martes, 22 de octubre de 2013

Consultorio teocrático watchtoweriano: "¿Puedo enamorarme de un mundano y no morir en el intento?"


     Estimados cofrades ocultos en las catacumbas ibéricas y allende los mares:

     La hermana Anita, desde Gijón y después de comerse una de sardinas a la brasa con una botella de sidra en la Cuesta del Cholo, ha tenido tiempo para reflexionar sobre el cómo y el por qué los caciques de la entidad religiosa de nuestros amores, le ponen límites a su vida sentimental y afectiva.

     ¡Bueno! Resulta que conoce a un joven desde el instituto, con el que tiene mucho en común, han pasado unos años desde entonces..., ¡y se han enamorado locamente el uno del otro!  Pero, ¡ay, ay, ay!  A los ancianos de la congregación no les parece bien este escarceo amoroso "mixto" propio de la juventud.  Si embargo, veamos qué pregunta nuestra hermana:
"¡Nos hemos enamorado perdidamente!  Vivo en Gijón, y desde mis años de instituto conozco a un joven que me quiere, siempre me ha respetado las creencias religiosas..., ¡siendo él y su familia católicos de pura cepa!  Yo no me escondo de nada ni de nadie, pero, el otro día, casualmente, cuando estábamos tomándonos un café en un bar..., ¡apareció un anciano y nos pilló juntos!  En ese momento no dijo nada, no obstante, en la siguiente reunión de congregación a la que asistí, me abordaron él y otro anciano.  Me preguntaron si el joven que estaba conmigo en el bar era testigo de Jehová; yo lo negué, diciéndoles que era mi novio y la persona con la que pensaba casarme en el futuro.  Ellos se extrañaron y me preguntaron cómo no les había informado del asunto.  Les dije que sobre mi vida privada no suelo comentar nada con personas ajenas al ámbito familiar.  Y que en todo caso, a nadie debería importarle estos asuntos privados.  En este punto les cambió el semblante y el tono de voz.  Advirtiéndome que los testigos de Jehová tenemos que evitar enamorarnos de personas que no profesan nuestra fe religiosa..., ¡por los peligros que conlleva para el creyente!  Les intenté tranquilizarles explicándoles que él es una persona respetuosa y tolerante con todo el mundo, y además manifiesta unos altos principios morales en su vida diaria.  Para más inri, mis padres y los suyos están encantados con nuestra relación, ya que se conocen también desde hace muchos años.  Me advirtieron que de no cambiar mi actitud y romper la relación con el joven, ellos deberían tomar medidas contra mí a nivel de congregación: al no ser un ejemplo teocrático, no podrían contar conmigo para privilegios especiales y que ningún hermano asistiría como invitado a esa hipotética boda.  Creo que está demás intentar explicar que se quedaron con cara de pocos amigos: pasaron de la mirada cariñosa a una de gravedad en un santiamén.  La actitud de los ancianos, ¿es una personal o es la que marca la dirección de la nuestra confesión religiosa?".
     Hermana Anita, te remito a la canción; "Las cosas del querer", que dice en parte:
Lo nuestro tiene que ser
Aunque entre el uno y el otro
Levanten una pared.
 
Son las cosas de la vida
Son las cosas del querer,
No tienen fin ni principio
Ni quién cómo ni por qué.  
     Una vez dicho lo anterior, paso a responder tu pregunta teocrática y apropiada a más no poder.  Primero aclararte que la actitud de los ancianos no es un capricho circunstancial y pasajero de ellos.  Ellos siguen las directrices específicas que comunica el Cuerpo Gobernante.  En estos temas el cuerpo eclesiástico de los testigos de Jehová es inflexible: nada de confraternización entre el miembro de la comunidad religiosa y las personas ajenas a esta, ¡mucho menos concertar noviazgos mixtos!  Ellos desean conservar la pureza de la raza watchtoweriana, no quieren que tengamos a nadie que pueda despertarnos del sueño inducido por los pedigüeños sin fronteras.  Nos han puesto las anteojeras watchtowerianas para que veamos el mundo exterior a la entidad religiosa y las personas que lo componen, como uno intrínsecamente malo..., gobernado por Satanás el Diablo.  Nuestras relaciones con las personas ajenas a la entidad religiosa, deben circunscribirse a lo inevitable: en el mundo académico, laboral y familiar.  La única excusa válida, es cuando hacemos esa especie de paripé   --propio de la mercadotecnia--   con el fin de hacerlos conversos: los bombardeamos con amor en nuestra labor evangelizadora..., ¡sin olvidarnos de pedirles un donativo en metálico para la etérea Obra Mundial!

     Una vez puesto los puntos sobre las íes, te remito a la propia documentación de la confesión religiosa, ¡para que luego los agentes Watch no puedan quejarse con ese victimismo patológico e interesado que les caracteriza!  ¡Va por ustedes!
¿Hay alguna verdadera objeción a que un testigo de Jehová “concierte citas” con un no Testigo que respeta las creencias del cristiano?—EE. UU. 
La Biblia no comenta en cuanto a “concertar citas,” puesto que ésta es una práctica moderna, pero sí contiene principios orientadores. 
Los cristianos devotos no consideran el “concertar citas” simplemente como diversión. Más bien, lo consideran como un aspecto del cortejo, un paso serio hacia el matrimonio. En cuanto al matrimonio, las Escrituras animan a escoger un cónyuge que esté “en el Señor,” un creyente, y no simplemente una persona que ‘respeta las creencias de uno.’ (1 Cor. 7:39) De consiguiente, el que concertara citas con un incrédulo con la mira de hallar un cónyuge estaría obrando de manera contraria a la admonición de la Biblia. 
Por otra parte, también, aunque algunos incrédulos respetan las creencias de uno, ellos mismos no están siguiendo el consejo de la Palabra de Dios. Siendo éste el caso, quizás se inclinen a tomar ciertas libertades con alguien del sexo opuesto. No siendo inmune a los deseos de la carne, el cristiano podría ceder a la tentación cuando estuviera con un incrédulo. “No se extravíen,” amonesta la Biblia. “Las malas asociaciones echan a perder los hábitos útiles.”—1 Cor. 15:33. 
Aunque se evite conducta inmoral, un incrédulo no es un buen asociado. La persona que no es adoradora devota de Jehová Dios no podría ser fuente de verdadero estímulo al que lo es. Un incrédulo, aunque parezca ser una ‘buena persona’ y respete la fe del creyente, no obstante no aprecia cosas espirituales. Puesto que su modo de ver las cosas no es espiritual, él o ella no fortalecería al creyente en una determinación de ser fiel a Dios. Al contrario, dado que el incrédulo posiblemente esté pensando en el matrimonio, estaría animando al cristiano a pasar por alto el consejo de Dios en cuanto a ‘casarse solo en el Señor.’ 
Por lo tanto es prudente que el cristiano dedicado busque posibles cónyuges solo entre los que son creyentes y que poseen espiritualidad.—Compare con Deuteronomio 7:3, 4; Nehemías 13:26, 27; Malaquías 2:10-12.  La Atalaya, 1 de marzo de 1975, página 158.
     Por lo tanto, según los mandamases de la Organización: no puedes relacionarte sentimentalmente con "un no Testigo".  Si no es testigo de Jehová..., ¡no es para ti!  Los ancianos simplemente te han transmitido las directrices que reciben del Cuerpo Gobernante.

     ¿Mi opinión apóstata?: ¡No les hagas ni puñetero caso!  Eres dueña de tu vida y de tu felicidad.  No permitas que se entrometan en tu vida sentimental.  Además, tienes que saber que el índice de divorcios entre los testigos de Jehová, está por encima de la media en comparación con otras denominaciones religiosas..., ¡e incluso entre los ateos!  ¡No es ningún farol...!

     El 24 de marzo de 2008, me hacía eco de una macroencuesta hecha en los EE.UU., entre las principales confesiones religiosas.  Un estudio que constaba de 143 páginas.  Arrojaba estos datos sobre el índice de divorcios:
¿Quién dijo aquello de: "Por sus frutos los reconocerán"? Lo más sorprendente de todo esto es en el número de DIVORCIADOS. Sí, la religión verdadera también se distinguiría por esto... en contraste con las religiones del "mundo"... que no se alimentan con la comida sana dispensada por el "esclavo fiel y discreto". Los TJ tienen un 14% en divorciados. Los protestantes un 13%. Los católicos un 10%. Los ortodoxos un 9%. Los judíos un 9%. Los mulsulmanes un 9%. Los budistas un 12%. Los hindúes un 5%. Y, el colmo de los colmos... ¡hasta los ateos se divorcian menos que los testigos de Jehová, con un 10%!  http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2008/03/s-s-sociedad-watch-tower-pero-las.html

http://religions.pewforum.org/pdf/report-religious-landscape-study-full.pdf

     Como ves, Anita, aquí no queremos engaños ni patrañas.  Tampoco trampa ni cartón reciclado watchtoweriano.  Llamamos al pan, pan y al vino, vino.  ¡Y lo documentamos!  ¿Hacen lo mismo los agentes Watch a sueldo? No olvides lo más importante: ¡sé dueña de tu vida... y que no te agüen la fiesta!

      La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.  ¿Quién es el padre de la mentira compulsiva en el nombre de Dios?