jueves, 3 de marzo de 2011

¿Cuánto tenía que durar la "generación" del Cuerpo Gobernante?

Cati (la Melindrosa)

¡Despertad! 8 de abril de 1967, página 18
Estimados camaradas que habéis sufrido con la generación  interminable:

Desde el este peninsular, Cati la Melindrosa, ha conseguido este documento que habla por sí mismo: ¡todo para vuestros ojos!  Ella, reportera free lance apóstata, sin miedo a los sabuesos Watch que le intentan seguir el rastro, ha tenido la osadía y valentía de filtrar este escrito del Governing Body Bank..., ¡como testimonio a todas las naciones!  ¿Quién da más por menos?

La política de la confesión religiosa  --desde su fundación--  siempre ha seguido una constante invariable: donde digo "digo", no digo "digo", sino digo "Diego".  A este peculiar modus operandi doctrinal, los del Cuerpo Gobernante, prefieren denominarlo con el eufemismo de nueva luz.

¿Qué significado real tiene esta peculiar nueva luz?  Significa que, cuando la confesión religiosa se equivoca en una predicción o punto doctrinal, en lugar de confesar abiertamente como todo hijo de vecino que se han equivocado y pedir las consiguientes disculpas..., no, ellos nunca se equivocan, ¡luego nunca tienen que pedir disculpas por errores cometidos!  Ellos han recibido una nueva luz, que hace caducar el anterior entendimiento de las cosas.  En cristiano hacer esto se llama corrección, pero el humilde Esclavo Fiel y Discreto, los errores que comente los reviste de esta milagrosa nueva luz que les exime de responsabilidades ante sus miembros por sus profecías fallutas.  ¿Listos, verdad?

Pero, los cándidos apóstatas les hemos tomado bien el número a éstos espabilados y, de tanto en tanto les documentamos sus propios fracasos para dolor y crujir de dientes, como es el caso que nos ocupa hoy.

Recientemente, el Governing Body Bank nos ha salido por peteneras con la generación traslape.  Luego, estaban los defensores a ultranza de la confesión religiosa que querían negar lo evidente.  Pero nosotros, los apóstatas irreductibles, erre que erre.  Por eso vamos a diseccionar este documento de la Voz de Dios en la tierra.  ¡Va por ustedes!
¿Cuándo?  ¡En esta generación!  Así empiezan el subtema, con más moral que el Alcoyano  --que perdía por 11-0 y pedía prórroga--.
¿Quiénes formarían esta generación afortunada?  Entonces no existía el timo del traslape y llamaban a las cosas por su nombre.  ¡Estaban tan seguros de su profecías fallutas que sacaban pecho y llevaron al personal al huerto!  Ellos lo especificaron muy bien, para que no hubiese error: Ha de notarse cuidadosamente que los más jóvenes de los que vieron con entendimiento la señal  que se estaba desarrollando acerca del fin de este sistema de cosas desde su comienzo en 1914 ahora tiene más de 60 años de edad. Sí, en el año 1967 esa generación tenía más de 60 años de edad..., ¡desde 1967 han pasado 44 años, por lo menos!  Según la Watchtower, esa generación tiene ahora más de cien años, ¿larga, verdad?  
De hecho en un alarde de sinceridad, largan lo siguiente: De hecho, la mayor parte de la generación adulta que experimentó el comienzo de los "últimos días" ya ha muerto.   Sin cortarse un pelo, se echan para delante y sacan pecho..., ¡la mayor parte de esa generación había muerto para el año 1967!  Por lo menos eso decía el Cuerpo Gobernante.  ¡Por lo menos que no nos echen la culpa de este desaguisado a los apóstatas!
El tiempo que queda, entonces, está limitado definitivamente, y que es muy corto. Sí, según les indicaba la confesión  religiosa a sus miembros, el fin del mundo estaría aquí en un par de telediarios..., ¡y eso es lo que predicaban los testigos de Jehová!  Todo proyecto personal: laboral o académico, debería quedar aparcado ante la inminencia del fin.  El Testigo que se preciase de serlo, debería dedicar todos sus recursos del momento en predicar ese fin para salvar al mayor número de personas..., ¡en teoría!
De modo que no podemos esperar que fallezcan todos los miembros de esa generación.  La prisa por vender las publicaciones de la confesión religiosa de casa en casa era enorme.  Si la mayor parte de la generación ya había muerto y, si no había que esperar a que murieran todos, ¿esto qué podía significar?  Pues que había que dejar caer todo para predicar ese evangelio particular de la Watchtower, literalmente el fin del mundo era cuestión de días.  Esto doctrina, sin duda, afectó la vida de millones de personas que pusieron fe ciega en el Cuerpo Gobernante, dejando atrás cualquier aspiración personal en el campo laboral, académico y familiar.  Todo lo que no era vender las publicaciones de la confesión religiosa, era una pérdida de tiempo.  Había que salvar cuantas más vidas mejor y esto se lograba cuando te compraban los libros que editaba la entidad religiosa.  Fue un tiempo de actividad frenética acometida por los miembros de la confesión religiosa azuzados por los espabilados de turno.  
Evidentemente, el fin del mundo no llegó en el año 1975, como decía la Watchtower. Mucha gente quedó frustrada y se sintió engañada.  Pero no todo fueron lloros y lamentos: la Sociedad ingresó ingentes cantidades de dinero por la venta de las publicaciones por todo el mundo.  Como dicen algunos: A río revuelto, ganancia de pescadores.
Ahora, los defensores a ultranza de la Organización, nos tildan de manipuladores y mentirosos a los que contamos y documentamos la historia tan como fue.  No obstante, nosotros tenemos una ventaja: lo documentamos todo, todo y todo.
 Una vez más, nuestro entrañable orfebre de la palabra, el compañero Tejota, es autor del siguiente soneto:
SONETO PARA CIEGOS

Nuevas luces enciende en las alturas
el acérrimo Cuerpo Gobernante,
pero todas se apagan al instante
y al final el devoto queda a oscuras.

Sus doctrinas más son caricaturas
de una bíblica glosa discordante
que de un docto saber, sagaz, brillante;
su enseñanza está llena de fisuras.

Como ciegos que guían a otros ciegos,
todos juntos al tiempo caen al hoyo
y por eso precisan nuevos fuegos,

nuevas luces que den un nuevo apoyo
a otros dogmas que capten nuevos legos 
que a la postre han de ahogarse en el arroyo.
3 de marzo de 2011 21:37