martes, 28 de agosto de 2012

Cómo cambiar el testamento vital y no morir en el intento



Estimados camaradas ibéricos y allende los mares:

Un hermano en la fe de Alcalá de Henares (Madrid), nos envía la siguiente crónica con la que pretende aleccionarnos sobre cómo dársela con queso a los del Cuerpo Gobernante (caciques locales inclusive) y sus directivas para cumplimentar un testamento vital ante la sanidad publica en España, con el fin de que los testigos de Jehová al unísono  --estilo Politburó soviético--  hagamos oficial y por escrito "nuestra" decisión de no aceptar transfusiones de sangre y todos aquellos componentes sanguíneos que prohíbe el Cuerpo Gobernante para todo cristiano que se precie de serlo. El testamento vital, también se le conoce como: documento de voluntades anticipadas, o de, documento de instrucciones previas.
"Sirvo como siervo ministerial en Alcalá de Henares y el pasado enero, como cada año, se ha orquestado una campaña a nivel de congregación para que todos y cada uno de los publicadores cumplimentemos el Documento de Instrucciones Previas con el fin de hacer constar ante la Administración sanitaria pública "nuestra" oposición a las transfusiones sanguíneas y a los componentes sanguíneos que prohíbe la Sociedad.
Cada anciano, se ha asegurado que todo hermano ubicado en su grupo, rellene el documento con la ayuda de los siervos ministeriales..., ¡para que los hermanos sepan qué tenemos que escribir en el testamento y qué no!  Esto es un lío para el común de los mortales.  Especialmente, las personas de edad avanzada con una educación académica escasa, no entienden de componentes sanguíneos ni de la madre que los parió: ellos sólo saben que no pueden aceptar sangre como testigos de Jehová..., ¡y para de contar!  Todo lo demás, se lo tenemos que escribir nosotros, ¡si no, no se enteran!  Yo me he puesto "malo" en el momento clave para no tener que ayudar a nadie a rellenar el impreso.
Después, quedamos los pardillos para llevar conjuntamente el Documento de Instrucciones Previas a la oficina del registro de Madrid: C/ Sagasta nº6..., ¡los ancianos querían que nadie se escapase sin hacerlo y entregarlo!  ¡Así lo hicimos!  Quedé como un rey ante mi suegro  --que es anciano--  y ante mis cuñados, que son unos desconfiados de cuidado, ¡no se fían de mí!
Lo que no sabían ellos era que, el día anterior, yo me había acercado a esa oficina para informarme con detalle, ¡no quería firmar mi sentencia de muerte en aras de una verdad caduca!  Allí, una chica muy amable me explicó todo clarito y disipó mis temores internos.  Básicamente, me dijo que la idea es que el Documento de Instrucciones Previas sea uno vivo, dinámico, que pueda sufrir modificaciones con el tiempo..., ¡incluso revocarlo!  Por lo que hoy firmo como inaceptable, mañana lo puedo volver a firmar como indispensable.  Puedo pasar del blanco al negro cuando me de la gana.  El Documento que vale, siempre será el último que se firmó.  ¡Dicho y hecho!  Pedí cita para la semana siguiente y lo cambíé..., ¡haciendo un corte de mangas a mi suegro!  Mi mujer, también está de acuerdo conmigo y esto lo llevamos en secreto.
Además, otra pareja de confianza de la congregación, nos dijeron que ellos los rellenaron ante los hermanos y que cuando llegaron a casa, lo rompieron y tiraron a la basura.
¡En fin! Os lo cuento por si puede servir de ayuda o aportar alguna idea a algún hermano indeciso y con dudas.  
Para finalizar, he cambiado la lectura del Texto Diario, por la de tu blog.  ¡Que les den!".
Juan Cruz
¡Gracias, Juan!  Muchas gracias por compartir con nosotros tan agradable y sana noticia teocrática.  Por cierto, ¡me suena tu nombre y no sé de qué!  Como puedes leer, no ha caído en saco roto y ya está publicada y servida puntualmente a toda la casa de la fe.

Sin duda, este subterfugio lo habrá empleado más de un hermano avispado..., ¡para dolor y crujir de dientes del Cuerpo Gobernante!  ¡No más omertá watchtoweriana!  ¡Libertad sin coacción!  ¡Libertad de elegir..., sin miradas indiscretas!

Lo documentamos todo, todo y todo.  ¿Quién es el padre de la mentira de las patas muy cortas?