York).

     De cómo ha trepado durante estas décadas dentro de la estructura organizacional, los ungidos de pacotilla hacen mutis. Del comunicado oficial poco más podemos sacar. De su futuro sabemos que pretende irse al cielo, a gobernar junto con Cristo, pero de su presencia en la tierra no nos da como para escribir una mínima biografía.

     Afortunadamente, en los mentideros apóstatas, abundan los investigadores free lance que durante estos días van aportando datos sobre la vida del escurridizo gerifalte teocrático. Con estos mimbres acometemos la imaginaria entrevista telepática al "nuevo" del huidizo club elitista de los simpapeles teocráticos.

Lado Cómico: ¿Cómo llevas tus primeros días en el cargo de mandamás?

Kenneth Cook: Ha supuesto todo un desafío. Pero llevaba muchos años preparándome para asumir esta pesada responsabilidad. Estoy dispuesto al sacrificio por mis hermanos en la fe y en la fa. Incluso contemplo la posibilidad de que en alguna ocasión especial tenga que pegarme un madrugón. ¡Vengo a por todas!

L. C.: ¿El ungido nace o se hace?

K. C.: La pregunta, de entrada, no me gusta. Siembra la duda sobre las motivaciones de los gerifaltes. Sin embargo, esto es un misterio como el de la Santísima Trinidad... ¡o más! Lo tienes que asumir sin cuestionamientos previos. Es así porque lo dice el Cuerpo Gobernante, ¡y punto! El llamamiento lo recibes o no lo recibes. Lo que no puedes es cabrearte porque a ti no te han seleccionado o despotricar porque el escogido ha sido el que estaba a tu lado. ¡Sálvese quien pueda!

L. C.: Entonces, ¿es verdad aquello que se dice: "Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña"?

K. C.: ¡Y vuelta la burra al trigo! Se nota que los apóstatas estáis teledirigos por Lucifer. El veneno diabólico os corre por las venas. Sois rocas escondidas en el mar de las congregaciones donde provocáis el naufragio de la fe en el Cuerpo Gobernante de muchos de nuestros cándidos apoquinantes.

     Pero, lo peor es cuando con este tipo de preguntas pretendes insinuar que la selección por parte del Espíritu Santo no existe, sino que más bien, depende de la cara dura del que dice haber recibido el etéreo y esotérico y antojadizo llamamiento celestial.

L. C.: ¿Qué criterio sigue el Cuerpo Gobernante para elegir a su propio séquito de "ayudantes" o alguacilillos teocráticos?

K. C.: El Cuerpo Gobernante en su función de líder incuestionable, actúa sin más limitación que su propio arbitrio. El factor fundamental para formar parte de esta lista de escogidos no puede ser la cualificación o competencia del aspirante o trepa, sino su devoción personal a este líder colectivo y espiritual.

     Esto es perfectamente lógico: en el plano académico o profesional, el Cuerpo Gobernante tiene menos papeles que un conejo de monte, entonces, si quiere destacar, debe rodearse de un ejército de mediocres. Aquí sólo puedes aspirar a trepar hasta el vértice de la pirámide teocrática si tragas con todo y estás dispuesto a servir al ungido de Jehová. ¿Captas el sentido?

L. C.: Lo que comúnmente se llama un "pelota".

K. C.: Bueno, dicho así, sin rodeos, suena un poco mal.

L. C.: ¿De dónde emana el poder y la autoridad del Cuerpo Gobernante?

K. C.: Este poder y autoridad sin límites no procede de fuente humana alguna. Somos el representante de Dios en la tierra, de modo que, sólo podemos rendir cuentas ante Dios. Estamos en esta posición suprema de autoridad por la voluntad de Dios. ¿Qué ordenamiento jurídico secular puede estar por encima del divino? Traducido; significa que los miembros de la casta dirigente imponemos nuestra santa voluntad arbitrariamente a los súbditos [¡perdón!: he querido decir hermanos] y el apoquinante neto no tiene más opción que la obediencia ciega. ¿Qué pasa si un pardillo integral se niega a acatar nuestras normas teocráticas? Para eso el Cuerpo Gobernante dispone del poder coactivo: los Comités Judiciales que operan en la trastienda de los Salones del Reino. Esta especie de tribunales de honor tienen la capacidad de expulsar de la comunidad religiosa a quienes osan cuestionar al cuerpo eclesiástico de los testigos de Jehová. La expulsión conlleva tu muerte social. Ni tu entorno familiar, ni el social, podrán volver a tener trato contigo hasta que no vuelvas cabizbajo, con el rabo entre las piernas, de rodillas y suplicando y confesando que reconoces la autoridad del cuerpo eclesiástico de la entidad religiosa. Te puedo garantizar, que salvo unas pocas excepciones, tremenda tortura psicológica no la puede soportar nadie durante toda su vida.

L. C.: Entonces, ¿podemos concluir que impera una especie de sistema de castas: ungidos y no ungidos?

K. C.: En el pueblo de Dios no existen ni las castas ni las clases sociales. Todos somos iguales; lo que pasa es que unos somos más iguales que otros. Es verdad que ser o pasarte por ungido de pacotilla es conditio sine qua non para poder trepar hasta el cúspide de la pirámide teocrática, que sería conseguir una poltrona en la mesa oval del Cuerpo Gobernante. No obstante, un "ungido" anónimo, en una congregación anónima... no significa nada ni tiene mayor trascendencia. Para lograr el objetivo, primero tienes que conseguir meter un pie --si es posible-- en Betel y codearte con la jet set de la organización religiosa. Es pura lógica: si te rodeas del populacho formarás parte de los dominados. Tienes que procurar aproximarte al máximo a los jerarcas, trabajar con ellos, bailándoles el agua. ¿Lo pillas?

L. C.: En los conventículos apóstatas te echan 56 años de edad. Eso quiere decir que empezaste a vivir de la sopa boba con 20 años de edad, cuando en 1982 comenzaste de precursor. Dos años más tarde habías conseguido meter la cabeza en las instalaciones de la entidad religiosa en Wallkill... una carrera meteórica diría yo.

K. C.: Soy una herramienta en las manos del Señor, me dejo llevar. El mundo secular con su despiadado mercado laboral y sus madrugones nunca me atrajo. Tampoco el mundo académico. Yo soy más del mundo contemplativo, espiritual, etéreo. Betel era mi hábitat natural. Mis oraciones fueron escuchadas... como bien indica mi extenso currículum teocrático.

L. C.: ¿Crees que fue determinante el que estuvieses sirviendo de subalterno de los miembros del Cuerpo Gobernante para que el Espíritu Santo te seleccionara para ser ungido de pacotilla?

K. C.: Lo de "pacotilla" hace pupa y suena bastante irreverente. Pero, qué duda cabe que la proximidad física a los gerifaltes ayuda... bastante. ¿Conoces el refrán: "Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija"? De manera general, si quieres medrar, trepar o reptar en la pirámide organizacional tienes que ser servicial y apoyar sin condiciones a tu superior inmediato. Por otra parte, ¿cuántos hermanos anónimos conoces tú que el Espíritu Santo haya seleccionado para ser miembros del Cuerpo Gobernante?

L. C.: ¿Recuerdas en qué preciso instante recibiste la llamada celestial? ¿Si fue de día o por la noche? ¿Durante el fin de semana...? ¿Qué tarea trascendente, teocrática y espiritual estabas realizando cuando el fogonazo celestial te cegó?

K. C.: ¡Qué fogonazo ni qué ocho cuartos! Llevaba tiempo rumiando el tema. Estaba sirviendo en la Oficina de Betel, en Wallkill (N.Y.) y mi carrera teocrática parecía estancada: veintitantos años dando el callo y no salía del cuchitril... Pero, precisaba el estatus de ungido para dar un salto cualitativo con el fin de trepar a cargos más importantes. Así que hace unos nueve años (2008-2009), había comido bien, una tarde calurosa, el aire acondicionado estaban reparándolo, yo en mi despacho en Wallkill y el sueño me vencía, daba cabezados y en uno de estos... me di con la frente un golpe fuerte contra la mesa de mi despacho. Me desperté sobresaltado. El corazón me palpitaba, se me salía de pecho. Sudaba profusamente. ¡En ese preciso momento sentí en mi interior la llamada celestial! Entonces, al poco fui reasignado como por arte de birlibirloque de Wallkill al Departamento de Redacción en Patterson (N.Y.). Ya estaba rodeado de los mandamases mundiales, trabajando con ellos. A partir de ese instante, conseguí unir el estatus con la oportunidad. Alea iacta est!

L. C.: Pero, los cándidos hermanos quieren saber, ¿qué sentiste en tu interior? ¿Te queda una marca física en la mano, o en la frente... te cambia el color del pelo cuando el Espíritu Santo recorre como un relámpago todo poro de tu piel? 

K. C.: Bueno, no puedo hablar por los demás ungidos. En mi caso la única marca física que vi fue una protuberancia rojiza en forma de chichón que me apareció en la frente después del golpe contra la mesa. Pero, antes del golpe, mientras permanecía en ese estado profundo de meditación (que algunos lo confundirán con la siesta) vi luces y escuché voces, sufrí una visión donde me veía en el Monte Sión celestial, junto a Cristo y los 144 000 elegidos para la gloria. De repente, el hermano Russell se me acercó con un libro cuyas páginas eran de oro translúcido donde aparecían los nombres de los ungidos... allí, en el último lugar, aparecía el mío. Alguien habló como con voz de trueno, me dijo: «Tú eres mi hijo amado, a quien he elegido. A partir de ahora participarás del pan y el vino el día de la Conmemoración». Entonces, viene cuando me desperté con el golpe. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

L. C.: ¿Escuchaste eso de: "Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado"?

K. C.: ¡No, hombre! Eso lo añado yo.

L. C.: ¿Cómo es posible que el Cuerpo Gobernante se dedique a dar directrices y consejos a diestro y siniestro a la casa de la fe y de la fa cuando la inmensa mayoría de sus miembros se han pasado toda su vida en Betel... desconociendo las obligaciones de criar y educar hijos o tener que traer el pan a casa cada día? ¿Están legislando y aconsejando con conocimiento de causa?

K. C.: Esa pregunta es ofensiva. Pero, a estas alturas no me extraña nada de lo que pueda provenir de una mente enfermiza y apóstata hasta las trancas. Cuestionar la cualificación del canal de comunicación de Dios con la humanidad, es tanto como poner en tela de juicio la idoneidad del Señor para escoger a sus ungidos de pegote.

     Aunque los miembros de Governing Body Bank no tengamos experiencia en la mayoría de las áreas de la vida esto no es óbice para que nos dediquemos a asesorar --sin tener ni pajorera idea-- a nuestros hermanos. ¡Otra cosa es que funcionen estos consejos! 

     Nuestros detractores argumentan que no tenemos experiencia ninguna en criar a una familia, ni en conciliar el trabajo secular con las actividades espirituales, ya que no tenemos ni experiencia laboral ni estudios superiores al respecto, etc. ¿Qué te puedo decir...? Básicamente, es una cuestión de confianza. ¿Crees que el Cuerpo Gobernante te puede llevar al huerto?

L. C.: ¿Cómo definirías el tipo de vida que lleváis los mandamases mundiales?

K. C.: Una vida de negaciones, privaciones, de penurias... una vida de entrega. Cuando el peso de la responsabilidad te desvela noche tras noche. Cuando pierdes el apetito... ¡Es un sinvivir! No se lo deseo a nadie. Es un sacrificio que gustosamente soportamos altruistamente los miembros de Cuerpo Gobernante. Nuestro lema es: "Todo por nuestros hermanos apoquinantes".
  
     De hecho, cuando aceptamos el cargo de gerifalte, renunciamos a nuestra vida. Nos olvidamos de nuestros intereses. Decimos adiós a los placeres y los bienes temporales. Por eso hacemos voto de pobreza. Recuerda lo que Jesús dijo: "Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza". "Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos". 

L. C.: Entonces, en Warwick, ¿los miembros del Cuerpo Gobernante vivís en celdas como los cartujos? 

K. C.: Celdas, celdas, lo que se dice celdas... ¡va a ser que no! El Espíritu Santo no opera en un ambiente hostil. El retiro espiritual y la meditación, en exceso, es contraproducente. No hay que pasarse de frenada.

L. C.: ¿Y carne?

K. C.: ¿Cómo que carne...?

L. C.: Que si coméis carne también o solo verduras sin sal.

K. C.: Cuando no hay carne, hay marisco. Tiene vitamina A y minerales tales como el zinc, ácidos grasos omega-3, selenio y hierro. Cuando lo comes, el cerebro te trabaja como un reloj suizo.

L. C.: ¿Algún día a la semana sólo tomáis pan y agua? No sé, dicen que con el estómago ligero no se embotan los sentidos y te puedes comunicar mejor con Dios.

K. C.: Eso son chorradas. Una cosa es presumir de boquilla que estás separado del mundo y otra muy distinta tomártelo a pecho y hacerlo de verdad.

L. C.: ¿Tenéis algo parecido a los Maitines? 

K. C.: ¿Qué es eso?

L. C.: Algo así como levantarte antes de amanecer para orar...

K. C.: ¿Madrugón? ¡Ni de coña! Lo tenemos totalmente prohibido por el médico. El Espíritu Santo no opera a esas horas intempestivas. Es inútil. Antes de las nueve de la mañana no hay línea. La casta dirigente tenemos un dormir muy ligero y si nos despertamos a esas horas luego no conciliamos el sueño. La falta de sueño y concentración repercutiría en el servicio que ofrecemos a nuestros hermanos. 

L. C.: El pardillo integral ibérico y allende los mares, ¿cómo puede tener la certeza absoluta de que los miembros del Cuerpo Gobernante, que dicen ser ungidos, lo son de verdad? ¿Hay alguna garantía? Algunos tenemos la mosca detrás de la oreja y... a veces la duda nos asalta temiendo que sea un fraude.

K. C.: Primero, esto no es un electrodoméstico que venga con su garantía. Es algo más serio. ¿La certeza de que no os estamos llevando al huerto...? Nunca la tendréis. Recuerdo a don Miguel de Unamuno cuando mencionaba que el cristianismo es una lucha agónica interior, un camino difícil. Esa angustia, esa incertidumbre que nos acompaña toda nuestra vida. Del camino del cristiano nunca se dijo que fuera fácil y repleto de certezas. Más bien todo lo contrario... la duda estará con vosotros hasta el final de vuestros días. El recelo, la sospecha, son humanos. Lo más importante es que esta desconfianza no os impida que echéis vuestro donativo en la alcancía del Salón del Reino. ¡Nosotros no vivimos del aire!

L. C.: El cándido apoquinante quiere saber cómo se emplea su donativo. ¿Cuándo terminará la confesión religiosa con su secretismo financiero? ¿Cuándo verán nuestros ojos un balance económico sobre las entradas y salidas en la sede nacional de España? ¿Qué podemos esperar de los mandamases en este asunto trascendental?

K. C.: De esperar... ¡mejor que lo hagáis sentados! El dinero os trae de cabeza a los hijos del Diablo, los apóstatas recalcitrantes. El vil metal es un instrumento de Satanás para corromper el alma impoluta del cristiano contribuyente. "Dios ama al dador alegre", dice la Biblia. La profecía bíblica indica que en el final de los tiempos el pueblo de Dios sería zarandeado, puesto a prueba y... la opacidad financiera es el cedazo con el que se criba y se separa a los que tienen fe ciega en la gestión del Cuerpo Gobernante de los que han perdido la fe. "Sin fe, es imposible agradar a Dios", dicen las Santas Escrituras. Nosotros conocemos las finanzas y os decimos que todo va como la seda pero, para vosotros deben estar negras como boca de lobo. Es por vuestro bien. Os ofrecemos gratuitamente la oportunidad de confiar ciegamente en los caciques mundiales y así pasar con éxito esta prueba divina. Sin lealtad al Cuerpo Gobernante, ¡no hay salvación eterna!

L. C.: Para terminar, ¿Qué mensaje darías a la cándida hermandad mundial?

K. C.: ¡Donad, donad y donad! En Warwick no nos mantenemos del aire.

Fin de la entrevista apóstata.

     La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. ¿Quién es el padre de la mentira?

P. D.: Algunos enlaces de interés.
https://www.jehovahs-witness.com/topic/5656472215093248/new-member-governing-body-24-jan-2018

https://www.theworldnewsmedia.org/topic/52013-kenneth-cook-newest-member-of-the-governing-body-of-jehovahs-witnesses/

http://jwsurvey.org/governing-body-2/breaking-news-watchtower-announce-kenneth-cook-eighth-governing-body-member

https://jwtalk.net/forums/topic/34529-new-gb-member/