jueves, 14 de julio de 2011

Homenaje a quienes lo dieron todo y los vetaron secula seculorum

El Topo Ajalvireño (desde el páramo)

El B.O.E.: ¡Despertad! 8 de junio de 1970, página 22
Estimados cofrades en nuestro particular vía crucis watchtoweriano:

A los apóstatas, nos tildan de requetemalos, de traidores y otras lindezas con las que nos obsequian los agentes Watch..., ¡pero tenemos un algo que nos hace irresistiblemente atractivos y no pueden pasar sin nuestra compañía edificante y teocrática!

El Topo Ajalvireño, desde su madriguera en el páramo, nos obsequia con este documento histórico.  Ojo Bereano, puede reconocer a alguien con el que tiene mucha relación.  Espero que la foto la enmarque y la ponga sobre la cabecera de su cama y, le encienda una vela cada noche antes de acostarse.

Aunque algunos les pueda parecer extraño, quisiera rendir un homenaje a todos aquellos que lo dieron todo por la Organización..., y la Organización nunca llegó a confiar enteramente en ellos.  Siempre los mantuvieron lejos de los órganos de poder.  Eran los hijos legítimos, pero los bastardos se adelantaron.  El Cuerpo Gobernante creyó que los individuos de ciertas nacionalidades, tenían una predisposición genética a apostatar  --más tarde o más temprano-- y apoyar la causa de Raymond Franz.  ¿Un poco frustrante...?  Pues sí.  Debe de serlo para aquellos que han dado toda una vida por la Sociedad y nunca han tenido el reconocimiento merecido de un hijo legítimo.  ¡Ver que toda la herencia se la dan al bastardo..., es muy duro!

Ser el Príncipe de la Elocuencia en un mundo de ágrafos envidiosos, nunca ha sido buena cosa.  La envidia es muy mala: Caín mató a Abel.  Pero, el precio de la verdad, el amor propio y la paz interior..., es la independencia económica.  Sin tal independencia somos esclavos de quien nos mantiene..., ¡y tenemos que comulgar con piedras de molino!  Nos convertimos en esclavos de los hombres, no de Dios.  Y, podemos acabar legitimando la mentira como un instrumento válido para defender los intereses de la Organización.

Pero, no todo está perdido.  Mientras hay vida, hay esperanza.  Todavía hay tiempo para redimir nuestra alma.  Tal vez, el reflexionar en el ejemplo de Tomás Moro.  Para empezar, podemos visionar la película: Un hombre para la eternidad.