martes, 13 de enero de 2015

Consultorio teocrático: Alcoholismo, ¿enfermedad o pecado?

Joseph Franklin Rutherford, con la fuente de su "inspiración"
http://www.jwfacts.com/watchtower/bethsarim.php
   

     Estimados camaradas ninguneados por los pedigüeños sin fronteras:

     Nuestra hermana Carmen, desde Ajalvir (Madrid), se remite a la redacción apóstata en busca de guía espiritual y teocrática.  Ella está casada con un gerifalte y reconoce que a ambos les va un poco empinar el codo.  ¡Pero, leamos cómo ella se explica!

"Queridos hermanos en la fe y así por el estilo.  A mi marido y a una servidora nos gusta empinar el codo, achispándonos un poco, en la intimidad de nuestra habitación --donde no puede vernos ningún agente Watch-- y sobrellevar lo mejor posible la pena de haber dedicado toda nuestra vida pensando que era a Dios, ¡y resultando ser un mayúsculo timo teocrático!  Las botellas vacías, las guardamos en una bolsa opaca y las echamos en contenedores de basura lejos de nuestra residencia ya que tenemos "miedo" a que entre los miembros de nuestra comunidad religiosa nos vean y nos ganemos a pulso la fama de bebedores empedernidos o inveterados.  Ya conoces el dicho: Cobra buena fama y échate a dormir...

En la postrimería de nuestras vidas, tenemos la duda si habremos pecado contra el Espíritu Santo y de este modo haber perdido la posibilidad de entrar en el Nuevo Orden que nos promete el Cuerpo Gobernante.  Es una lástima que estando tan cerca de ese nuevo orden de Watchtowerlandia, en los últimos momentos perdamos el pase para entrar y vivir eternamente en juventud y salud perpetuas.

No nos consideramos alcohólicos ni el mandamás de mi marido ni tampoco una servidora.  En todo caso, creemos --aunque no podemos decirlo abiertamente-- que la afición a la bebida es una adicción.  Así que estamos confusos; el achisparse, ¿es una enfermedad o es pecado mortal?".

     Apreciada hermana Carmencita, con gusto te ofrecemos la oportuna guía espiritual.  Ante todo, decirte que es un honor para nosotros el que confíes más en los apóstatas que en los ancianos de tu congregación..., ¡se nota que los tienes calados!  Por este motivo, te remitiremos a lo que nuestra confesión religiosa ha publicado el respecto, ya sabes, ¡para que luego las malas lenguas no digan que nos inventamos las cosas!...  ¡Va por ustedes!

El cristiano no debe extraviarse por el razonamiento falso que asegura que los borrachos están simplemente enfermos física o mentalmente y que la borrachera solo es una enfermedad, y, por lo tanto, no hay oprobio en ello.  Más bien, los borrachos están enfermos moralmente.  La fuerza moral de la humanidad está muy baja.  La falta de sobriedad debilita la fibra moral del individuo, y el no aceptar constantemente la disciplina de Jehová Dios por medio de su Palabra acarrea derrumbe moral.  La realidad es que los borrachos y otras personas inmorales son moralmente débiles y lo son por no ser disciplinados por la Palabra de Dios.  El borracho no tiene que continuar siendo borracho.  La borrachera se puede vencer por medio de amoldarse a los requisitos de la Biblia.   La Atalaya 15 de septiembre de 1967, página 565.

            La embriaguez: ¿delito o enfermedad?

La Biblia dice que los borrachos consuetudinarios deben ser expulsados de la congregación cristiana.  No se justifica al borracho consuetudinario, considerándolo como un enfermo. ¡Despertad! 22 de enero de 1968, página 30.

¿Qué acción toma la congregación cristiana cuando una persona que está en ella resulta ser un violador persistente de los mandamientos de Dios y no se arrepiente?

En mi carta les escribí que cesaran de mezclarse en la compañía de fornicadores,  no [queriendo decir] enteramente con los fornicadores de este mundo, o personas dominadas por la avidez y los que practican extorsión, o idólatras. De otro modo, ustedes realmente tendrían que salirse del mundo.  Pero ahora les escribo que cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal hombre.  Pues, ¿qué tengo yo que ver con juzgar a los de afuera? ¿No juzgan ustedes a los de adentro,  mientras Dios juzga a los de afuera? “Remuevan al [hombre] inicuo de entre ustedes mismos.” 1 Corintios 5:9-13.  "Tu Palabra es una lámpara para mi pie" (1968) páginas 26 y 27.

¿Qué hay si alguno de la congregación cristiana imprudentemente perdiera el control de sí mismo como resultado del alcohol  o algún otro estimulante?  Eso sería raro.  Pero si sucediera, posiblemente ese individuo podría ser ayudado amorosamente a recobrar el camino correcto, el camino que tuviera la aprobación de Dios. (Gálatas 6:1)  Sin embargo, si una persona hiciera un práctica de ello y acarreara vituperio sobre sí misma, sobre su familia y sobre la congregación, entonces sería expulsada de la congregación cristiana para mantener la pureza moral del pueblo de Dios.-- 1 Corintios 5:11-13.  La Atalaya 15 de junio de 1968, página 383.

La Biblia habla con desaprobación del exceso en el beber, y denuncia severamente la borrachera... un pecado digno de expulsión de la congregación cristiana de Dios. 1 Corintios 6:10.  ¡Despertad! 22 de junio de 1969, página 4.

LOS CRISTIANOS ESPECIALMENTE DEBEN TENER CUIDADO

El borracho se inclina a ser alborotador, desenfrenado, ruidoso y ridículo en sus acciones. (Sal. 107:27; Pro. 20:1; Isa. 19:14) En consecuencia, la práctica de la borrachera no se puede tolerar en la congregación cristiana. Por lo tanto, los individuos que ingresan en la congregación cristiana dejan a un lado las “obras de la carne,” incluso “borracheras, diversiones estrepitosas y cosas semejantes,” sabiendo muy bien que ‘los borrachos no heredarán el reino de Dios.’ (Gál. 5:19-21; 1 Cor. 6:10) La Atalaya 1 de enero de 1970, páginas 25 y 26.

           ¿Por qué tienen que guardarse los cristianos de la borrachera?


Porque resulta en que sean desaprobados por Dios y los conduce a disolución y muerte.—Pág. 25. La Atalaya 15 de octubre de 1970, página 637.

Algunas personas son alérgicas a ciertos alimentos; pero si evitan estos alimentos, evitan la enfermedad. Así también sucede con el ingerir bebidas alcohólicas. No es el cuerpo el responsable de la ‘enfermedad.’ Nadie se ve obligado a ser alcohólico por alguna deficiencia de su cuerpo. Llega a serlo por beber demasiado. La posibilidad de que su cuerpo no pueda manejar bien el alcohol sencillamente agrava la situación. Pero aunque la persona lo ‘maneje bien’ puede hacerse alcohólica bebiendo demasiado.

La raíz del problema está en la mente, en la actitud de la persona. El decir que el alcohólico ‘no pudo evitarlo’ es hallar una excusa conveniente. ¿A qué se debe que otras personas, que están igualmente predispuestas a intolerancia corporal para el alcohol, puedan ‘evitarlo’? ¿Por qué a algunos se les hace posible no fumar cigarrillos? ¿Por qué pueden algunos prescindir de los alimentos que les causan enfermedad? Por la misma razón que pueden evitar el hacerse alcohólicos... tienen fuerza mental. ¡Despertad! 22 de septiembre de 1971, página 6.   

Pero, aunque uno no esté emborrachándose, es posible que, de hecho, uno todavía esté bebiendo en exceso, y aquí es donde yace el gran peligro para los cristianos. No todos los alcohólicos son borrachos. El alcoholismo es un anhelo mórbido de alcohol. Una buena prueba es preguntarse uno mismo: ¿Estoy viviendo para este placer y anhelando día tras día la agradable sensación de la disminución de la tensión que obtengo como resultado de tomar bebidas alcohólicas? Aunque el beber es un asunto personal mientras uno no se embriague, no obstante hay la posibilidad de que el alcohol llegue a ser una muleta psicológica sobre la cual apoyarse, una aparente necesidad de la cual uno no pueda prescindir. Además, hay la posibilidad de hacer tropezar a otros por el uso indiscreto del alcohol.  La Atalaya 1 de julio de 1973, páginas 391 y 392.
      
         ¿Enfermedad o problema de personalidad?

● En Rusia, el alcoholismo es un problema serio. La publicación oficial “Literaturnaya Rossiya” recientemente instó a que se afronte directamente como “enfermedad,” no simplemente como ‘residuo de tiempos del zarismo.’

El designar al alcoholismo como “enfermedad” es popular en otras partes, aprobado aun por los Alcohólicos Anónimos y la Asociación Médica Americana. Se supone que tal designación libra al alcohólico de considerable vergüenza y hace que otros muestren mayor compasión. En los Estados Unidos, permite que las organizaciones que tratan a los alcohólicos obtengan fondos federales... asignados para enfermedades, no para problemas de personalidad. Sin embargo, no todos los doctores convienen en designar al alcoholismo como “enfermedad.”

En su columna periodística, el Dr. Theodore R. Van Dellen conviene en que todos los que beben en exceso y perjudican su hígado, cerebro o corazón de veras están “enfermos.” “Sin embargo,” dice, “hay que reconocer que también están implicados el hábito, la personalidad, el carácter y la responsabilidad.”

De modo similar, el Dr. David M. Gimlett, escribiendo en el “American Medical News,” advierte que, al llamar enfermedad al alcoholismo, “uno corre el verdadero riesgo de dar a entender a los pacientes y al personal del tratamiento que el individuo no es responsable de su condición y que por lo tanto el asumir responsabilidad individual no es parte necesaria del ‘tratamiento.’”

En el primer siglo, Cristo Jesús dijo, según lo citó un doctor llamado Lucas: “Presten atención a ustedes mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día [del juicio de Jehová] sobre ustedes instantáneamente como un lazo.” (Luc. 21:34, 35) Sí, el corazón es la clave del problema, y donde hay una verdadera determinación de corazón se puede vencer el alcoholismo.  La Atalaya 1 de marzo de 1975, página 134.

¿Qué hay en cuanto a expulsión? El asunto se reduce a esto: ¿Qué actitud tiene la persona hacia la bebida? ¿Parece que está empeñada en seguir bebiendo, a pesar de los esfuerzos pacientes, pero firmes, que ustedes hacen por llevarla a ver la realidad? A este respecto, es interesante notar lo que el libro Alcoholics Anonymous aconseja a los patronos de personas alcohólicas:


“Si usted está seguro de que el empleado no quiere dejar de beber, puede despedirlo [...] El despedir a una persona en esa situación pudiera ser una bendición para ella. Tal vez sea la sacudida que necesite”. De igual manera, si la actitud de la persona exige que se la expulse para mantener limpia a la congregación, esto, al mismo tiempo, pudiera ser exactamente la “sacudida” que ella necesite. [...]
De modo que no es necesario expulsar a una persona simplemente porque sea alcohólica. Si realmente quiere dejar de beber, se le debe dar la oportunidad. Pero ¿supongamos que por sus acciones el alcohólico muestre que realmente no quiere dejar de beber? ¿Qué pasaría si ha habido incidentes repetidos de borrachera, y toda la ayuda que razonablemente se le pudiera brindar no ha surtido efecto? Entonces, según las palabras de Pablo en 1 Corintios 5:11-13, debe expulsársele.  La Atalaya 15 de agosto de 1983, páginas 10 y 11.

¿Consideran los testigos de Jehová que el alcoholismo sea una enfermedad?

Muchas personas dicen que la adicción a la bebida es una enfermedad, de acuerdo con una definición general de esa palabra. Entre dichas personas figuran investigadores, médicos y personas que ayudan a los alcohólicos, pues muchas de ellas usan términos como “enfermedad”, “mal” o “padecimiento” al describir o definir el alcoholismo. Por ejemplo, la revista Science Digest de mayo de 1984 declara:

“El alcoholismo es una enfermedad para la cual aún se está buscando una explicación. En un tiempo se consideraba como solo un trastorno de la mente, pero ahora se cree que tiene componentes genéticos y bioquímicos también [...] Hallazgos recientes dan apoyo a pruebas anteriores provenientes de Suecia de que muchas veces el abuso de las bebidas alcohólicas ‘circula’ en las familias”.—Página 16.

Sin embargo, hay razón para cautela respecto a considerar el alcoholismo como una enfermedad. Ciertos alcohólicos, y otras personas, han tendido a excusar su adicción a la bebida o el beber en exceso al afirmar que realmente no pueden controlarlo, debido a que es una enfermedad. A otras personas les parece que si el alcohólico tiene una predisposición biológica al problema, o si hay algún defecto en la reacción bioquímica de su cuerpo al alcohol, entonces al individuo no se le puede considerar reprensible en sentido moral.


No obstante, a los cristianos les interesa principalmente el punto de vista que Dios tiene de los asuntos. El punto de vista de él es justo, equilibrado y permanente, en contraste con las opiniones médicas y sicológicas que pueden llegar a estar en boga por un tiempo, solo para ser modificadas o abandonadas después. La Palabra perfecta de Jehová condena francamente la borrachera, y la incluye entre las cosas que pueden impedir que uno entre en el Reino de Dios (Gálatas 5:19-21). [...]  La Atalaya 15 de octubre de 1984, página 31.


Prohibida en la congregación cristiana. El borracho es propenso al alboroto rudo y desenfrenado, y a acciones ridículas que son un oprobio. (Pr 20:1; Sl 107:27; Isa 19:14.) Por consiguiente, la práctica de la borrachera no puede tolerarse en la congregación cristiana. La actitud de Dios hacia la borrachera se reveló en su Ley a Israel. Al hijo que fuera terco y rebelde, así como glotón y borracho, se le tenía que apedrear hasta morir. (Dt 21:18-21.) De manera similar, la Biblia ordena que se expulse de la congregación a los borrachos inveterados o no arrepentidos. (1Co 5:11-13.) En las “obras de la carne” se incluyen “borracheras, diversiones estrepitosas”, cosas que las naciones en general practican. El cristiano al que se ha limpiado de tales prácticas, pero que más adelante regresa a ellas, no tiene cabida en el reino de Dios. (1Co 6:9-11.) Perspicacia para comprender las Escrituras (1991), volumen 1, página 368.

Borrachera: Beber un poco de vino, cerveza u otra bebida alcohólica no es malo. (Salmo 104:15; 1 Timoteo 5:23.) Pero Dios no aprueba ni el beber en exceso ni la borrachera. (1 Corintios 5:11-13; 1 Timoteo 3:8.) Beber demasiado puede arruinar su salud y destrozar su familia. Además, puede hacerle ceder fácilmente a otras tentaciones. (Proverbios 23:20, 21, 29-35.)


Las personas que practican cosas que Dios dice que son impropias “no heredarán el reino de Dios”. (Gálatas 5:19-21.) Si usted ama de verdad a Dios y desea agradarle, podrá liberarse de tales prácticas. (1 Juan 5:3.) Aprenda a odiar lo que Dios dice que es malo. (Romanos 12:9.) ¿Qué exige Dios de nosotros? (1996), página 21.

     Por último, el manual secreto (año 2010) que utilizan los ancianos de la congregación "Pastoreen el rebaño de Dios" (1 Pedro 5:2), [buscar en Internet bajo las siglas: 2010_ks10-S.pdf ] tiene 143 páginas.  En su capítulo 5, en la página 58, encontramos el tema: Cuándo formar un comité judicial.  Aquí se enumeran los pecados graves cometidos por miembros de la confesión religiosa que justificarían la constitución de un comité judicial de ancianos.  


"Pastoreen el rebaño de Dios" (1 Pedro 5:2)
http://www.vacunadefe.com/documents/ks-10.pdf

    Entre los pecados graves está el abuso de las bebidas alcohólicas.


Lista de pecados graves dignos de expulsión
http://johnhenrykurtz.blogspot.com.es/2008/11/cmo-notificar-la-sucursal-los-asuntos_04.html
     De modo que, una vez examinada toda esta documentación teocrática, podemos ver la evolución "teológica" a partir de los años sesenta hasta el presente en lo que tiene que ver con el alcoholismo en el colectivo de los testigos de Jehová.

     El pensamiento oficial lo dejaron claramente expuesto sobre si el alcoholismo es una enfermedad o un vicio: "El cristiano no debe extraviarse por el razonamiento falso que asegura que los borrachos están simplemente enfermos física o mentalmente y que la borrachera solo es una enfermedad".  "La realidad es que los borrachos y otras personas inmorales son moralmente débiles y lo son por no ser disciplinados por la Palabra de Dios".

     El "pecador" no heredará el Reino de Dios --se gana la condenación eterna-- y como anticipo de ese castigo se le forma un comité judicial en la trastienda del Salón de Reino (sin luz ni taquígrafos) para ser expulsado de la comunidad religiosa, ¡lo que significará que tanto su familia como su círculo de amistades, deberán hacerle el vacío por orden expresa de la entidad religiosa.
https://picasaweb.google.com/formerwitness/CENTRODEDOCUMENTACIONPERMANENTESOBRELAEXPULSIONENLOSTESTIGOSDEJEHOVA

     Así que, hermana Carmen, estás de suerte.  Afortunadamente, tu salvación eterna no depende de que el Cuerpo Gobernante te selle el visado para entrar en el Nuevo Orden de Watchtowerlandia.  La salvación eterna, en última instancia, dependería de Dios..., ¡que conoce mejor que nadie la composición del ser humano!

     Sin embargo, nosotros desde este púlpito virtual solo podemos recomendar el consumo responsable y moderado de bebidas alcohólicas.  Y, si alguien tiene "problemas" con la bebida, lo que mejor que puede hacer es acudir a su médico de cabecera para pedir ayuda profesional.  Las enfermedades las diagnostican y tratan los médicos, no los transportistas metidos a pastores religiosos y jueces de fin de semana.

     Como de costumbre, termino con: lo documentamos todo, todo y todo.  ¿Quién es el padre de la mentira y de los variopintos chanchullos teológicos?

NOTA:
Para poder ver las publicaciones digitalizadas origen de las citas textuales, podéis consultar los siguientes enlaces:
http://jw-enciclopedia.blogspot.com.es/2014/04/biblioteca.html
http://bibliotecajw.blogspot.com.es/2011/11/antiguas-publicaciones-de-los-testigos.html
http://wtarchive.svhelden.info/english/books-and-tracts/
https://archive.org/details/WatchtowerLibrary

Para publicaciones más recientes que no están digitalizadas, os recomiendo consultar el trucado y anual CD-ROM Watch Tower Library.

Por último, la trucada y limitadísima Biblioteca en Línea de que ofrece la confesión religiosa de los testigos de Jehová en su página oficial:
http://wol.jw.org/es/wol/h/r4/lp-s