martes, 29 de septiembre de 2009

¿Es responsable el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová..., de lo que escribe?

La Atalaya, 15 de junio de 1991, página 31 "La verdad en estado puro".


http://network.nationalpost.com/np/blogs/holy-post/archive/2009/09/28/tom-blackwell-a-witness-account.aspx 

http://www.nationalpost.com/related/topics/story.html?id=2041666

Estimados camaradas que tenéis que soportar la teología talibanesca watchtoweriana:

La verdad, la verdad de la buena, la verdad documentada..., ¡eso es lo que leeréis aquí, en este blog ultra apóstata! En otros sitios de la red, os perderéis en discusiones estériles sobre vocablos o significados..., ¡aquí, dialogaremos sobre hechos, sucesos y documentos que afectan nuestra mismísima integridad física! El Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, se ha autoproclamado --¡como no podía ser de otra manera!-- en el único conducto de comunicación de Dios con la humanidad..., ¡y no se ponen ni 'coloraos'! Dicho de otra manera, reciben mensajes de Dios, ellos, y sólo ellos..., tienen línea directa con el Creador. Lo malo de todo esto, es que al final de tanto mentir, se llegan a creer sus propias mentiras. ¡Vamos! Que si intentan decir una verdad..., ¡no les sale!

En la mayoría de los casos la teología es, como mucho, inocua. Lamentablemente, algunas veces --y tanto la historia antigua, como la contemporánea así los ilustran-- tras el mensaje universal de amor de las distintas confesiones religiosas, hay: fundamentalismo religioso y extremista. Teología excluyente, que viola los derechos humanos más elementales..., ¡amparándose en la libertad religiosa! Pero, los apóstatas, llamamos al pan, pan y al vino, vino. ¡Más que eso! Documentamos lo que aseveramos. Después, que el lector saque sus propias conclusiones.

Parece que hay testigos de Jehová que se toman en serio lo que el Governing Body Bank escribe, así, tenemos la noticia del enlace de arriba. Procede del Canadá, donde la Sociedad Watch Tower está haciendo su travesía por el desierto sin agua en la cantimplora, con la cuestión de la sangre un día sí y el otro también en el candelero de las noticias..., ¡el ataque de Gog de Magog! El National Post está resultando ser su bestia negra. El periodista Tom Blackwell, ha escrito un artículo espeluznante que está conmocionando a la sociedad canadiense, un artículo en inglés que merece ser leído por todos aquellos testigos de Jehová y apóstatas que se precien de serlo. Ahí podremos ver a qué extremo puede conducir la interpretación literal de las publicaciones del Governing Body Bank. ¡Va por ustedes!

NATIONAL POST

TOM BLACKWELL: EL RELATO DE UN TESTIGO PRESENCIAL

28 septiembre de 2009

Escrito por: Tom Blackwell del National Post

El niño solo tenía cinco años y estaba gravemente enfermo, se agachó y escondió en el asiento trasero del vehículo de Donna Ryder, convirtiéndose más en un fugitivo que en el enfermo de cáncer que era.

La policía de New Brunswick estaba buscando al niño cuando, según la Sra. Ryder, ella escondió tanto a la madre como a su hijo en su vehículo Dodge Omni y los trasladó a Fredericton, lejos del alcance de los funcionarios de Protección a la Infancia que pretendían administrar a la fuerza transfusiones de sangre a este niño, hijo de testigos de Jehová.

Responsables de la confesión religiosa tomaron el control de la situación, llevándose al niño a su sucursal canadiense --declara ella--. Tanto el paciente como su familia al final acabaron en México para recibir un tratamiento alternativo compatible con la controvertida doctrina de esta secta religiosa --que exige su riguroso cumplimiento-- de prohibir la aceptación de sangre. El niño murió poco después.

Este fue un suceso particularmente dramático, pero la Sra. Ryder alega que la confesión religiosa transporta regularmente a los niños enfermos lejos de las autoridades sanitarias --que posiblemente les obligaría a aceptar transfusiones sanguíneas-- antes de que estos casos pudieran tener gran repercusión mediática en sonadas batallas judiciales.

Los testigos de Jehová están vigilando las habitaciones hospitalarias donde están los niños las 24 horas, en las mayoría de las ocasiones para ofrecer apoyo y, algunas veces, para trasladar rápidamente al enfermo cuando se huelen que se le va a administrar una transfusión de sangre forzosa --les imputa la Sra. Ryder--, quien colaboró con los testigos de Jehová en aspectos legales durante muchos años antes de abandonar la confesión religiosa.

"Me enfermo al recordar mi participación en todo eso", confiesa esta mujer de 58 años que actualmente está estudiando en la Universidad Ryerson para asistenta social. "Estaba muerta de miedo, temiendo a ser detenida en cualquier momento... Cuando un médico pronostica que un niño necesita una transfusión de sangre es una cuestión de vida o muerte. El trabajar de espaldas a esto a parte de dejar al niño desprotegido, es también ilegal".

A pesar de que sus experiencias con los testigos de Jehová terminaron a mediados de los años noventa, esta vecina de Toronto ofrece una visión introspectiva insólita, declaraciones para registrar, una perspectiva de las tácticas atribuidas a la confesión religiosa y, esto cuando hace escasas semanas de la histórica decisión judicial desencadenada por la creciente tensión entre la doctrina de la confesión religiosa y los cuidados médicos para los niños.

Si lo que ella atestigua sobre el traslado de los pacientes de una jurisdicción a otra jurisdicción es cierto, significaría que el cuerpo gobernante de la Sociedad Watchtower Bible and Tract esencialmente estaría anulando las leyes gubernamentales que protegen a los niños, dice un abogado especializado en el tema de los testigos de Jehová.

La declaraciones de la Sra. Ryder, fueron tajantemente desmentidas por un pez gordo de la entidad religiosa, quien dijo que los testigos de Jehová son una organización que nunca ha trasladado a niños para evitar el cumplimiento de la legalidad, aunque los padres pueden escoger: el centro médico, el tratamiento o el médico que estén dispuestos a tratarles sin sangre.

"Las diferentes opciones o tratamientos son un asunto de los padres", dijo Warren Shewfelt, el director nacional de los testigos de Jehová canadienses, en una respuesta enviada por email a unas preguntas que se le hicieron. "Los padres responsables toman decisiones médicas basadas en lo que ellos creen que es lo mejor y de acuerdo con la legalidad y con la cooperación de personal médico".

En cuanto a las afirmaciones de la Sra. Ryders, "sus declaraciones e insinuaciones..., carecen de pruebas y son completamente falsas", dijo él.

Además, el Sr. Shewfelt añadió, que la profesión médica cada día es más proclive a tolerar la doctrina de los testigos de Jehová de que las transfusiones sanguíneas viola la advertencia bíblica sobre no consumir sangre. De hecho, recientemente un prestigioso oncólogo de Toronto dijo que los médicos pueden tratar con éxito y respetar los deseos (de los testigos de Jehová) en muchos de los casos.

"Los testigos de Jehová están experimentando cada vez menos problemas en obtener un tratamiento médico que respete sus conciencias cristianas", dijo el Sr. Shewfelt.

Otro ex testigo de Jehová quien era pasante de abogado de la confesión religiosa en los años noventa, confirmó la certeza de las declaraciones de la Sra. Ryder, indicando que él recuerda cuatro casos --por lo menos-- en los que los testigos de Jehová trasladaron de provincia o de país a niños enfermos con el fin de evadir los intentos de las autoridades responsables de la protección a la infancia de conseguir la patria potestad de los niños para poder administrarles transfusiones sanguíneas.

"Esto no ocurre con mucha frecuencia, pero suceder sucede", reconoce Michael Saunders.

Barbara Anderson, quien trabajó en la Central Mundial de esta religión, en Brooklyn (Nueva York), en los años noventa, dice que ella también había oído de intentos organizados para trasladar a niños enfermos con el fin de evitar que se les administrase transfusiones sanguíneas obligatoriamente, aunque cree que esto es menos frecuente en la actualidad.

Tan reciente como en el año 2005, una adolescente de la Columbia Británica, Sarah Bahris, fue trasladada a Ontario desde la Columbia Británica, después de que los tribunales (de la Columbia Británica) autorizasen al personal médico el que le administrasen las transfusiones de sangre necesarias a la menor, a pesar de que la familia asume que la decisión la tomaron ellos mismos.

La posición de los testigos de Jehová "en contra de la transfusión de la sangre completa, se adoptó oficialmente en 1945, derivada de varios versículos bíblicos que advierten a los confesos "abstenerse de", o, "no comer sangre", a pesar de que en los últimos años la Organización permite a sus miembros ingerir ciertos componentes sanguíneos, dejando esto circunscrito a un asunto de conciencia.

El conflicto surge principalmente, cuando los padres rehúsan administrar sangre a los hijos menores de edad, como en el caso reciente de los sextillizos de la Columbia Británica. Cuando el personal sanitario no quiere colaborar con los deseos de la familia, normalmente recurren a las funcionarios locales encargados de proteger a la infancia, quienes a su vez, acuden a los tribunales en busca de una orden judicial que les permita administrar la transfusión sanguínea al menor.

En casos de accidente donde se precisa con urgencia un tratamiento, normalmente no es necesario recurrir a todo este protocolo, se administra inmediatamente la sangre y ya está, dice el Sr. Saunders. La mayoría de los casos canadienses se dan en pacientes con cáncer, quienes debido a los tratamientos con quimioterapia, quedan peligrosamente anémicos, por lo que en algunos casos se requiere que les administre las transfusiones sanguíneas.

La Sra. Ryder, nació en una familia de testigos de Jehová, ella trabajó como ayudante de su ex marido, Daniel Pole --abogado y testigo de Jehová-- quien ha llevado muchos casos de miembros de esta confesión religiosa.

En un principio el matrimonio vivió en Betel, la sede nacional de los testigos de Jehová (en Canadá) --que está en Georgetown--, al norte de Toronto, indica ella. Ella abandonó la confesión religiosa después de su divorcio en el año 1996.

Los casos de los miembros de la confesión religiosa en los que el matrimonio trabajó, envolvían tanto los derivados de la oposición a las transfusiones sanguíneas, como los relaciones con la custodia de los hijos cuando un matrimonio se divorciaba y uno era creyente (en la Organización) y el otro no.

El incidente con las transfusiones de sangre de New Brunswick, que se destapó en el 1989, la Sra. Ryder recogió al niño --quien tenía leucemia-- y a su madre desde la zona rural donde vivían y los escondió en la parte trasera de su vehículo para que no fueran detectados por la policía que estaba buscando al niño. En Toronto, el niño fue atendido en el hospital Hospital for Sick Children antes de ser trasladado a México, nos cuenta ella.

La Sra. Ryder recuerda dos casos específicos de niños en Canadá Occidental, quienes fueron trasladados a Ontario con la ayuda de la confesión religiosa, y uno que fue trasladado de Newfoundland a Quebec. En muchos de los casos, el niño acaba en los EE.UU., o México, para recibir tratamientos sin sangre, confiesa ella.

Cuando cualquier testigo de Jehová acaba ingresado en un hospital --niño o adulto--, están "vigilados" las 24 horas los 7 días a la semana por miembros de la confesión religiosa del "Comité de Enlace de los Hospitales", quienes le ofrecen al paciente: consejo, apoyo y ánimo para que obedezca la prohibición de aceptar sangre, cuenta la Sra. Ryder. Algunas veces, cuando sospechan de que al paciente se le va a administrar transfusiones sanguíneas vía autorización judicial, tratan de sacar a hurtadillas al niño del hospital, ella hace esta acusación.

Para Juliet Guichon, doctorada en Derecho y Bioética en la Universidad de Calgary, experta en los testigos de Jehová, expone que incidentes como los de Brunswick hacen surgir cuestiones que probablemente serán investigadas por las autoridades estatales.

"Si lo que dice la Sra. Ryder es verdad, entonces la Sociedad Watchtower está deliberadamente evadir la legítima autoridad del Estado de proteger a los niños", declara la Sra. Guichon.

"La Sociedad Watchtower no es una buena protectora para los niños. El Estado es mucho mejor protector cuando los niños necesitan atención médica".

El Sr. Pole, sin embargo, dice que no está al tanto de niños que hayan sido trasladados de lugar para evadir a las autoridades de protección a la infancia, y nunca ha tomado parte en estas actividades él mismo.

"Esto es nuevo para mí", declara el abogado afincado en Orangeville (Ontario) sobre las afirmaciones de su ex esposa. "Yo únicamente he representado a mis clientes ante los tribunales... Y a cualquiera que yo he podido representar ante los tribunales respeta las leyes".

La Sra. Guinchon se remite a las publicaciones de los Testigos de Jehová, tales como La Atalaya, que aconseja a los padres a que luchen y se resistan por el tema de la sangre, incluso si esta resistencia les acarrea consecuencias penales o legales. Un artículo de La Atalaya de 1991, se les decía a los testigos de Jehová que debían obedecer las leyes, pero, que cuando las leyes del Estado violan la Palabra de Dios, "la ley divina tiene preferencia", "aun si el Estado considerase al testigo de Jehová un delincuente". En un artículo de 1981 relata --dando su aprobación-- cómo una pareja danesa sustrajo del hospital a su hijo de tres años para evitar la orden judicial para administrarle transfusiones sanguíneas.

Cuando las familias de los testigos de Jehová se presentan ante los tribunales,a menudo, acaba en un drama emocional por los conflictos entre las creencias religiosas y la medicina. El mes pasado, el Tribunal Supremo del Canadá se pronunció sobre un caso, concluye que menores de 16 años en algún caso puede escoger el tratamiento médico --incluso negándose transfusiones de sangre que podrían salvarle al vida-- si el tribunal discierne en ése menor suficiente madurez emocional.

David Day, un abogado de Newfoundland quien ha representado a los testigos de Jehová ante este alto tribunal, dijo que él había representado a 41 casos de los cuales, salvo 7 u 8, sintió que los niños habían escogido libremente el no aceptar sangre sin que hubiese una indebida influencia por parte de adultos.

La Sra. Ryder, sin embargo, dice que ella está convencida de que el Tribunal Supremo se ha equivocado en esa sentencia, al menos en lo que respecta a los niños testigos de Jehová. Ella dice que los jóvenes son víctimas de años de adoctrinamiento en las graves consecuencias de aceptar voluntariamente las transfusiones de sangre --que van desde: la expulsión (excomunión) a la muerte en el Armagedón--, cuando se supone que los creyentes leales serán salvados (del fin del mundo). Mientras tanto, ellos están siendo constantemente vigilados mientras están siendo tratados en los hospitales, declara ella.

"Diría que los tribunales necesitarían volver a examinar qué sucede realmente cuando un niño es sometido a esta presión", dice la Sra. Ryder. "¿Está el niño realmente haciendo uso de su libre voluntad, o, simplemente está repitiendo como un loro lo que ha escuchado de otros?".

Fin del artículo y la traducción. Hemos de agradecer a nuestro Topo Ajalvireño la amabilidad de su traducción desde las entrañas de la bestia..., ¡a riesgo de ser localizado y neutralizado por los sabuesos de los agentes Watch a sueldo! ¡Su trabajo es impagable!

NOTA:

El periodista Tom Blackwell del National Post, está buscando alguna experiencia de alguien que sepa del traslado de un paciente desde un centro hospitalario para evitar recibir una transfusión sanguínea por orden judicial.

Su teléfono: 416-383-2394
Su email: tblackwell@nationalpost.com

Si alguien conoce alguna experiencia, por favor, ponerse en contacto con él.